¿Quién es esa chica?: Zoe Kazan

Que porte un apellido ilustre es lo de menos: supo participar tanto en la serieBored to death como enMeek's Cutoff, lo nuevo de Kelly Reichardt, y ya tiene un guión con destino de pantalla grande.
Zoe Kazan

 

Vamos a decirlo rápido y sin vueltas: Zoe Kazan (26) es la nieta del mítico Elia. Además, sus padres son los guionistas Nicholas Kazan (nominado al Oscar por Mi  secreto me condena) y Robin Swicord (adaptadora de El extraño caso de Benjamin Button). Listo, hecho. ¿Podemos, ahora sí, dedicarnos a conocer a "Zoe" a secas? Porque, una vez cumplido el inevitable repaso por su árbol genealógico, lo que queda es una actriz como cualquier otra - y vale aclarar que esto es un cumplido. "Con mi abuelo hablábamos de béisbol y backgammon. La única vez que me dio un consejo fue cuando salí con un poeta: me dijo que ese novio no iba a poder mantenerme si yo planeaba dedicarme a la actuación", confiesa. Pero tan mal no le fue: convencida de que su futura carrera tenía más proyección en Nueva York, dejó California a los 19, y dos años más tarde debutaba en el off-Broadway junto a Cynthia Nixon. Luego fue dirigida por Ethan Hawke en Things We Want, deslumbró a la crítica como la sufrida Masha en La Gaviota de Anton Chéjov y compartió cartel con Christopher Walken en la comedia A Behanding in Spokane. Por esa época también dio sus primeros pasos en el cine, con roles menores pero por lo general interesantes en Sólo un Sueño, Enamorándome de mi Ex, La conspiración y Me and Orson Welles. Su primer protagónico llegó en 2009 con La chica explosiva, de Bradley Rust Gray. Esta película sólo se vio en la Argentina en el Festival de Mar del Plata, pero hizo bastante ruido en la escena indie norteamericana gracias a su íntima exploración del personaje central: Ivy, una joven que sufre de epilepsia y por eso controla sus emociones casi al punto de la indiferencia, ya que un estado de estrés o ansiedad podrían derivar en un nuevo y quizás letal ataque. Zoe brinda una interpretación orgánica e irresistible, ganando el Premio a Mejor Actriz en el festival de Tribeca. Este papel también fue la razón por la cual Kelly Reichardt la convocó para su último film, Meek's Cutoff (que anhelamos ver por aquí, aunque sea en el próximo BAFICI). La realizadora de Wendy y Lucy regresa con un western atípico que sigue a una caravana de pioneros en su intento por cruzar el desolado Oregon de 1845. Un paisaje que debería ser una joya de la fotografía se transforma en el más opresivo de los escenarios cuando el destino se torna inalcanzable, la desconfianza mutua crece y la muerte es inminente. Aunque es Michelle Williams quien brilla, el resto del elenco es un sostén impecable y muy necesario en este retrato psicológico de ambigua resolución. Por su parte, Zoe demuestra gran versatilidad y por fin logra desprenderse del encasillamiento en papeles adolescentes - aunque hay que confesar que esos ojos enormes y cachetes inflados nunca la ayudaron. De hecho, para convencer a Sam Mendes de que ella podía seducir al personaje de Leonardo DiCaprio en Sólo un sueño no sólo tuvo que mostrar su lado sexy, sino que además fue sometida a un cuasi interrogatorio en el que el director le preguntó sin rodeos por qué quería ser actriz. “Le dije la verdad: cuando era nena, tenía una excesiva empatía por las personas, incluso por extraños. Yo era como un gran corazón andante… y empecé esta profesión para tener un espacio donde poner esos sentimientos”.  La búsqueda de Zoe recién empieza y ahora se anima a probar otros caminos: además de tener un rol desopilante en la imperdible comedia de HBO Bored to Death, su guión titulado He Loves Me será llevado a la pantalla grande por Jonathan Dayton y Valerie Faris (que ya trabajaron en conjunto en Pequeña Miss Sunshine), con Paul Dano, su novio en la vida real, como protagonista.  Es que, a pesar de la indudable herencia familiar, esta chica se anima a escribir su propia historia.