El rostro íntimo del mal

De Marco Bellocchio.

Mussolini y las evasivas de un romance clandestino. Una mujer abandonada en la flor de su amor. Psicopatías diversas y un hijo encerrado en un reformatorio dan color a Vincere: un relato oculto de la historia italiana.

A pocos días de haberse estrenado El secreto de Mussolini, el documental que aborda la relación amorosa que el Duce trató de ocultar toda su vida, Marco, "diablo en el cuerpo", Bellocchio estrena Vincere: la contracara ficcional de esa misma historia.

Si hay un trabajo novedoso en Vincere, es el de decidir narrar al fascismo a través de la silenciada relación sentimental que Mussolini mantuvo con la estilista Ida Dalser, es decir desde la óptica de una vida amorosa –hasta hoy- subterránea a la Historia Oficial.

¿Qué quiere contarnos Vincere? ¿La lucha desesperada de una mujer por ser reconocida como esposa (junto con su hijo) por Benito Mussolini?  ¿El ascenso de uno de los ideólogos de masas que impulsó las más inimaginables masacres del Siglo XX? Tal vez ambas cosas, pero entre la conexión de esos dos nudos posibles del relato se le escapa a Bellocchio una película que podría haber sido arrolladora. 

Hablar de los maltratos, de las reclusiones a las que sometió el Duce a su amante Ida Dalser es también hablar de los recodos más íntimos del fascismo a escala micro, es incluso un bello desafío hacer dialogar la historia de amor que Vincere plantea  (el amor incondicional que sostiene Ida) con las reyertas de lo histórico-político a gran escala.  Pero algunos directores supieron interrogar y conjugar con más elegancia esos brebajes de la Historia en mayúscula y el líder carismático en su dimensión cotidiana. Recordemos  al Hirohito y el Hitler que retrató el ruso Alexander Sokurov, o al mismo líder alemán de La Caídaque encarnó Bruno Ganz.

El panorama no es desalentador sólo en su dimensión temática, sino también en su retórica barroca, que hace uso de múltiples recursos que van del material de archivo inserto, a veces de manera gratuita, al flashback confuso y a fundidos encadenados de dudoso espesor poético-narrativo. En el cuerpo a cuerpo entre la ficcionalización y el archivo audiovisual de los bombardeos aéreos en las imágenes finales, el verdadero atentado es contra la totalidad del film.