“Al cine no le interesa la humanidad en sí”

Una de las grandes sorpresas del BAFICI 2010 fue La Pivellina. El film, concebido por la pareja de realizadores Tizza Covi y Rainer Frimmel, gira en torno a un grupo de artistas circenses que encuentran a una nena de dos años abandonada en un parque. Por su paso por la Argentina, Tizza Covi –la parte femenina de este dueto autoral- habló con HC sobre cómo concibieron su película, sobre el estado del cine en general, y muchas cosas más.
Patrizia Gerardi y Asia Crippa en La pivellina.
Patrizia Gerardi y Asia Crippa en La pivellina.

Entrevista publicada en la edición impresa del número de mayo de 2010.

 

 

 

 

 

Ustedes tienen una trayectoria en la realización documental ¿Cómo experimentaron el pasaje a la ficción?

Ya con Babooska -nuestro anterior documental- habíamos sentido la necesidad de ir en dirección de lo ficcional que era algo que no habíamos experimentado. Esa era la idea de hacer una ficción. Sucedió lo siguiente: nosotros íbamos a hacer esta película sobre la vida de Patti, Tairo y Walter. Pero teníamos ganas de contar una historia no del todo documental, sino de tomar una idea externa y meterla en el interior de esa familia circense que ya existía. Por eso incluimos el conflicto con la aparición de la niña: Asia.

En ese contexto ¿qué desarrollo tuvo la ficcionalización de la historia?

Primero conocimos a la gente del lugar y después esbozamos una historia. El guión tenía un inicio muy preciso y un fin muy preciso. Y en el medio lo que nos quedaba era adaptarnos a la realidad, estar sujetos a lo que iba sucediendo. No sabíamos si eso iba a poder funcionar. Pero nosotros queríamos hacer una película explícitamente no comercial, entonces tuvimos mucha libertad para ir improvisando y cambiando algunas cosas si no funcionaban bien, hasta dar con algo que nos convenciera. Teníamos las “manos libres” para hacer el film y eso fue muy importante.

¿Cómo es un rodaje dirigiendo de a dos?

Para nosotros es muy importante, porque somos personas completamente distintas y eso sirve mucho para que haya un trabajo complementario. Rainer se encarga más de la cámara. Yo preparo las escenas con las personas y trabajo el sonido directo. Y en posproducción trabajamos juntos. Siempre trabajamos los dos solos, o a lo sumo con una persona más. Porque para el tipo de películas que hacemos es sumamente necesario ser pocos ya que hay más ligereza y más libertad de movimiento. Con un equipo numeroso o con grandes equipos de luces es muy difícil tener la movilidad que nosotros necesitamos para rodar.

¿Cómo conocieron a Asia?

Ella también habita en ese camping de nómades. Todos habitan realmente allí. Asia es la prima de Tairo en la realidad.

Teniendo en cuenta que no eran actores profesionales –por lo menos de cine- ¿Cuál fue el trabajo sobre la dirección de actores?

Un rasgo fundamental fue no decir lo que íbamos a hacer. Cinco minutos antes -cuanto mucho- le dábamos unas líneas a Patty, por ejemplo, y le decíamos que partiera desde esa base. Era importante no tratar que dijeran parlamentos “inteligentes”, sino diálogos completamente improvisados que dieran cuenta de cómo ellos son realmente en su día a día.

Se nota que hay una búsqueda por retratar lo cotidiano con la mayor fidelidad posible …

Absolutamente.  Porque nosotros confiamos que en lo cotidiano podemos encontrar lo excepcional. La cotidianeidad es algo que al Cine no le interesa en general, pero a nosotros nos gusta mucho…

En ese sentido se puede decir que hay cierto rasgo neorrealista en su film…

Sí, estamos muy influenciados por el neorrealismo italiano. Esto implica -sobre todo- trabajar con actores no profesionales, rodar en escenarios naturales y poner a los niños en el centro de la historia. En el neorrealismo el niño siempre es el personaje principal, y creo que al trabajar con niños se expresan mejor los sentimientos de los adultos. Describir cómo un niño se mueve en el mundo sirve para narrar muy bien cómo es la naturaleza de los adultos.

¿Crees que la pregunta que atraviesa la película es acerca del mundo adulto?

Cómo es el ser humano en su ambivalencia, qué cosa es el ser humano en general. Eso es lo que nos interesaba, esa era nuestra pregunta. El amor por el prójimo es un gran atributo humano, pero es muy difícil llevarlo a cabo. Pensarlo es muy fácil, pero concretarlo no. Yo creo que al cine no le interesa la humanidad en sí. Y nosotros queríamos luchar contra eso.

¿Cómo se perciben estas comunidades gitanas en la sociedad italiana?

¡Muy mal! Hay una especie de segregación. Esta película fue nuestro intento de ofrecer un punto de vista diferente al de los mass-media. El punto de vista de los medios es muy negativo. Nosotros  –que conocemos a esta gente desde hace diez años- tenemos una mirada muy distinta.

¿Cómo es esa visión negativa de los mass media?

Es altamente prejuiciosa. Imaginate que todavía se retrata a los gitanos como nómades que roban niños. Esa mirada está todavía en el imaginario de la gente. Justo en los días en que nosotros estábamos rodando, la televisión informó acerca de un caso de una gitana que había robado un bebe en un supermercado. La gente se movilizó y prendió fuego todo el campo nómade, todas las viviendas y al otro día el informativo salió a disculparse ¡porque la noticia había sido falsa! “No era verdad, nos equivocamos” dijeron. Es muy peligrosa la labor de los medios en Italia. Yo pienso que la gente agresiva y que opina mal sobre estos temas ni siquiera va a ver esta película.  Porque la gran mayoría de los espectadores le piden otra cosa al cine.

¿Qué crees que se espera del cine?

Amor, sexo, acción, autos que explotan. La fórmula es la siguiente: un film tiene que tener homicidios o mujeres despampanantes o drogas, si no, no funciona. Y La pivellina no tiene nada de eso.