Haz lo incorrecto

Producida por Judd Apatow, la comedia excede el comentario sobre el modo de vida rockero y se decide a caminar (y tambalear también) por la cornisa de la corrección política. Derechito al DVD. ¿Un tipo de comedia no apta para las pantallas locales?

Aaron es un gordito simpaticón al que todos le pasan por encima, empezando por su jefe en Pinnacle Records, un sello que se viene a pique en medio de la debacle de la industria musical norteamericana. A Aaron se le ocurre una idea para salvar las papas: armar un recital de regreso para el inglés Aldous Snow, ídolo personal suyo y estrella de rock caída en desgracia desde el lanzamiento del disco African Child (el fracaso discográfico que lo llevó a la ruina). Finalmente, Aaron consigue fichar a Snow para Pinnacle y tiene que ir a buscarlo a Londres y traerlo hasta el Greek Theatre de Los Angeles. Pero nuestro rollizo héroe no cuenta con que Snow es un reventado marca cañón capaz de colocarlo en las situaciones más degradantes imaginables.

Cómo sobrevivir a un rockero, producida por Apatow y dirigida por Nicholas Stoller (el mismo dúo responsable de Cómo sobrevivir a mi novia, donde aparece por primera vez el personaje de Snow) de a ratos toma la forma de un comentario liviano sobre el estilo de vida de las estrellas de rock, tipos solitarios y deprimidos que estarían en plan autodestructivo solamente para ganarse el cariño de los demás. Pero ese comentario también se puede leer como la dosis de corrección mínima necesaria que Stoller le inyecta a su película para poder hacer otras cosas con más libertad. Por ejemplo, pergeñar algunas de las escenas drogonas más cómicas en mucho tiempo, como cuando en una fiesta los personajes se fuman un “Jeffrey” y se ponen a acariciar con desesperación una pared tapizada con felpa. O contar las violencias múltiples que sufre el cuerpo de Aaron, desde las terribles cantidades de alcohol, drogas y sustancias varias que tiene que ingerir (y no siempre por voluntad propia) hasta los pedidos insólitos que recibe de Aldous, como meterse en el culo una bolsita con heroína justo antes de abordar un avión.

Parece que en nuestro país las películas que se corren levemente del canon de la comedia norteamericana mainstream van derecho al mercado de DVD. Es el caso de las dos de Stoller (en especial de Cómo sobrevivir a un rockero), que si bien tienen algunas marcas típicas de la factoría Apatow, muestran una irreverencia notable que las vuelve inestables, como si estuvieran caminando siempre por los bordes de la incorrección más flagrante. Es esperanzador saber que en Hollywood todavía se pueden filmar películas así; ojalá podamos ver las próximas también en el cine.