Pelucas de acero

Tras Fortalezas y Ricardo Becher, recta final, Tomás Lipgot retrata a un personaje único y musical en Moacir, una película festivamente esquizofrénica que no entiende de encasillamientos.
Moacir: del Borda a la pantalla grande.

Nota publicada en la edición impresa del número de Enero/Febrero de 2012.

 

 

En Fortalezas, Tomás Lipgot nos enseñaba el micromundo de cuatro personas viviendo, cada una, un encierro diferente. Uno de ellos, interno del Borda, era Moacir, diagnosticado con esquizofrenia paranoide pero (y) con una creatividad musical desbordante. “Si bien surge de Fortalezas, no es su segunda parte. Me pareció que Moacir merecía una película propia, por la fuerza que tenía. Además, de los personajes de Fortalezas, era el único del Borda y siempre me interesó el tema del encierro, de la falta de libertad y de la potencia que anida en nosotros incluso en esas situaciones”, explica el director. Moacir, una suerte de spin off de Fortalezas, está muy lejos de ser un retrato documental conmiserativo sobre las penurias de un ex paciente psiquiátrico. Por el contrario, la película celebra con brasilera alegría la posibilidad de armonizar diferentes potencias creativas en el lugar menos esperado.

Tanto Moacir, la película, como Moacir, la persona/personaje, están atravesados por la dualidad. Moacir es al mismo tiempo argentino y brasilero, sambista y tanguero, marginado e integrado, viejito pelado y showman fenomenal. Se trata de undocumental que registra un momento especial en la vida real de una persona real, pero que al mismo tiempo es artífice directo y asumido de esta nueva vida. Hay un guión, una preparación, se consiguió una banda, un estudio, un Sergio Pángaro que acompañe y arregle las canciones. No obstante, apunta Lipgot, el camino para desarrollar esta idea no estuvo libre de obstáculos: “La película es documental, pero tiene una base muy fuerte de ficción. La idea de grabar un disco así como la de convocar a Pángaro fueron impuestas, es decir, había un guión, una historia. Y por eso tuve muchas resistencias en los comités del INCAA, me bocharon mucho. Están los comités de documental y de ficción, pero creo que para este tipo de película debería haber un comité de híbridos. Si bien es un documental, tenía una propuesta muy arriesgada y creo que no supieron entenderla”.

No hay registro objetivo, en todo caso es un show en situación de documental. Ambos, Moacir y Moacir hacen de esta indefinición territorial, su principal riqueza. De allí nacen momentos hermosos como “Confetti y serpentinas”, una canción sobre llorar y bailar en el carnaval, o el tangazo en portugués “Jugador ebrio”. El cierre con el videoclip del hitazo “Marcha do travesti” consagra la esquizofrenia de la película, en un final donde todos los que han participado (delante y detrás de cámara) se ponen la peluca para ser un elemento más del show.

Con distribución del documentalista Nicolás Herzog (Orquesta Roja), se estrena en 17 salas y ocho provincias a partir de febrero. Además, aquellos que asistan a las funciones del Malba tendrán como extra la presencia del mismísimo cantante después de cada proyección. Y para los que se queden con ganas de más, les contamos que al parecer, Moacir anda con ganas de un Moacir 2, así que no se extrañen si esto no es un debut y despedida.

 

Horarios:

MALBA: Av.Figueroa Alcorta 3415-  Sábados 18 hs y Domingos 20 hs. Los domingos con la presencia  de Moacir cantando luego de la función.

GAUMONT: Rivadavia 1635-  Todos los días: 16:00 y 21:15

ARTECINEMA: Salta 1620 -Todos los días 17:20 y 21:40