Notas para una nota sobre Cannes

Cuando el borrador es la nota. El autor de estas líneas tomó varios apuntes de su experiencia en Cannes en un diminuto cuaderno y eligió volcar algunas de ellas azarosamente y (casi) sin filtro.

Definitivamente el festival de Cannes ha visto años mejores. Esta edición 2010  no será recordada precisamente como un año de colección. Por lo menos en lo que a películas se refiere. Así las cosas, un grupo de periodistas (entre los que me encuentro) esperamos con bastante prejuicio lo que será la decisión de un jurado al que observamos, también, no exentos de prejuicio.

=================

El jurado nos tapa la boca como las olas taparon las playas de Cannes hace un mes. Sí, eligen bien. Aunque siempre hay quien se queja. Siempre está quien dirá que Poetry no estaba para mejor guión o que Mike Leigh debió haber recibido algo. Pero también quien festeja la decisión de que el premio a mejor actor a Javier Bardem por Biutiful se lo den ex-aequo con el italiano Elio Germano por La Nostra vita o que el jurado se diera cuenta (¡que no nosotros!) que el premio a la mejor dirección era un reconocimiento justo y exacto para  Mathieu Almaric por su Tournée.

=================

Camino por la Croisette con Verónica Cura. Me dice: “Lo más increíble de Cannes es que todos estos grandes carteles que cubren a los grandes hoteles pertenecen casi todos a películas por hacerse”. Yo le señalo que hace unos años era inimaginable ver al Carlton o al Martinez y a sus elegantes fachadas ensuciadas con estos billboards gigantes. Supongo que cuando llegó la crisis, pusieron en venta hasta el último rincón. Mucho charme perdido.

=================

Camino por la Croisette con Diego Dubcovsky. Me dice: “¿Ves esos balcones? Ahí se está cocinando todo ahora mismo. Los demás, los que están –los que estamos- en el Marché Du Film somos como la primera B, somos los lúmpenes que tratamos de pescar las sobras de lo que se cocina en esos balcones.”

=================

Tanto Diego como Verónica son dos productores que decidieron venir a último momento. “La onda hoy más que nunca es alquilar un departamento entre varios”, me dicen ambos. Hoy entre 5 o 6 personas pueden compartir un lugar con espacio para todos por unos 250 euros. Y si se reserva con buena anticipación los precios pueden incluso llegar a ser bastante inferiores.

=================

El stand argentino mantiene el mismo espacio de los últimos años. Aquí en Cannes ocupa su parcela en el International Pavillon, con Turquía de un lado y Grecia del otro. El stand mantiene su espacio, lo que equivale a decir su playita. Un stand con sol, arena y el Mar Mediterráneo para meter los piecitos es un lujo que en Berlín no puede permitirse. Este año ofreció dos recepciones, la primera para La Mirada Invisible de Diego Lerman (Quincena de los Realizadores) y la segunda por sendas exhibiciones en Un Certain Regard de Carancho, de Pablo Trapero y Los Labios de Iván Fund y Santiago Loza. Vinos franceses con originales etiquetas de las mencionadas películas regaron ambos agasajos. Otro detalle de originalidad: las paredes en 3D. En la puerta se repartían los anteojitos rojos y azules.

=================

Había gente de la delegación argentina a los que se los veía más seguido que otros en el stand. Como era el caso de Marcelo Céspedes, representando a Doc Buenos Aires. Entre los que iban y veían, estaba el director del BAFICI Sergio Wolf y uno de sus programadores, Leandro Listorti, que literalmente no pararon de ver películas. El correr de los días fue sumando gente al baile: tres hombres fuertes de Patagonik como son Juan Vera, Alejandro Cacetta y Juan Pablo Galli; la gente de Carancho, Los Labios y La Mirada Invisible; los distribuidores Bernardo Zupnik y Alejandro de Grazia; Ana Aizenberg por la Buenos Aires Film Comission, a Patricia Primón y las hermanas Meik representando a Primer Plano, en ausencia de Pascual Condito, y Guido Rud y Valeria Fanego, de Film Sharks, que en Cannes no se los ve demasiado por el stand argentino, ya que tienen los suyos propios.

=================

También anduvieron dando vueltas por Cannes los socios de Magma, Juan Pablo Gugliotta y Pablo Fendrik, con el nuevo film del segundo, El Ardor, seleccionada como proyecto por El Atelier/Cinefondation. “El prestigio y visibilidad que te otorga ser seleccionado en esta sección es impresionante”, me cuenta Juan Pablo, “habremos llegado a tener unas 60 reuniones”. La película ya está casi financiada y parece que contará con un actor de imán internacional. “Pero no hay manera en que puedas aplicar a la sección”, explica, “ellos te tienen que elegir a vos”.

=================

Pese a estar en Francia, comer bien en Cannes puede ser un asunto complicado si no se tiene a) dinero o b) tiempo. Cuando no sobran ninguna de las dos cosas, la cosa se enrolla. Por eso los bolichitos turcos siempre echan una mano al apurado y hambriento. Al igual que los no menos mediterráneos paninis. Los hay en miles de variedades. Aunque claro, la variedad favorita siempre es “la que salga más rápido”.

Otra opción es ir a alguno entre las decenas de cocktails que suceden al mismo tiempo. A veces la invitación no es algo tan estricto y un calentito bien pavimenta el camino hacia la siguiente reunión o la siguiente película. Pero no se puede abusar o comenzás a notar cómo se te corre lentamente el páncreas de lugar.

=================

Sigamos con la comida: la pizza por supuesto que es una opción. Y no falta quien afirma que la mejor pizza las hacen los franceses y no los italianos. Y la mejor de Cannes se come precisamente en La Pizza. Ubicada en el extremo occidental de la Croisette, por su cercanía con el Marché y sus precios razonables, es un lugar que muchos players eligen para almorzar o cenar. Y ahí suelo ir cada vez que estoy en el festival. Ahí también fuimos a cenar con Fendrik la primera noche que llegó. En el camino nos cruzamos con su amigo (y este año presidente del jurado de la Cámara de Oro) Gael García Bernal. Nos habla pletórico de excitación del trabajo social en Chiapas que lo tiene ilusionado. Cuando nos alejamos, Pablo me asegura: “Lo más interesante es que el chabón lo siente así de verdad, no es una pose, es  algo de verdad importante para él”.

=================

El Marché se supone que termina el viernes, tres días antes que el festival. Pero este año los stands comenzaron a levantarse el… ¡miércoles! Y para el jueves lo que había era una entrada a un mercado prácticamente vacío. Muchos expositores lo señalaron como un nuevo récord de “levantada anticipada”. ¿Tan bien les fue? ¿Los compradores se fueron antes? La respuesta quedó soplando en el viento de la Croisette.

=================

Para la revista Variety, fue un buen año y el Mercado vio signos de recuperación. En su análisis, los buenos negocios se hicieron sobre todo en torno a las grandes películas. Parte de una tendencia en alza. Aunque las más pequeñitas también encontraron un vuelto, fueron, según ellos, las medianas producciones las que al final de la fiesta se fueron sin novio.

=================

“No hay nada que hacer, Screen y Hollywood Reporter se leerán, pero la verdad que la única trade magazine que realmente le importa a todo el mundo es Variety”,me asegura un agente de ventas. “Lo más interesante es que una página importante de publicidad -digamos, la tapa o la retiración de tapa- vos no la podés reservar para vos. Hasta último momento es una guerra del mejor postor y aunque vos le hayas enviado el original y te hayan dicho que sí, si la noche antes aparecen los árabes ofertando más dinero, el espacio será de ellos. Variety no te envía la orden de publicidad prácticamente hasta que están entrando a imprenta”. Dejo su stand pensando en lo lejos que está HC de esta realidad... Pero no pierdo las esperanzas.

=================

Hablando de árabes. Dubai y Qatar (especialmente estos últimos) estuvieron entre los más perseguidos del Marché. El mundo árabe se quiere meter y está invirtiendo fuertes petrodólares en cine. No hace falta decir que sus agasajos y fiestas fueron de los más concurridos en Cannes. Atenti a informe HC en el próximo número.

=================

Esperando a Godard.  El viejo Jean-Luc prometió una conferencia de prensa que iba a hacer ruido y ni apareció. ¿Qué me pareció Film Socialisme?: No Comment.

=================

Aún otro panini.

=================

En muchas, aleatorias, funciones cuando se apagan las luces del Palais de Festivals (o la sala Debussy, por caso) alguien grita “¡Raúl!”. A continuación risitas y murmullos, algún clap aislado, alguien que pide silencio. Nadie a quien le haya preguntado conoce el origen de este ritual absurdo que huele a excentricidad de Cannes.

=================

Excentricidad hay en las calles por donde se lo mire. Señoras mayores excéntricas llevando perritos excéntricos. Es raro que un perro supere los pocos centímetros tamaño. Todas las mujeres parecen Silvia Miles en Midnight Cowboy. Pero en la playa de arena falsa no todas las tetas son falsas. Y más acá, en el cemento, entre tiendas de Prada, Louis Vuitton o Dior, muchas de las mujeres hermosas que le echan la mirada a uno, en realidad son profesionales en plena labor. Conozco a muchos amigos que aquí se creyeron Steve McQueen hasta que les pasaron la tarifa. Todo, por supuesto, hace al decadente encanto “cannois”.

=================

Es Cannes es tan fácil ser feliz como angustiarse. Tantos lugares en los que estar al mismo tiempo. Tanto estímulo y tanto sol no son para cualquiera. Igualmente, siempre subyace la sensación de que uno puede ir a decenas de festivales por año o concentrar todo el esfuerzo en ir a Cannes. Claro que ahí empieza la parte de la angustia. Nada puede fallar. Y lo más posible es que algo falle. Por eso siempre se termina considerando ir al AFM o al cada vez más caliente Festival de Roma o a Toronto o a San Sebastián (especialmente los latinoamericanos).

=================

O al EFM. Que estén tan cerca en el calendario es algo que algunos players encuentran una ventaja mientras que otros lo ven como una contra. Es cierto que algunos deals que se comienzan en Berlín, tal vez se cierran en Cannes. Pero también, en la otra mano, muchos dicen que los dos mercados de cine más importantes del mundo no pueden estar tan cerca el uno del otro.

La gran diferencia es el tamaño y la cantidad de stands. El Marché es unas cuantas veces más grande. Y a los sales agents europeos que llevan el pulso de las películas que entran a los festivales de cine, se agregan stands de muchas empresas más pequeñas (muchas de ellas norteamericanas) que en Berlín no están. Lo mismo que decenas de países que no tienen su representación en los stands del EFM de la Berlinale.

=================

Todo es muy prolijito y aséptico en el Marché, pero a dios gracias está ese rincón para los cortometrajes, adecuadamente llamado “Short Films Corner”, y que recuerda a UNCIPAR. Paredes cubiertas de afichetas y flyers pegados, que se tapan unos a los otros. Un montón de excitación (abundantemente regada con cerveza gratis todo el tiempo), sensación de libertad, de guerrilla filmmaking y de comunidad, se respira en cada baldosa de ese pequeño gran pabellón. Monitores y pequeñas salas cómodamente ubicados permiten un agradable break con cortos de todas partes del planeta. Este año le percibí más actividad que otros años. Un niñato cortometrajista neozelandés de 28 años me da su versión: “Con el fuerte crecimiento del V.O.D. como lugar de exhibición y el poco tiempo de atención que hay en Internet, los cortometrajes se proponen como la clase de contenido natural para esta nueva ventana”. De hecho, en las habitaciones dispuestas para negociar los deals de compra y venta de cortos, siempre se veía alto movimiento. “¿Y qué pasa con YouTube?”, le pregunto. “Aaaah, esa es una ayuda y a la vez un problema” me dice, antes de ir por su tercera Stella Artois.

=================

El cocktail de Ventana Sur en una de las playas más glamorosas es todo un éxito de concurrencia. “Es que quieren que los inviten de nuevo”, comentó alguien con malicia.

=================

Cada vez que hay una gala, moverse por la Croisette se vuelve muy difícil, por no decir imposible. Las vallas están ubicadas con casi irritante exactitud y los controles son tan extremos que uno puede llegar tarde a algún lado, sólo por haber tenido que volver sobre sus pasos (por supuesto a pie, la única manera de moverse por allí) 10 cuadras o más. La anticipación es una de las claves en Cannes.

=================

El deporte oficial de Cannes se llama “Stars spotting”. La familia francesa se instala frente al Palais desde varias horas antes que las galas comiencen. Se llevan la sillita plegable, gorrito para el sol y binoculares para verlos mejor. ¿Quién quiere ver las pantallas ubicadas a en la calle? Ya sólo les falta descubrir el mate.

=================

Un magnífico lugar para ver estrellas es el rey de los hoteles de Cannes, el Martínez. Los más famosos se alojan allí. Y ahí se ofrecen muchas de las glamorosas fiestas. Mientras dura el festival, el hotel tiene seguridad en la puerta y no puede ingresar nadie que no pueda acreditar estar alojado o que al menos tenga un badge. Incluso de ese modo, es posible que te pregunten qué hacés allí.

=================

Déjenme hacer memoria: yo por aquí y por allí me encontré a Tim Burton, Scott Kristen Thomas, Agnés Vardá (no es una “estrella”, ok, pero para mí fue una gran emoción: tan anciana y joven al mismo tiempo, pequeña y enorme a la vez). También el dúo de bellezas Kate Beckinsale y Naomi Watts (¡juntas!). Ah, y me choqué con Meg Ryan a la salida del baño de hombres de la sala de prensa. No, no sé que hacía allí.

=================

De las competencias no oficiales, la Quincena de Realizadores claramente eclipsó en cantidad y calidad a sus “primos” de La Semana de la Crítica. Y, personalmente, varias de  las mejores películas de Cannes no las ví en la competencia oficial ni en la paralela oficial, Un Certain Regard, si no en este año de la Quincena (Le Quattro Volte, Rubber, La casa muda, Stones in Exile), que además programó a la ganadora  del premio a mejor ópera prima, la mexicana Año bisiesto, elegida entre las 24 primeras películas que participaron de todas las secciones del festival (incluyendo las secciones oficiales).

=================

Este año, el Marché du Film tuvo nada menos que 10 salas equipadas y listas para quienes querían proyectar sus nuevos productos en 3D. Incluso una película argentina, Boogie el aceitoso, contrató algunas proyecciones del mercado.

=================

Cuando se trata de ver películas no es mala idea meterse en las funciones del mercado. Es cierto, al ser funciones pagas, hay mucho material que no vale la pena. Pero también, por ser el mercado de  Cannes, se convierte en una suerte de “festival de festivales” y las pequeñas salas ubicadas en distintos puntos de la Croisette como así mismo en el mismo Marché, proyectan mucho del mejor cine que estuvo dando vueltas en los festivales recientes. Es que si aún hay pescado por vender, algunos films que brillaron en la Berlinale en febrero, o Sundance en enero por ejemplo, se ofrecen aún para compradores que no los hubiesen visto todavía. Del mismo modo, es una manera de ir por la revancha con muchas de las películas que participan de Cannes y que uno no llega a ver en las exhibiciones oficiales. Eso sí, si no estás acreditado al mercado (tanto mejor si sos comprador) es más difícil ingresar.

Gracias a estas funciones, por ejemplo, me pude dar el gusto de ver el sorprendente film de Costa Rica, Agua fría de mar, de Paz Fábrega, ganadora en enero del Festival de Rotterdam.  

A la salida, me la encuentro a Brigitte Suarez. Le pregunto cómo va todo. “Aquí andamos. Igual que el año pasado, igual que el año que viene”. No es una mala definición de la vida en el mundo de los festivales y mercados de cine. Su compañía, Match Factory, en unos días va a ganar la Palma de Oro de Cannes, como sales agents y co-productores del film de Apichatpong, Uncle Boonmee who can recall his past lives. Pero ella todavía no lo sabe.

=================

En el avión de regreso, en el tramo Niza-Roma, mientras nos vamos ubicando en nuestros asientos, hay un italiano atrás que no para de quejarse a viva voz de que la película ganadora de la Palma de Oro es realmente “bruta” (fea). Y que el premio fue “una vergogna” (una verguenza). Pienso en contestarle que está loco, pienso en contestarle que él es feo y da vergüenza. Pienso en contestarle. Pero un minuto después, a mi lado se sienta Asia Argento y la voz del italiano de marras ingresa en un profundo fade-out.