Frontal y sincero como casi ningún director en el cine argentino, Israel Adrián Caetano habla de todo y de todos: su aburrimiento para hacer y ver cine sobre las clases bajas, sus ganas de “escapar de sí”, su relación con Twitter, su fallido paso por la dirección en el documental de Néstor Kirchner, su preferencia por hacer películas por encargo, y, por supuesto, entre otras cosas, de su última y gran película Mala, un viejo sueño que quería cumplir desde las épocas de Pizza, birra y faso.