Cine liberación

Caja Negra edita un libro imprescindible para entender y repensar los movimientos de renovación cinematográfica acuñados en los años sesenta y setenta. Ensayos, artículos periodísticos y reseñas del cineasta brasileño Glauber Rocha en la compilación La revolución es una Eztetyka.
La revolución es una Eztetyka, de Glauber Rocha.
La revolución es una Eztetyka, de Glauber Rocha.

 

Pocos cineastas como Glauber Rocha sintetizaron de manera tan rigurosa y decisiva (Godard, Pasolini, los Straub, Syberberg completarían una lista no conclusiva) la capacidad para hacer del cine tanto una maquinaria de creación y experimentación estética como una herramienta de reflexión crítica para pensar el estado del mundo.

Combativo, polemista hasta la médula, el director de Tierra en trance jamás tuvo pruritos a la hora de gritar en voz alta el turbulentolenguaje que gestó tanto su obra fílmica como escrita. Marcado a fuego por un regionalismo anclado en el cangaço del nordeste brasileño pero dotado de un fuerte sentido dialéctico que lo impulsó a sembrar sus convicciones político-cinematográficas en términos universalistas, Glauber encarna la figura máxima del cine tercermundista de los 60, del surgimiento heráldico del cinema novo, de las aspiraciones por producir una obra audiovisual en directa consonancia con una praxis social trasformadora. De ello dan cuenta los textos reunidos en La revolución es una Eztetyka, abonando un amplio pantallazo del recorrido intelectual del director brasileño.

Su trabajo reflexivo comienza  de la manera menos indulgente con ese texto convulsionado que es Eztetyka del Hambre señalando cierta especificidad del cinema novo. Allí Glauber sostendrá que sólo un cine que se haga cargo de la propiedad intrínseca (el hambre) del pueblo latinoamericano, opuesto a un cine digestivo que guarece las miserias de una burguesía hipócrita bajo decorados fastuosos y happy endings, tendrá un verdadero poder de transformación histórico- social. Y si para el europeo ese hambre resulta accesible solo a nivel de observación antropológica, para el latino resulta la experiencia inherente a toda violencia necesaria que lleve a la acción, al acto político: “una estética de la violencia, antes que ser primitiva, es revolucionaria –he aquí el punto de partida para que el colonizador comprenda la existencia del colonizado”. Se trata de un valioso documento histórico en clave de manifiesto, escrito al calor de las vanguardias estético-políticas de los años sesenta.  El mismo tono urgente tiene su segunda conferencia -manifiesto dictado en 1971 Eztetyka del sueño, donde abreva en un programa casi místico del arte revolucionario.  Allí sostendrá: el “misticismo es el único leguaje que trasciende el esquema racional de la opresión. La revolución es una magia porque es lo imprevisto dentro de la razón dominadora.”

El volumen presenta además a un Glauber cinéfilo que se ocupó de desgajar rasgos formales tanto de autores del cine clásico americano como europeos. Esos textos reseñísticos tienen como evidente propósito rastrear el sentido político en las obras de esos autores. Como aclara Ismael Xavier en el prólogo del libro: en “la dramaturgia del zoom de una película de Visconti. Hay política en la búsqueda de lo imponderable por Orson Welles (…) en la inclinación eisensteiniana a los gráficos (…) así como también hay política en la poesía nerviosa de Godard”. Se trata en definitiva de buscar zonas de conflicto ético, político, formal, en obras como la de Jean Renoir,  Buñuel,  Fritz Lang, etc.

La revolución es una Eztetykaexpresa de modo exhaustivo la voluntad teórico-crítica inclaudicable de Glauber y confirma una vez más la voluntad de inconformista que sostuvo toda su vida.