El tesoro revelado

Durante varias décadas Fernando Martín Peña se convirtió en un detective, siguiendo su instinto de sabueso del fílmico se aventuró y buscó los restos amputados de ese clásico de los clásicos que hoy es Metrópolis de Fritz Lang. Toda esa travesía está narrada casi como una novela policial en "Metrópolis", el libro recientemente editado por Fan Ediciones. Opúsculo apasionante, con una prosa que sabe insuflar intriga -incluso provisto de mínimas pistas, con los escasos indicios que llevaron al autor a obsesionarse por ese santo grial que luego fue Metrópolis.

El mito viviente cuenta que a finales de los años 80, Peña comienza a colaborar para el Cine Club Núcleo. Un buen día le encargan una misión: ir hasta el Fondo Nacional de las Artes a propósito de una donación de cierto material que esa institución haría a Núcleo. Entre el material, se encontraba la copia original de Metrópolis y algunas películas del período mudo argentino.  Peña, que en principio estaba más entusiasmado por el material argentino que por el film de Lang, almuerza ese mismo día con el cineclubista Salvador Sammaritano quien le cuenta que conocía esa copia que estaba yendo a buscar. El propio Sammaritano, en el año 1959 durante una proyección de Metrópolis, había tenido que quedarse con su dedo sobre el proyector durante dos horas y media, por tratarse de una copia con mucho uso. Pero…si la Metrópolis existente entonces, duraba un poco más de ¡80 minutos!: ¿Era posible que  Sammaritano estuviera dos horas y media en la sala de proyección? Ese fue el exiguo dato que alentó a Peña a comenzar su monumental arqueología del cine. Fue este hecho también, el puntapié inicial para que el mismo Peña sostuviera que hasta su hallazgo, de Metrópolis simplemente conocíamos su fantasma.

En el libro se detallan a la vez varias cosas: el recorrido titánico que hizo la película desde que llegó a la argentina, cómo quedó cajoneada en el depósito del museo del cine y todo el trabajo de restauración posterior. Hay también un capítulo dedicado a desglosar la manera en que Metrópolis fue recibida desde su estreno en  1927 en Berlín hasta su difusión en EEUU y también en la Argentina. Resulta interesante leer las reseñas que se antologan en el apéndice que trae el libro, provenientes de algunos medios masivos que cubrieron el estreno del film en Buenos Aires y donde hay una exaltación no muy alejada la que podemos encontrar hoy en día con lo que llaman "películas-acontecimientos". Las notas críticas sobre películas como, por ejemplo,

Avatar estuvieron acompañadas de mucho más que un tono reseñístico. Estaba implícita en esas notas la promesa de un cambio radical del cine, de una nueva manera de mirar, de un nuevo espectador, etc. Por lo que deja entrever el libro, algo de esto sucedía con las crónicas cinematográficas de la época cuando se estrenó el film de Lang en las salas porteñas. Incluso en los fabulosos afiches incluidos en el libro se puede apreciar esto con mayor pregnancia: “Todo Buenos Aires habla de Metrópolis” decían los afiches, o“el film que se adelanta un siglo, gigantesco, indescriptible”.

 

FAN Ediciones
152 páginas
$58