La polémica por las cooperativas

En marzo de este año, el Sindicato de Cine denunció a los productores de la película Juan y Eva por realizarla bajo el sistema de cooperativas, esquema de producción que, alegan, esconde prácticas fraudulentas. Consultados por HC, Marcelo Schapces y Alejandro Israel, productores del film, le responden a través de la siguiente columna.

En principio cabe recordar que todos quienes participamos en la producción de Juan y Eva hemos realizado la gran mayoría de nuestras películas en la modalidad de trabajo asociativo, en la que el denominado “equipo técnico” está asociado en una cooperativa de trabajo. Esta modalidad no es nueva y tiene una larguísima tradición en nuestra cinematografía. En muchos casos fue una herramienta de supervivencia en tiempos de crisis (que los ha habido, y muchos), y en nuestro caso la hemos ido adoptando por convicción, vinculado a un modo específico de encarar cada proyecto. De hecho, por ejemplo, en las últimas cinco o seis películas que hemos producido con Barakacine, el 70% de los técnicos son los mismos, todos ellos asociados en la cooperativa con que trabajamos.

Tampoco es nuevo que el SICA (el sindicato de trabajadores de cine) ha sido por lo general contrario a esta modalidad que siempre fue motivo (a lo largo de los años) de discusiones y consensos entre las partes para que ambas vías (la del contrato laboral y la asociativa) pudieran convivir en la amplitud y diversidad de nuestra cinematografía.

En los últimos años, sin embargo, el SICA ha militado para estigmatizar a las películas realizadas con cooperativas, con el argumento de la explotación, el fraude laboral y el vulnerar las condiciones de trabajo elementales.

Todas estas acusaciones son comprobablemente falsas. Las cooperativas (incluidas las de cine), están comprendidas en nuestras leyes laborales, cumplen normas específicas, pagan impuestos, son auditadas y además representan una fuente de trabajo que permite que hoy se filme prácticamente el 50% de nuestra producción local. Descalificar o “demonizar” arbitrariamente esta modalidad solo puede ser fruto del desconocimiento o del interés sesgado.

En el caso particular de Juan y Eva, tuvimos varias reuniones con la dirigencia gremial del SICA: las dos partes argumentamos, discutimos, disentimos y también tuvimos puntos de consenso. En la semana en que nosotros estábamos terminando de evaluar positivamente la propuesta de encarar una experiencia mixta para la película, con mayoría de contrato laboral, el SICA emitió un comunicado que tuvo amplia difusión donde se nos acusaba, una vez más, de corruptos y explotadores. Decidimos no responder ni alimentar la discusión en foros y blogs que en la enorme mayoría de las veces postea y opina en forma agraviante, escudados en el libre anonimato de la Web, y dimos por cerrada la cuestión y los contactos con el SICA.

Estos, en nuestra humilde opinión, son los hechos. La táctica de mantener negociaciones y al mismo tiempo “correr” al adversario públicamente “por izquierda” llenándolo de agravios difamatorios es, como decía el General Perón, “más vieja que mear en los portones”. Nos resulta innecesaria, agresiva y falaz para el ámbito de la discusión sobre el trabajo y las formas de la producción audiovisual. Si ahora hacemos estos comentarios y aclaraciones es exclusivamente porque Haciendo Cine nos ha preguntado al respecto con motivo del estreno inminente de Juan y Eva.

Por lo demás estamos orgullosos de la película, y sabemos que el sentimiento abarca a cada uno de los que ha trabajado en ella ya que entre todos hemos compartido la experiencia laboral con calidad y lo mejor de cada quien aun en el disenso. Haciéndonos cargo además de sabernos privilegiados, por el hecho de poder desarrollarnos profesionalmente en un medio que nos apasiona, que es el cine. 

 

Marcelo Schapces /Alejandro Israel

Productores de Juan y Eva