Lecciones del Sur

Con apenas dos ediciones, Río Negro Proyecta supo posicionarse rápidamente como el más exigente y reconocido de los festivales del interior del país. En vísperas de su tercera edición, a hacerse en Bariloche del 13 al 18 de septiembre, hablan sus directores artísticos, Pablo Mazzola y Roger Alan Koza.
Pablo Mazzola y Roger Alan Koza
Pablo Mazzola y Roger Alan Koza

Nota publicada en la edición impresa del número de agosto.

 

 

No pasaron dos ediciones que el festival ya logró un cierto reconocimiento y prestigio. ¿A qué se lo atribuyen?

 

Roger A. Koza: Es posible que un segmento de la comunidad cinematográfica (realizadores, cinéfilos y críticos) reconozca la existencia del festival y haya identificado algunos rasgos objetivables que se valoran positivamente. Desde el comienzo, Río Negro Proyecta ha expresado en su programación una idea de cine, que podrá gustar más o menos, pero que resulta respetable por su transparencia y coherencia. No sé exactamente si podemos asociar el vocablo ‘prestigio’ a nuestro festival; sí me gustaría que el trabajo que hacemos con Pablo se consolide, aun más allá de nosotros mismos, y que Río Negro Proyecta gane cierto prestigio que asegure su permanencia en el tiempo sin traicionar esencialmente la propuesta estética con la que el festival nació.

 

Pablo Mazzola: Hay un cuerpo de películas en nuestro país realmente destacadas y que no estaba el lugar para poder mirarlas integralmente. Lo que nos condujo fue la relación que existe con las películas. A partir de allí se produjo algo que fue importante y es que la gente se interesó en la propuesta generándose una cercanía entre la comunidad y quienes acompañaban a las películas. Ese espacio no estaba y había un trabajo que hacer.

 

Una de las marcas del festival es su rigurosa programación, incluso por encima de la pretensión de contar con estrellas invitadas que lo promocionen. Sin embargo, el año pasado, al menos desde las autoridades de la provincia, se escuchó algún lamento por no haber podido contar con la presencia de tal o cual estrella.  ¿Cómo conviven esas dos vocaciones que parecen antagónicas? ¿Cuáles son las medidas del “éxito” del festival?

 

PM: Precisamente conviven. Una rigurosa programación, más invitados del orden cinematográfico y conocidos por la mayoría de la gente, se complementan. Quien está deseoso de ver cine, de actualizarse cinematográficamente, no se verá atravesado por el tema de la estrella, pero hay gente que en su mirar cinematográfico la estrella le ha sido un motor para su modo de ver cine y en este caso razonablemente le llama la atención, se ve movilizado y le genera interés de encontrarse con las películas. Nada de esto es un problema.

 

RK: Tenemos una libertad absoluta a la hora de programar. Nunca se nos impuso, desde la producción, una película o un criterio de selección. No es frecuente que así sea.En ese sentido, el festival es enteramente independiente. Dado que el cine en el imaginario social implica una lógica del espectáculo y una pleitesía a la banalidad concomitante, lo que implica funciones de gala, alfombras rojas, escotes, glamour, narcisismo y fotógrafos, es comprensible que desde la organización aparezcan deseos de esta naturaleza; es casi inevitable. Para nosotros, desde el vamos, la programación era la única galaxia con derecho a sobresalir e iluminar. Si una película tenía el protagónico de un actor o actriz “famoso”, y él o ella podían venir, tanto Pablo como yo nos sentimos contentos, porque eso implica satisfacción para los organizadores y mayor cobertura del festival en los medios locales. En otros términos: si programamos Los Marziano, por citar un ejemplo posible, no es para que venga Francella, sino porque el film de Katz impone una discusión difusa pero necesaria sobre el costumbrismo. La heterodoxia formal y conceptual del film de Katz es lo que interesa y no su ostensible vínculo con estrellas televisivas. El éxito, por otra parte, es que el público pueda responder a la propuesta (y así ha sucedido).

 

Es sintomático que ni siquiera una película como Carancho, la segunda más vista el año pasado entre los estrenos argentinos, haya logrado su estreno comercial en una ciudad como Bariloche. ¿Cuál creen que ha sido la respuesta del público barilochense al tipo de cine que le propone el festival y al que parecen no estar habituados a ver durante el resto del año?

 

PM: Se cree que no hay audiencia para el cine argentino y no es así. Esperamos que el hecho de que se haya generado el festival sea un estimulo a que se generen pedidos de una estabilidad anual de ver cine argentino, en este caso. Nosotros mismos al principio creímos que una película como Caranchono iba a ser necesaria de incluirla porque inmediatamente las salas comerciales la iban a tener y cercana la fecha del festival no fue así. La sala estaba llena, la comunidad se había informado de la película por distintos medios, naturalmente que los días de proyección la sala estaba llena. Luego tenemos grandes películas que desafortunadamente no tienen medios de promoción tan fuertes y ahí sí la gente se acerca desde otro lugar y probablemente se acercan en un estado más puro a verla y la mirada que pueden hacer sobre la misma es reflexivamente más intensa.

 

 

RK: Carancho, Vikingo, La mirada invisible, Los labios, cuatro películas que permiten entender un criterio de programación, se exhibieron en el festival durante la segunda edición y tuvieron salas llenas, incluso tuvimos que agregar butacas improvisadas para algunas funciones. Pero el síntoma que señalás excede al festival. Por eso buscamos que se pueda ver un cine que ni siquiera llega en DVD, y por eso también agregamos algunos títulos internacionales: el año pasado películas chilenas, una italiana (La pivellina) y una rumana (Policía, adjetivo).

 

 

Río Negro Proyecta cuenta con un premio a películas no terminadas (la sección competitiva Películas en Construcción), lo que es casi  una excepción en el panorama de festivales nacionales. ¿Cómo nació la idea de dar un estímulo económico a proyectos de directores noveles?

 

RK: La idea fue de Mazzola, incluyendo la sigla PEC, y me pareció pertinente tanto para los realizadores nacionales como para los regionales. Hemos tenido la suerte de que Armando Gentile, el Subsecretario de Cultura, entendió la importancia de la sección. Varias películas que pasaron por el PEC durante el 2010 han sido terminadas y exhibidas en festivales internacionales (FIDMarseille, Berlín, BAFICI, Toronto), lo que confirma el acierto de la sección.

 

El año pasado decían que todas las películas programadas compartían una mirada “política”.¿Cuál será la impronta de la programación de este año?

 

PM: Este año queremos seguir fortaleciendo que el festival tenga magnitud nacional. Y que la producción patagónica se fortalezca también para nuevos impulsos en la siguiente edición. Se sigue preservando una mirada política ya que esto se produce desde la primera edición, tal mirada se sigue sosteniendo en que nos fortalece el cine que hacemos. Si sabemos que cada película o cada obra es única, entonces las mismas están aportando a la construcción de nuestra sensibilidad. Si estimulamos con un cine sensible desarrollar un espectador sensible (que se fortalece en el mirar cine en el cine como instancia de entretenimiento y reflexión) seguimos construyendo una cultura enriquecida.

 

RK: Todavía falta confirmar varias películas, pero no tengo dudas de que habrá siempre una distinción política si por eso se entiende que hoy lo político por excelencia en materia cinematográfica pasa por la forma cinematográfica. Una política de la forma cinematográfica expresa una forma de política, y esto excede la dimensión estética.

 

¿Qué novedades se pueden adelantar de esta edición con respecto a las dos anteriores? (retrospectivas, estrenos, programación, jurados, premios, etc)

 

RK: Estamos cerrando la programación, y por respeto a los realizadores es preferible no dar nombres ni títulos. No tendremos una retrospectiva, pero sí una sección denominada “Punto de inflexión”, películas que en su momento de exhibición funcionaban como bisagra entre dos momentos del cine. Estamos luchando por 3 o 4 películas que todavía no han tenido pantalla en el país. Falta poco (N. de la R: el viernes 19 se hará la presentación formal del festival), pero, por prudencia, es todo lo que podemos revelar. Lo que sí sé es que tendremos un festival tan radical y exigente como los dos anteriores.