Un corto entre los Guinness

Ganó más de 278 premios, convirtiéndose en el corto más galardonado de la historia del cine.
Escena de Porque hay cosas que nunca se olvida

Lucas Figueroa, un argentino que vive en España hace más de diez años, recibió el premio Guinness de los Récords por su cortometraje Porque hay cosas que nunca se olvidan, por ser el corto más premiado de la historia del cine.

En dos años, la película pasó por más de 500 festivales y ganó 278 premios, entre los que se encuentran los festivales de: Málaga, Huelva, San Sebastián, Berlín, Nueva York, Londres, Los Ángeles, Sydney, Río, y más. Actualmente, está nominado para los Goya y los Méliès d’Or.

 

La historia, ambientada en Nápoles en 1950, trata de una venganza de cuatro niños contra una mujer que les pincha la pelota de fútbol. Dura 13 minutos, y se filmó en Segovia, Madrid y Guadalajara durante el 2008, con un costo 100.000 dólares; además, participan los futbolistas Fabio Cannavaro y Amedeo Carboni.

 

El director fue responsable de un proyecto llamado No name, en el que se le hacían diez preguntas existenciales a empresarios y gente sin techo del todo el mundo, y que posteriormente fue comprado por Universal Studios en EE.UU. Actualmente, se dedica a realizar spots publicitarios y tiene en mente tres largometrajes: un thriller, una comedia negra y un drama. “Ojalá que este premio resulte un trampolín y me encarame como realizador”, dijo el cineasta.