Estados alterados

Escrita en el lapso de un mes y rodada en unas pocas semanas, Antes del estreno (2010) es el último canto incisivo de Santiago Giralt sobre el quehacer artístico partiendo desde una concepción reversionista de Opening Night (1977), de John Cassavetes; pero también es una inspirada indagación sobre la convivencia, el matrimonio y la perdurabilidad del amor.
Giralt y la épica de lo doméstico. Foto: Magalí Flaks (Espacio H).

“Siempre que termino una película, siento que es la última que hago. Tal vez porque en el momento del estreno es cuando menos injerencia tengo. Aunque creo que tiene que ver con la angustia del final de todo proceso artístico. Como eso que decía Jackson Pollock de que las obras se tienen que abandonar. Hay un momento en el que uno quiere que el proyecto te dé toda la felicidad, pero en otro plano de conciencia no querés saber nada más y querés pasar al proyecto que sigue.” Así de sinuosa y con amplios lapsos meditativos comienza nuestra charla con Santiago Giralt, ese joven director que ya cuenta con una sólida filmografía y una capacidad analítica envidiable para desandar con soltura y reflexividad el camino de sus experiencias. Es que, conforme transcurre su carrera como actor, director y guionista, el creador de Toda la gente sola (2009) se ha convertido en uno de los adalides de un cine autogestivo, liberado de las ataduras del cálculo y la especulación. Seguramente toda esta historia remita al año 2007, cuando Giralt y sus compañeras Camila Toker y Tamae Garateguyse animaron a profundizar, en clave autoparódica, las zonas inexploradas del detrás de escena del llamado Nuevo Cine Argentino con U.P.A. Una Película Argentina (ganadora del BAFICI de ese mismo año), film de bajo presupuesto que funcionó como un manifiesto incendiario en la escena cinéfila local. Para nuestra satisfacción, este cineasta digital -como prefiere pensarse a sí mismo- nos sorprende con una nueva obra intensa y sugestiva que retrata los entretelones del mundillo artístico. Rodada en una casa nutrida de espacios verdes donde Giralt se ha mudado hace unos años para escaparle a la neurosis urbana, retrata la dinámica de una pareja de artistas cuyos estados anímicos están en plena ebullición. Es el fin de semana anterior a que Juana Garner -una reconocida actriz encarnada por Erica Rivas (Ver recuadro)- estrene una obra de Ibsen en el Teatro San Martín y la atmósfera es de un extrañamiento febril. Entre alcohol, cigarrillos y ensayos espontáneos en plena situación doméstica, Juana pasa de la ansiedad creativa a la angustia por la cotidianeidad marital. La comunicación con su marido Román (Nahuel Mutti) no parece fácil, dado que él -director de cine- se encuentra en un estancamiento creativo y la única opción de negociar una tregua parece ser concentrarse en el amor y la energía promovida por su hija Lili (sorprendente Miranda de la Serna). En la conversación que sigue se devela un realizador plenamente consciente de sus objetivos artísticos, de una honestidad política intachable, un tipo con una visión del mundo bien definida y asumida. No sólo por las prácticas de meditación trascendental lyncheana que cuenta haber incorporado a su vidadesde hace unos años, sino por la modestia que implica asumir las propias convicciones teniendo siempre como referencia el mundo circundante. “Soy anti sistema en el sentido de que opto por la vida lenta y no asumo lo que me vende la publicidad. Pero sé muy bien que vivo en un mundo capitalista”, dice y continúa la tertulia.

La película nace de una manera espontánea, de una reunión de amigos…

En realidad, al principio yo tenía escrita la primera secuencia. Después invité a Erica (Rivas) y a Nahuel Mutti a ver Opening Night de John Cassavetes a mi casa. Desde esa noche nos quedó a los tres sembrada la semilla de un tono cassavetiano.

¿Porque te impactó tanto la figura de Cassavetes?

En principio porque me gusta mucho actuar a mí también, pero también -como él- yo escribo para actores determinados, con los que trabajo siempre. Y me siento identificado con el espíritu de gestión de Cassavetes que tenía que hacer algunos proyectos mainstream para poder bancar sus investigaciones y sus mundos más personales.

Y en términos retóricos ¿cómo te inspiró ese universo?

Creo que estilísticamente soy muy distinto. Él filmaba un tipo de locaciones y de vestuarios más urbanos. Pero lo que más me gusta es determinada tensión que logra en la acción, la posibilidad de que algo puede pasar de un momento a otro…

¿Hubo mucha improvisación en Antes del estreno?

No, nada. Estaba escrita de principio a fin. De todos modos yo diferencio entre un acto de improvisación y un texto que puede surgir de la escena. Los actores sumaron muchas cosas que surgían de la energía de la propia acción…

La película tiene planos secuencias muy largos ¿cómo planteaste los movimientos de cámara en relación a los extensos desplazamientos de los actores dentro del plano?

Siempre tuve un concepto de seguimiento de la acción al revés de como se hace en general. Quise que la cámara siguiera la acción y no que la acción tuviera que estar dispuesta para la cámara. Como los actores son amigos, conocían mi casa y fue muy fácil habitar con soltura cada una de las situaciones. Con el steadycam quise trabajar con la idea de Gus Van Sant de que la cámara permitiera dar cierta fantasía al caminar, que pareciera un acompañamiento misterioso produciendo una sensación de ensoñación…

La película está contada con muchos tiempos muertos y una cadencia reposada, pero no se niega a producir tensión ni a generar un relato…

A mí, como director, no me interesa aburrir. Siempre estoy buscando dónde puntuar algo para que la tensión nunca decaiga. Hay cierto cine argentino que busca un tipo de abulia que, si no está lograda, me parece un horror.Ojo…hay veces que funciona, como es el caso de Martín Rejtman, que logra un sinsentido en la inacción de los personajes con un humor muy propio.

Los personajes deAntes del estreno atraviesan un fin de semana decisivo, hay más ansiedad que abulia en ellos…

Yo creo que en la película hay una especie de épica de lo doméstico. La vida cotidiana se vuelve un gran conflicto. Si uno se mete en el corazón de una casa va a encontrar siempre cierta épica de la familia…

Vos publicaste una novela y tenés otras todavía sin publicar ¿disfrutás más de hacer cine o de escribir?

Te diría que lo que más placer me da es la escritura, porque no hay que discutir con nadie. En cambio a partir de que un guión empieza a transformarse en película, pierde su entidad y su silencio, y se vuelve un material borroso.

Hay que negociar con otras miradas…

Sí, esa es la parte social y política de hacer cine y la más agotadora. Obviamente que a la hora de publicar una novela entrás en mundo social y político, pero el proceso de escritura en sí es cerrado y autorreferente. En cambio cuando hacés una toma o montás o laburás el sonido, tenés todo un equipo alrededor donde tienen que opinar todos. Por suerte yo trabajo con referentes muy interesantes… entonces no sufro esas instancias, pero sí hay un silencio de la creación en mi casa que el cine me obliga a socializar.

 

Después de haber hecho el recorrido que va deU.P.A. aAntes del estreno. ¿cómo te ves vos mismo inserto en la escena del cine argentino?

Mirá… yo siento que U.P.A. fue una declaración de principios acerca de la democratización de hacer cine. El modelo de El estudiante y de Historias extraordinarias ya estaba planteado desde antes. Todos los valores de producción que hoy se rescatan de todas las películas hechas fuera del sistema ya estaban planteadas con U.P.A. Y de hecho fue un modelo auto solvente: la gente pudo cobrar, se pudo estrenar haciendo todo por fuera del INCAA. Creo que hoy  en día la metieron debajo de la alfombra porque es una película jodida, punzante, que sigue teniendo la misma fuerza que tuvo en su momento. Pero lo cierto es que ninguno de los tres directores de U.P.A. estamos muy en sintonía con lo que es el Nuevo BAFICI y quedamos bastante expelidos después de que cambió la dirección…

¿Cómo ves la escena del cine independiente, en relación con el marco regulatorio actual?

Creo que todavía faltan algunas cosas. La necesidad del INCAA de ampliar a 35 mm, es algo discutible. En principio porque para proyectar en 35 necesitás un cine, sí o sí. Y para eso son imprescindibles salas como el Village, el Hoyts. En el cine Gaumont, las sutilezas de sonido y de imagen no se disfrutan.

¿Sentís que hay impedimentos para exhibir ciertas películas?

En el arte independiente siempre hubo impedimentos. Vivimos en el capitalismo tardío y todo arte está vinculado con la industria del dinero. Creo que hay que trabajar desde un marco en el que todos los campos de exhibición sean campos de batalla a crear. Tal vez no haya obstáculos en términos de tecnología disponible (ver recuadro cámara 7D), pero estamos en un mundo capitalista. De todas formas, considero que si uno se saca las exigencias de éxito, de hacer la mejor película de la historia, de ser el director del año y se dedica a llevar un concepto hasta sus últimas consecuencias, no hay impedimentos para hacer cine.

 

 

 

La Canon 7D

Una película hecha con una cámara de fotos

 

Después de la experiencia de haber filmado U.P.A. (2007) con Handycams de 1CCD, Santiago Giralt se decidió por el uso de la cámara fotográfica Canon 7D para el rodaje de Antes del estreno. Las ventajas producidas por este cambio de soporte parecen evidentes.  En principio, por el tipo de lentes que admite, por que los lentes L tienen variación de foco (a diferencia del foco automático utilizado en U.P.A.). Además la Canon 7D se destaca por su versatilidad para cambiar diafragmas durante una misma toma. Todo esto con la comodidad de ser liviana, lo cual la hace optima para realizar planos secuencias de larga duración sin que el steadycam  quede agotado después de cada toma.

 

 

En cines y teatros

Un modo alternativo de distribución

 

Ante el vértigo competitivo y la situación desigual que conlleva hoy en día estrenar una película independiente (enfrentarse a los grandes tanques, pasar la cuota de pantalla, etc.), Antes del estreno sale a la cancha de manera inteligente y novedosa. Sin dejar de incorporarse al circuito oficial, el estreno tiene dos vías de exposición paralelas. Por un lado la película se exhibirá -con proyección en 35 mm- en el cine Gaumont, siendo fiel a la tradición de una sala convertida en el santuario de un grueso de espectadores porteños incondicionales al cine argentino. Por otro lado, se proyectará durante un mes en tres teatros alternativos cubriendo un espectro territorial entre el barrio de Abasto y Palermo con la posibilidad de absorber un público alternativo al circuito oficial. Además del Espacio INCAA 1, la última película de Santiago Giralt se podrá ver en: El camarín de las musas, espacio que viene exhibiendo películas hace un tiempo, el flamante Cine Soho que funciona junto a Ofelia Casa Teatro, y Elefante Cine, la sala capitaneada por el cineasta y dramaturgo Santiago Loza.