Toro Salvaje

“Tuve ofertas últimamente para filmar así y lo que yo planteo es: `Bueno, yo hago la película gratis pero soy productor`”, afirma Esteban Lamothe acerca de su consagratoria experiencia en El estudiante. Apasionado del boxeo, el actor de El estudiante se puso los guantes para la tapa de la HC de verano que está en los kioscos.
Patricio Campini

De gira durante casi todo diciembre en Francia por El tiempo todo entero (gran obra de teatro de Romina Paula), nuestra idea inicial de tenerlo en la tapa del número de verano al actor revelación del año Esteban Lamothe amenazaba con evaporarse por una cuestión de tiempos. Pero había que esperarlo. Tenía que estar. Y así fue: el actor de El Estudiante y Lo que más quiero, dos de las mejores producciones independientes de 2011, aterrizó en Ezeiza, dejó las valijas en su casa y fue directo a sacarse las fotos.

Minutos antes de que arrancara la sesión de fotos, y mientras le propinaban unos buenos golpes en la cara (con maquillaje, claro), Diego Maté conversó distendidamente con él. Entre otras cosas, sobre el cine de boxeo, sus métodos actorales y las condiciones en que le gustaría trabajar de aquí en más.

¿Te gusta el cine de boxeo?

Me gusta el boxeo. Igual, hay un montón de películas de boxeo que no vi. Ahora me pasaron una de Robert Wise, The Set-Up, que está buenísima. La que más me impactó fue Rocky, bah, todas las Rocky. La cuarta me gustó mucho, es la película que más veces vi en mi vida.

¿Esa es la del discípulo?

Es la que pelea con el ruso, Iván Drago. El ruso es rico y Rocky pobre, al revés de lo que debería ser. Entrena con caballos en el medio de la nieve, no tiene nada, y el otro con computadoras. Igual, me falta ver muchas películas todavía. Me gusta el boxeo, soy más aficionado al deporte.

¿Practicás boxeo?

No. Alguna vez lo hice pero como puede ir cualquiera, iba al gimnasio a hacer guantes y esas cosas. Me gusta más verlo, me crié viendo boxeo, con mi abuelo y mi viejo, soy fanático.

¿Cómo preparaste el personaje de Roque para El estudiante?

Lo fuimos ensayando con Mitre. Los diálogos eran tan buenos que no fue un proceso complejo ni largo. No hubo una preparación de campo, como ir a la facultad a ver cómo era ese mundo; de hecho, Roque es un personaje que llega y se encuentra de golpe con eso, el tipo no tiene conocimientos de política universitaria. Nos manejamos de la misma manera con la que me manejo en cine o en teatro en general: ensayar la escena hasta que salga bien. Hay actores que necesitan otras cosas, si hacen de médicos tienen que ir a un hospital. Yo nunca lo hice y me parece que nunca lo voy a hacer. Ahora voy a hacer de un cerrajero: alguna cosa voy a tener que aprender para que no parezca que no soy cerrajero pero nada más, no es que me voy a poner a estudiar la vida de un cerrajero.

¿Cómo viste el proceso de producción de El estudiante? ¿Cómo fue hecha al margen del INCAA y de los circuitos de financiación más tradicionales? Siempre aparece Mitre hablando del tema. Vos como actor, ¿cómo lo viviste?

Todos los casos son diferentes, pero esta película yo la habría hecho sin cobrar. Aún así creo que es un sistema de producción claramente deficiente, porque los actores no ganan dinero. Podemos hacer un sacrificio una vez para filmar una película con amigos, pero son casos particulares. Por ahí hay gente que piensa que trabajas en todas las películas así y no, trabajo solamente en las que creo que son geniales, como El estudiante. Y por otro lado, yo tampoco querría hacer las geniales así, querría que me paguen. Con ese sistema uno puede jactarse de que las películas se hacen igual, pero se hacen porque uno es socio y productor. Tuve ofertas últimamente para filmar así y lo que yo planteo es: “Bueno, yo hago la película gratis pero soy productor”. Como pasa en el teatro independiente, donde todos estamos al tanto de todo. En eso, el cine debería mirar al teatro y su modo de producción: todos, eventualmente, son productores, entonces todos ganan igual. Más allá de que los actores deberían ser actores-productores de manera más clara, se necesita apoyo estatal. Lo ideal sería que el INCAA pueda apoyar a gente como Mitre o (Mariano) Llinás, aunque algunos de ellos no quieran ese apoyo.

¿Te parece que gente como María Villar, Pilar Gamboa, Romina Paula, Esteban Bigliardi, que vienen del teatro con los que vos trabajaste, representa una camada nueva de actores jóvenes?

Sí, y hay un montón que todavía no actuaron en cine y que son geniales. Además de los que vos nombraste: Santiago Gobernori, Agustín Ritanno, Julián Tello, y muchos otros que yo no conozco. Nosotros somos una generación vieja, tenemos alrededor de treinta y cinco años, lo que pasa es que empezamos a actuar ahora, pero hay otros que son pibitos y que son muy buenos. Lo que no sé es si hay una manera de actuar específica, eso por ahí la prensa lo podrá agrupar mejor en algún momento. ¿Qué tienen en común la actuación en Castro y El estudiante, o en Historias extraordinarias y Todos mienten? Nada que ver una con otra.