“Es absolutamente ilegal”

 

En la entrevista publicada en la edición 103 de Haciendo Cine, el dueño de la productora “Cooperativa de trabajo Kaos Limitada”, Luis Barone, pretende plantear su postura acerca de las empresas cooperativas y su aplicación en la industria cinematográfica. En realidad, Barone no hace más que citar, fuera de contexto y con muchísima vaguedad, algunos puntos de la Ley de Cooperativas. Dice, por ejemplo: “Las empresas cooperativas no son empresas de lucro sino de la economía social”, que es, justamente, lo que establece la ley. Lo que calla Barone es que, tanto en cine como en otras actividades, este tipo de cooperativas se utilizan para contratar trabajadores a bajo costo, eludiendo todas las responsabilidades legales de un empleador. En nuestro medio, la Ley de Cooperativas invocada por Barone es, a menudo, utilizada fraudulentamente para generar empleo en negro.

Dice, oníricamente, Barone: “Vos como productor podés contratar por medio de la Ley de Contrato de Trabajo, o podés hacer un acuerdo que no es contratar sino asociarte con una cooperativa de trabajo”, otra alusión a lo que debería ser pero que, lamentablemente, no sucede en la realidad. No hemos registrado hasta el momento ningún caso en el cual un productor dividiera con sus “socios”, los técnicos cinematográficos, las ganancias de la película –tal como lo dicta la misma Ley de Cooperativas que invoca Barone. Los técnicos no son llamados luego de que la película baje de cartel o de que gane algún premio internacional, para obtener su parte de la recaudación o su parte correspondiente del premio. Dicho así, esto podría parecer una simple estafa en la que un socio saca ventaja fraudulenta sobre otro, pero la explicación es más compleja. Sucede que, como ya dijimos, el método de cooperativas en la industria cinematográfica se utiliza como forma de contratación de personal en negro: un productor “alquila” los servicios de estas cooperativas sin hacerse cargo del pago de los aportes previsionales, ni de los aguinaldos, ni de las vacaciones, ni de la contratación de una ART de los supuestos socios, los técnicos de cine, sus empleados en la práctica.

Dice también Barone: “Nosotros como trabajadores nos asociamos con los productores, tenemos porcentaje en cada una de las películas y el equipo técnico también es dueño de una parte de la película”. Curiosa forma de asociación que exige a los técnicos la entrega de facturas como monotributistas a los productores. Como entidad representante de esos trabajadores alentamos a estos “dueños” en el reclamo de su porcentaje correspondiente “en concepto de retorno” del excedente generado por la empresa y también la participación y voto de los “socios” en las asambleas y en todas las decisiones concernientes a la empresa, tal como lo dicta la Ley de Cooperativas.

Por último, señalemos que la cuestión del “ahorro” de los productores en materia de cargas sociales y cumplimiento de obligaciones para con los trabajadores contratados no es lo único que calla Barone. Como si se tratase de una mera cuestión ideológica, Barone intenta pegarse a una supuesta postura del INCAA y presentarla como enfrentada a la de S.I.C.A. Vano intento de disociar lo indisociable: tanto el INCAA, por ser el organismo estatal a cargo  del cine, como el S.I.C.A., por ser el sindicato de los técnicos cinematográficos, deben velar por el estricto cumplimiento de las leyes vigentes, a menudo eludidas en nuestra industria a través de estas falsas cooperativas de trabajo.

El Artículo 14 bis de nuestra Constitución Nacional garantiza: “El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes”. Es absurdo en esta materia pretender desligar la acción y las políticas del Estado del justo reclamo de los trabajadores agremiados. Barone olvida, tal vez, la inspección del 8 de abril pasado llevada a cabo en conjunto por el Ministerio de Trabajo y nuestra secretaría gremial en el rodaje de un largo de LACSA y Kaos, en la que se encontraron, entre otras irregularidades, compañeros técnicos uruguayos escondidos y sin visa de trabajo.

Dichas cooperativas, en cine, fun-cionan así, falseando la ley, esta-fando a los trabajadores y engañando al Estado. Parafraseando al mismo Barone, su accionar “es absolutamente ilegal”.

 

Comisión Directiva

S.I.C.A.