Al galope

Proveniente del pujante cine hecho en Córdoba, la película de Hermes Paralluelo fue otro punto alto del BAFICI 2011. A caballo de una puesta de cámara sorprendente y de unos diálogos antológicos, sortea con éxito los peligros que suponen filmar "la pobreza". El jurado le dio el Premio a la Mejor Película Argentina de la Competencia Internacional.
Yatasto se exhibe en el Cine Gaumont a partir del jueves 16.

Nota publicada en la edición impresa del número de mayo de 2011

La renovación artística que empuja con fuerza desde el interior de Argentina no tiene contornos claros ni marcas estilísticas o temáticas que ayuden a definirla, pero sí nombre y apellido: cine cordobés. Después de la sorprendente De caravana (Mar del Plata ’10) y El invierno de los raros (Pinamar ’11), y antes de Hipólito, al Festival Porteño llegó Yatasto, del español Hermes Paralluelo. Mudado hace poco tiempo a la Docta.  El resultado de la sorpresa inicial ante los cartoneros que recorren sus calles día tras día disparó una película que los sigue en los quehaceres cotidianos, centrándose particularmente en tres chicos y la abuela de uno de ellos, a quienes acompaña en los recorridos en el carro y en sus momentos de ocio.

Compuesta casi en su totalidad por largos planos-secuencias desde adelante y hacia el pescante, Paralluelo, como Perrone, intenta desarticular el dispositivo cinematográfico de los documentales de observación colocando al espectador ante la encrucijada de saber si efectivamente está o no ante un retrato de lo auténtico –o de lo mayoritariamente auténtico: ningún arte aprehende una verdad absoluta- o una de ficción refugiada en las formas de lo no-evidenciado. Es que quizá los cartoneros de Yatasto, o los skaters de Bonus Track, o el preso y su novia de la recientemente estrenada Dulce Espera, no sean tales y todo el film es una creación para la lente.