Develando la parte salada del Conurbano

“No queríamos ni un informe de Facundo Pastor ni un documental para HBO, nada de corrección política”, se planta Julián d`Angiolillo, director que debuta hoy en las salas con Hacerme Feriante, gran documental de observación sobre la Feria La Salada.

Para quien no haya tenido la oportunidad de visitar la feria La Salada y quiera conocer tanto el funcionamiento diario como el trasfondo político, económico y social de la feria ilegal más grande de América Latina, probablemente no haya mejor puerta de entrada que este documental. Incluso para aquel que crea haberlo visto todo a través de la TV: librada de golpes de efecto y maniqueísmos, y sin voz en off ni entrevistas , la mirilla por la que el director Julián d`Angiolillo nos acompaña a descubrir ese mundo tiene el mérito de tornar lo ya visto en un universo que se nos hace nuevo y desconocido. Bienvenidos al fascinante mundo de La Salada.

 

Un gran acierto del film es su modo de abordaje, prácticamente el opuesto al que solemos ver por la televisión de la mano de Martín Ciccioli, Facundo Pastor, u otros noteros adeptos al golpe de efecto que impone ese medio. La cámara no juzga ni sentencia, se limita a observar.

¿Tuviste alguna referencia en particular a la hora de idear el film?

En los últimos años estuve atento a películas que abordaran lo documental desde una mirada más experimental. Descubrí y disfruté mucho de trabajos de realizadores como Peter Mettler, James Benning o Heinz Emigholz. Salvando las distancias, es difícil imaginarlos a ellos filmando en el Conurbano, pero sin dudas son referentes para mí. Luego, creo que "Agarrando pueblo" de Ospina, fue un referente ético en lo específicamente latinoamericano. No queríamos ni un informe de Pastor ni un documental para HBO, nada de corrección política.

Tu cámara se mete en lugares y situaciones complicadas: no sólo se adentra en los talleres ilegales, ya sea de ropa o de dvds, y en la intimidad de la toma de decisiones de algunos de los “caciques” de la Feria sino que incluso hay un momento en que el Intendente de Lomas de Zamora, mientras negocia con los feriantes, te pide que apagues la cámara. ¿Qué tan tranquilo fue el rodaje? ¿Te sentiste condicionado en algún momento? ¿Qué fue lo más complicado?

No fue un rodaje tranquilo mientras tuviéramos las cámaras fuera de los bolsos deportivos. Hasta ese momento la feria podía ser un paseo muy disfrutable no sólo para comprar ropa. Algunas cenas en la ribera quedarán como un momento inolvidable en mi vida. O el festival con Argentino Luna (al que le mandamos nuestro máximo apoyo en este difícil momento) (N.de la R.: el cantautor está actualmente internado de gravedad en un hospital de la Provincia de Santa Cruz). Sacar las cámaras implica otra actitud, por momentos angustiante por el rechazo que causaban. Así que en la Feria lo que buscamos con Matías Iaccarino (DF) era encontrar los puntos de vista en los que nos sintiésemos cómodos para trabajar. En la edición final hay muchas escenas de noche que están estructuradas según la distancia en que fueron capturadas. En la película nos vamos alejando hasta llegar a la cabina con los monitores de seguridad. Después amanece.

¿Tuviste que pedir algún permiso para entrar? ¿Cómo lograste hacerlo?

No existe algo formal a lo que pedirle permiso en la feria, hay cuatro grandes complejos, cada sector y ser humano fue consultable y sensible a la cámara. Hubo un gran trabajo de producción con Ivan Eibuszyc.

¿Cuánto tiempo estuviste filmando en La Salada? ¿Cuántos eran en el equipo? ¿Y cuánto te llevó de post-producción?

La investigación llevó más de un año con un grupo de arquitectos autodenominado "tu parte salada". Cuando fuimos a rodar nunca fuimos más de cuatro, cinco. Eramos dos cámaras, Iván y se iban turnando Pablo Chimenti y Hernán Kerlleñevich en sonido. La post me resulta difícil calcularla porque se superpuso a muchas jornadas de filmación, había muchísimo material y Lautaro Colace trabajó mucho tiempo clasificando las locaciones y haciendo armados según el proto-guión. Chimenti y Kerlleñevich, si bien tenían adelantado trabajo porque juntos empezamos a ir y conocer la feria en 2007, terminaron editando todo en dos meses y pico creando una banda de sonido increíble. Habría que sacar el CD. 

Hicieron la Avant Premiere probablemente más original que recordemos por aquí. ¿Cómo fue la experiencia de proyectar la película en La Salada misma, a las 4 am? ¿Qué repercusiones tuviste de los feriantes?

Fue alucinante, lo disfruté mucho. Los feriantes se llevaban la película a sus provincias. Estoy editando un videito con lo que filmamos ese día.

Incluso armaron un puestito para vender la película en copias truchas, con el mismo "packaging" con el que los "manteros" suelen vender películas en la calle. ¿Sólo una buena idea de marketing o una toma de posición?

¡La segunda! La gráfica de la peli fue inspirada de toda la producción visual que tienen esos packagings. Julia Masvernat diseñó los títulos y el afiche basándonos en un archivo de tapas que nos había regalado oportunamente el fabricante de DVDS que aparece en la película. De hecho, fue él el que nos autopirateó la película. Nadie lo podía hacer mejor.

A propósito de esto, ¿cuántos DVD vendieron?

200. Me quedé corto. Podríamos haber vendido mucho más: a las 6 am ya se habían agotado.

 

Hacerme Feriante se exhibe en el Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635) y en el MALBA (Av. Figueroa Alcorta 3415), los sábados y domingos a las 18 hrs.