BAFICI 2011 al día

Una cobertura enérgica pero precisa del festival porteño. Posteo a posteo, la experiencia de nuestros cronistas actualizada.

1. Noche de actores

Arrancó el BAFICI número 13. "Claro, ese número es yeta" debe haber pensado el Ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi, cuando a pocos segundos de haber iniciado su discurso irrumpió en el escenario Luis Ziembrowski para reclamar por la deuda con los actores y el estado de los teatros municipales. El momento fue incómodo pero efectivo. El evento había tenido una prensa sin precedentes en los medios y no era una oportunidad para dejar pasar. Cuando el actor de La vida por Perón terminó su proclama se retiró de la sala junto a una decena de colegas al grito de "devolvé la guita Lombardi".

Fue injusto para el protagonista de la noche, el talentoso Juan Minujín, quien en su triple calidad de miembro del sindicato, operaprimista y cara de los suplementos del espectáculo de la jornada, debió pilotear el momento. "Agradezco a las autoridades por esta oportunidad, sin dejar de solidarizarme con el reclamo de los actores", dijo junto a un Sbaraglia (siempre fachero), una Esmeralda Mitre (siempre producidísima) y una Pilar Gamboa (siempre grosa). Luego la función. Vaquero es una película estomacal, honesta y divertida sobre la hipocresía. Juan se expone, expone a sus amigos, a sus colegas, a su familia. El público agradece que lo hayan dejado pasar a ese otro lado y se ríe cada vez más a medida que avanza la función, hasta ese final tan (tal vez demasiado) poco complaciente. Considero valiente haber abierto con esta película que de alguna manera escupe contra lo peor de este medio. La fiesta me la perdí por compromisos caseros, pero algún otro cronista se encargará de ello. Arrancó el BAFICI, queridos cinéfilos vernáculos. A seguir disfrutando, mucho patio de comidas y good show. 

Hernán Guerschuny