“El único problema que tenemos es que estamos siendo atacados por los periodistas”

El Festival de Edimburgo cumple su 65 aniversario en medio de turbulencias organizativas de todo tipo. Mientras la prensa británica habla de “desastre”, James Mullighan, su flamante director, se defiende ante HC en una entrevista imperdible. El caos no es exclusivo del Tercer Mundo.
James Mullighan
www.bbc.co.uk

Nota adelanto del número de julio.

 

Este es un año raro para el Festival Internacional de Cine de Edimburgo (EIFF), que ostenta el título de ser el longest running del mundo (existe desde 1947). En la celebración de su 65º edición, la ciudad hubiese esperado una fiesta a toda pompa; sin embargo, lo que está sucediendo desde el 15 de junio y hasta el próximo 26 en la capital escocesa es algo bien distinto. Tan distinto, que todavía es difícil de explicar. Un bando (encabezado por la prensa local) habla de "desastre", el otro (los organizadores) acepta que hubo turbulencias, pero sigue sosteniendo con orgullo que se han realizado "cambios radicales" para que el festival recupere su preponderancia en la agenda cultural internacional.

Luego de un descenso de casi el 20 por ciento en la venta de entradas durante los últimos cinco años y del fin del subsidio del difunto UK Film Council, la mayor parte del management presentó su renuncia en julio del 2010. La búsqueda de un nuevo director, en medio de rumores y traspiés de comunicación y relaciones públicas, culminó en diciembre: James Mullighan tuvo sólo cuatro meses para darle forma a un evento que supo ser clave en el cine británico, pero que ahora, al menos en términos de imagen, camina por la cuerda floja.

Mullighan es australiano y comenzó su carrera como periodista cultural; también incursionó en la industria musical y su último proyecto, Shooting People, es una exitosa compañía que se dedica a promover el networking entre cineastas. Pero no es un cinéfilo de pura cepa y es probable que su asignación se deba más a sus habilidades como businessman: "Por tercera vez consecutiva, estoy trabajando para una organización que no tiene presupuesto ni recursos humanos suficientes", admite.  El problema del vil metal aparece una y otra vez en la charla, y queda claro que el éxito del EIFF 2011 se medirá en libras esterlinas, aunque puede que aún así la retórica ideológica de su director sea genuina. Con apenas la mitad de filmes que en 2010 (lo cual no significa que no haya verdaderas joyas en el catálogo),  Mullighan explica a HACIENDO CINE cómo pretende hacer de la crisis una oportunidad y por qué el festival está mejor "con más denim y menos alfombra roja".

 

¿Con qué se encontró cuando fue asignado director?

Cuando me incorporé al equipo, la actriz Tilda Swinton junto a los ex directores artísticos del festival Marc Cousins (1996-1997) y Lynda Myles (1973-1980) ya estaban trabajando como consultores. Ellos diseñaron la idea de "All That Heaven Allows", con propuestas para darle un lavado de cara al festival. Mi trabajo fue hacer realidad su visión y unirla de modo coherente con el programa tradicional del EIFF (que incluye algunos estrenos internacionales y una fuerte selección de producciones británicas), y también llevar a cabo algunas de mis propias ideas. Pero tuve cuatro en vez de once meses para lograrlo, y obviamente no tuvimos el tiempo ni los recursos humanos para hacerlo todo bien. Hubo que resignar muchas cosas. Sin embargo, creo que el hecho de ser completamente nuevo en el festival me permitió brindar una mirada fresca y libre de lo que se podía o no hacer. Logré sacudir un poco la cosa usando igual o menor cantidad de dinero y tiempo.

 

Uno de los cambios más radicales fue abolir el certamen de premios y deshacerse casi por completo de la alfombra roja. ¿Cuál fue el motivo?

Cuando un realizador te entrega su film, espera publicidad. Una de las estrategias más efectivas es poner a un montón de gente linda y famosa entrando al cine mientras saluda a los fanáticos y las cámaras de televisión filman cada movimiento. El EIFF hizo mucho de esto en los últimos años, pero no lo ha hecho bien. Cannes, Venecia, y Berlín y Toronto hasta cierto punto son muy exitosos de esta manera, y la ceremonia de los Oscar es el ejemplo por excelencia. Nosotros no estamos ni cerca de eso, y tampoco me interesa separar a "las estrellas" de la gente con todo ese circo. Además, en estos tiempos tan difíciles a nivel global, me parece que un espectáculo semejante no tiene ninguna gracia.

 

¿Qué pasó con el anuncio que se hizo a principios de este año sobre la presencia de curadores invitados como Gus Van Sant,  Jim Jarmusch e Isabella Rossellini? ¿Por qué sólo Béla Tarr está efectivamente en la ciudad?

La idea de curadores invitados surgió de Lynda, Marc y Tilda. Tras una tormenta de ideas en febrero, entregaron una lista muy sofisticada con grandes nombres, así empecé a comunicarme con ellos por mail y a recibir sus ideas. La primera vez que leí "Gus Van Sant" en mi casilla de correo casi me caigo de la silla. Conversar con todos ellos fue muy divertido y enriquecedor, aunque muchas de las sugerencias tuvieron que ser descartadas por falta de tiempo. Pero tenemos en nuestro programa más de 15 películas recomendadas por Bèla Tarr, Gus Van Sant, Jim Jarmusch, Sophie Fiennes, Sara Driver, Alan Warner y Apichatpong Weerasethakul. Y aunque nuestro proyecto original de "curadores invitados" no haya salido exactamente como lo anunciamos en un primer momento, no significa que no estemos interesados en seguir en contacto y ciertamente planeo continuar con el intercambio de ideas para planear hacia el futuro.

 

¿Qué lugar ocupa hoy el EIFF en la escena cinematográfica británica?

La respuesta a esta pregunta era más fácil tres años atrás, y posiblemente será otra vez más fácil en otros tres años. Este es un festival en transición. A pesar de su historia de orgullo y preponderancia, hoy su importancia en la industria cinematográfica británica ha disminuido. Uno de mis desafíos para los próximos años es reconstruir esa relevancia perdida: una meta por demás ambiciosa y complicada. Por ejemplo, tengo que preguntarme: ¿fue acertada la decisión, en 2009, de adelantar dos meses el festival para que no coincidiera con el resto de la gran fiesta cultural de Edimburgo en verano? ¿Estamos eligiendo las películas que la gente quiere ver? ¿Estamos dando a las producciones europeas y británicas la plataforma adecuada para promocionarse? ¿Queremos ser esa plataforma, o queremos ser algo diferente? Estoy en una posición difícil: debo poner bajo el microscopio este festival tan venerado a lo largo de su historia para analizarlo y reflexionar sobre su futuro.

 

¿Qué opina de la cobertura de la prensa?

Soy un ex periodista, así que sé cómo trabajan y qué es lo que consideran como noticia. Por otro lado, no puedo negar que es un año raro para el EIFF: casi todo el management anterior renunció, se deliberó mucho tiempo antes de encontrar un nuevo director, el presupuesto fue significativamente reducido, la participación de Lynda, Tilda y Marc no fue comunicada correctamente, y lo mismo sucedió con los curadores invitados, que tuvieron una participación más discreta que la anunciada. Entonces hay una percepción general por parte de la prensa de que estamos en problemas, cuando en realidad, el único problema que tenemos es que estamos siendo atacados por los periodistas. Casi todo lo que han escrito es verdadero o basado en la realidad, pero el nivel de amplificación es lo que nos preocupa. De todos modos, no me lo tomo como algo personal. Ya apagué mis alertas de Google y estoy 100% concentrado en el festival.

¿Qué le gustaría poder decir cuando esta edición del EIFF haya concluido?

Mis objetivos son relativamente modestos. Quiero poder decir que mis propuestas fueron bien recibidas por el público, que he podido apelar a nuevas audiencias. Quiero cumplir con los objetivos de venta de entradas. Creo que lo máximo que le puedo pedir a la industria cinematográfica británica es que nos miren y digan: "No fue el desastre que predijimos", porque son las personas más pesimistas que conozco. Me encantaría que los realizadores se fueran felices y con ganas de traer sus nuevas películas el año que viene. Y, por supuesto, ojalá a principios de julio pueda enviar un comunicado de prensa diciendo que he sido reelecto como director para el 2012. Siento que en estos seis meses de desafío profesional he obtenido la madurez de toda una década. Me han dado la oportunidad de innovar, lo cual puede ser aterrador, pero si lo aprovechás al máximo, es una experiencia transformadora.