Bajada de línea

Imparable, Santiago Bou Grasso viene de ganar en el festival de San Juan su premio número 61 con el corto El Empleo. Una cifra impresionante pero también insuficiente a la hora de lograr que los exhibidores lo muestren.

Tanto Patricio (Patricio Gabriel Plaza -idea original del corto-) como vos trabajaron como animadores en varios largometrajes de aquí y de afuera. ¿Cómo es la cocina de trabajo del animador?

-Sí, laburamos como animadores desde Nocturna que es una producción española muy profesional, hasta Paturuzito a nivel nacional. Te diría que es un laburo algo quemante por momentos. Imaginate mesas de diez flacos dibujando…

¿Y cómo fue que decidieron llevar adelante un proyecto propio?

-Nosotros siempre tuvimos la necesidad de hacer animación independiente o de autor. Nos pusimos la meta de hacer un corto lo mejor hecho posible y que tuviera una bajada de línea, que dijera “algo”. Porque me da la sensación de que aquellos que quieren contar una historia interesante no tienen las herramientas técnicas y la gente que tiene los recursos le importa nada más que la técnica y no cuenta una mierda…

Esa bajada de línea está condensada en sólo seis minutos y medio, que es lo que dura el corto… ¿dejaron cosas afuera para que quedara así de lineal y redondo, digamos…?

No, como nosotros venimos de la industria tenemos mucho manejo de la parte técnica. La industria sí o sí se asegura un montón de pasos a seguir que te reducen al mínimo la cantidad de laburo al pedo…El tema con este corto es que sólo éramos dos animadores, por eso nos llevó dos años y medio terminarlo.

-¿Por qué la decisión de que no haya diálogos?

-Porque no era necesario. Ponerle ese sonido de fondo le daba una dimensión mucho más realista a la historia.

-¿El sonido lo trabajaron juntos también?

-Sí, lo hice con Patricio también y fue un laburo bastante complicado. Porque los animadores solemos concentrarnos mucho en el dibujo y dejar relegado el guión, el sonido, etc. Me había llamado mucho la atención que en Las trillizas de Belleville el sonido era muy real y sensible. Hay mucha gente que no tiene empatía con la animación, no se mete en la historia, y el sonido en esa película es muy importante para cautivar al espectador. Nosotros quisimos tratar de lograr algo parecido.

-En relación a que “hay gente que no tiene empatía con la animación”… ¿te parece que para generar cierto lazo con ese público no cautivo, es necesario “una bajada de línea” clara y precisa como decías al principio?

-A nosotros nos parece importante bajar línea -en principio- porque todo el mundo baja línea. Lo extraño es no hacerlo consciente. El corto dice algo concreto, hay una propuesta desalienante. Tal vez a una mirada del cine más “posmo” no le interese tener postura o decir las cosas de manera tan contundente y directa. 

-Me imagino que siendo animación, ese terreno para hablar de propuestas ideológicas debe estar más vedado que en el documental o las ficciones que no son de animación…

-Sí, se asocia -en general- la animación a lo experimental o a un cine que toca temas más bien livianos…Pero tener un concepto que cierra, me parece que ayudó a que el corto fuera visto por mucha gente que no ve animación…

-¿Por qué crees que hay tanto prejuicio con el cine de animación?

-Porque  a mi entender los yanquis hicieron pelota el medio por poblarlo de superhéroes, por lavar de contenido las historias. Disney convirtió a la animación en un producto infantil asociado a un espectro de edad bien determinado.Es lo mismo que pasa con la historieta. Hay mucha gente que no debe saber que existen comics que no son sólo Superman o Hulk.

-¿Qué es lo que distingue a El empleo y cómo le hace contrapeso a esa “disneylización” de la animación?

-Y...tratar de no manejar muchos códigos mecanizados de la gente que hace animación. Por ejemplo: el tratamiento del tiempo.

-El formato cortometraje tiene cierto dilema de exhibición, ¿si el corto no circula por festivales, cómo lograría el espectador para verlo en salas comerciales o en televisión por ejemplo?

-Con dos de los premios que le dieron a El empleo en Argentina, teníamos asegurado que se lo proyectara al principio de cada función en salas comerciales. Pero como está regenteado por los Cinemarks y otros complejos, no lo exhiben. Como los tipos pierden diez minutos por película al pasar tu cortometraje, pierden por día una función entera. Entonces ante la posibilidad de perder una función de “Rambo 8”, te lo cajonea y listo. Hay una ley que regula esto, pero no se hace cumplir. No hay una fiscalización del INCAA que vaya a Cinemark y que diga: “Loco, no estás cumpliendo con lo que debés”. De todos modos al corto lo pasaron en un programa de Canal á  que se llama Ficciones Cortas y tal vez lo pasen en I-sat. Pero en esencia el corto es medio paria…, como no da guita, entonces la exhibición no tiene sustento.