“Es -por mucho- nuestra película con mejor factura”

Con el estreno de Penumbra, de los hermanos Adrián y Ramiro García Bogliano, mañana se larga un nuevo capítulo para el cine de terror en las multipantallas locales. En esta entrevista, los directores hablan sobre el panorama comercial del cine de género, las diferencias de su nueva película con respecto a las anteriores, sus influencias, el elenco internacional que la compone y más.
Los hermanos Ramiro y Adrián García Bogliano. Foto: garciabogliano.com

 

Con elenco internacional, atravesado por un crisol de razas que va desde la española Cristina Brondo hasta el paraguayo Arnaldo André, pasando por la colombiana María Nela Sinisterra, la uruguaya Mirella Pascual y los argentinos Camila Bordonaba, Sebastián Muñíz y Gustavo Garzón, los directores madrileños (aunque criollos por opción e historia) Adrián y Ramiro García Bogliano se despachan con una nueva película de género estrenada derecho en las carteleras comerciales: Penumbra. Así, con este segundo filme consecutivo que exhiben en todo el país, después de la experiencia Sudor Frío en 2011, más su respectiva legitimación global, el advenimiento del cine de género en la Argentina sigue a paso firme y, a fuerza de una sinergia tan conciente como tozuda, aumentan las posibilidades de que el fantaterror finalmente prospere a nivel local. 

 

Ahora, con su segunda película en cines, y con varios colegas que han ganado concursos de INCAA y estrenado lo suyo, ¿cómo ven el panorama de posibilidades con respecto a que el cine de género tome constancia en las carteleras comerciales?

 

RAMIRO GARCÍA BOGLIANO: El cine de terror/fantástico nacional debe tomar el lugar en las carteleras que tienen las películas del mismo género que vienen de afuera. Después de estos años de desarrollo, el género argento ha demostrado alcanzar un nivel alto, con títulos como Malditos Sean!, Daemonium o Incidente logrando premios, reconocimientos, distribución en todo el mundo.  Con Penumbra queremos aportar nuestro granito de arena a este avance. Creo que hay que seguir esforzándose, haciendo cada vez mejores películas, con mejor factura, que cuenten historias que conecten con los miedos nacionales y luchar hasta el último momento por las pantallas. Cualquier película de terror norteamericana sin estrellas o nombres conocidos que se estrena en el país hace fácil entre cien mil y doscientos mil espectadores. Creo que esos espectadores terminarán apoyando las propuestas nacionales, más originales y más nuestras.

ADRIÁN GARCÍA BOGLIANO: Creo que el tema, como dice Ramiro, es no regalar espacios. Estamos en un momento difícil donde se plantean muchas preguntas sobre el futuro del cine y sus formas de exhibición. Yo no creo que tengamos que relegar ninguna plataforma. Creo que tenemos que intentar que el cine de género se produzca en diferentes niveles y que acceda a todos los espacios disponibles. Estar en festivales, estar en Internet, que las películas se vendan afuera legal e ilegalmente habla de una presencia que tiene nuestro cine de género que era impensable hace diez años. Pero no hay que resignarse a que las películas no puedan estar en carteleras o que sólo tengan el espacio de las sobras de las películas extranjeras.

 

Dado que dirigieron los dos, ¿cómo se repartieron ese trabajo?

RAMIRO: En general, durante el rodaje, Adrián se dedica fundamentalmente a la puesta en escena y yo me centro en el trabajo con los actores. Durante la previa y la postproducción, las decisiones sobre cualquier asunto están más compartidas y es difícil que se plantee un gran desacuerdo entre ambos. Llevamos trabajando juntos desde hace veinte años, cuando comenzamos a editar fanzines sobre cine de género.

ADRIÁN: En las otras películas que codirigimos era una forma de apoyarnos el uno en el otro y repartir mejor el stress de filmaciones muy complicadas en condiciones que eran bastante adversas. En este caso, que trabajamos con bastante más calma que en todas nuestras películas anteriores, nos permitió profundizar mucho a cada uno en un aspecto determinado de la película, creo que eso hace que Penumbra sea -por mucho- nuestra película con mejor factura y de las pocas donde lo que está en pantalla es exactamente lo que queríamos. A veces es bueno que la película te sorprenda un poco la hora de la edición y te encuentres con cosas, con ritmos que no te imaginabas. Pero en este caso, todo lo que esta en la pantalla es tal cual lo imaginamos desde que comenzamos con el proyecto, diez años atrás. 

 

¿Cómo fue su trabajo con el elenco internacional?

RAMIRO: Necesitábamos contar con una actriz española para el personaje de Marga, era fundamental para contar la historia. Por suerte pudimos contar con Cristina Brondo, una actriz que admirábamos desde hace años y que tiene el valor añadido de haber protagonizado Ti Piace Hitchcock?, a las órdenes de Dario Argento, uno de nuestros directores favoritos. Cristina entiende muy bien el género y tiene carisma y talento de sobra para cargarse la película al hombro, ya que el personaje de Marga participa del noventa por ciento de la acción. Pero lo cierto es que todo el elenco es soñado: un montón de intérpretes de primera que vienen de los ambientes más variados pero que se complementaron fabulosamente porque los motivaba el libro y el carácter de sus personajes. Y es cierto que, a pesar de ser una película enteramente argentina, tanto el equipo artístico como técnico incluye gente de España, Paraguay, Colombia, Uruguay… convirtiendo la película en una experiencia con una interesante cantidad de profesionales de Iberoamérica. El trabajo fluyó maravillosamente. 

ADRIÁN: Nosotros ya habíamos trabajado en otros países con actores españoles, cubanos, costarricenses… finalmente con todos los actores se trata de lo mismo, que ellos tengan ganas, y como solemos decir “sean actores hambrientos”. Y, claro, que uno como director sea claro conceptualmente. En Penumbra, como en la mayoría de nuestras películas, nos encanta que haya actores de diferentes ambientes, gente que venga con distintas inquietudes y formación bien diversa.

 

¿Cuáles fueron las principales influencias a la hora de realizar Penumbra?

RAMIRO: Muy pocas en relación a trabajos anteriores. Hay guiños a Next of kin de Tony Williams, La madre muerta de Juanma Bajo Ulloa, Los Extraños de Bryan Bertino, saludos a Mario Bava, Dario Argento o incluso a Steven Spielberg. Es innegable que Penumbra tiene un aire, salvando las enormes distancias, al Polanski de los sesenta, pero no lo estudiamos. Basta con decir que El bebé de Rosemary y El Inquilino las vimos cuando teníamos entre ocho y doce años y por lo tanto son películas que forman parte de nuestro organismo. Recuerdo que no mucho después de ver El Inquilino, a fines de los ochenta, nos pasamos toda una tarde somatizando con nuestros amigos, convencidos de que desde una de las ventanas del edificio de enfrente una figura humana permanecía inmóvil, mirándonos…

ADRIÁN: Sí, yo recuerdo lo mismo. Para chicos que vivían en un edificio, películas así evidentemente dejaban una huella peculiar. Hay otras cosas que también ya tenemos asimiladas de forma permanente, como el trabajo de Brian De Palma. Acá, igual, no pensamos mucho de manera específica en sus clásicos de suspenso o terror, sino en cosas más tipo Misión: Imposible. Pero también hubo cosas que fueron muy importantes ya desde el guión y que tienen menos que ver con el género, como algunas adaptaciones de David Mamet, como Glengarry Glen Ross u Oleanna, cosas que nos encantan por los tipos de personajes, muchas veces bastante antipáticos, y que tienen aquella capacidad de ir guiando la acción a través de los diálogos y lo maravilloso de esos diálogos es que muchas veces generan más malentendidos o dejan más cosas sin decir que un silencio.

 

¿Con qué se van a encontrar los espectadores que vayan a ver Penumbra?

RAMIRO: Una película de suspenso con toques de comedia negra que va desenvolviendo su trama de manera muy gradual, hasta llegar a un clímax de tensión, terror y elementos sobrenaturales. Es una película de género más clásica que Sudor Frío, dosifica más los momentos de impacto y está mucho más apoyada en el trabajo de los actores que en las situaciones truculentas… Aunque también las hay. Es una película de línea clara, que guarda unas cuantas sorpresas para los espectadores que se confíen demasiado.

ADRIÁN: Una película de suspenso donde se llega al terror a través de un camino diferente al habitual, no por medio de los clichés del género, sino con malentendidos y situaciones cotidianas que van arrinconando al personaje hacia una situación oscura y, creemos, sorprendente. Hasta ahora la acogida de la película viene siendo muy buena. Ha tenido excelente repercusión en los utlimos meses desde su estreno en Fantastic Fest en los Estados Unidos, ganamos varios premios y ya tiene criticas muy positivas no sólo de medios muy significativos dentro del ambiente del genero como Ain’t it cool news, sino de medios de cine en general como Variety. Ahora hay que ver qué dice el público argentino…