¿Cómo afecta la devaluación a la producción de cine?

La devaluación de estos meses afecta a todas las industrias locales y el cine no es una excepción. Productores de primera línea nos explican en qué medida es preocupante para el medio.

Hoy en día, no parece haber noticia más seguida a través de los medios que la escapada del valor del dólar y la consecuente depreciación de nuestra moneda. Con una devaluación del 9 por ciento en sólo un día (el “jueves negro” del 3 de mayo) y una escalada que lleva un 30 por ciento en lo que va del año.

Obviamente esto repercute en todas las industrias nacionales, incluyendo la cinematográfica. ¿Pero exactamente de qué manera afecta a la producción de cine?

Hablamos con algunas de las voces más destacadas del medio para que nos expliquen los diversos factores que entran en juego al devaluarse la moneda.

Matías Mosteirin, de K&S films, explica: “La repentina suba del dólar genera incertidumbre e inestabilidad. Es un hecho que no admite advertir ninguna influencia positiva para la producción de cine nacional, mucho menos en un contexto inflacionario”.

Mientras tanto, Pablo Bossi Jr, de Pampa films, coincide en que la depreciación del peso afecta al negocio pero, además, por otros motivos: “Hay que tener en cuenta que genera incertidumbre por los plazos en los que se maneja no sólo una producción, sino por los plazos de pago del INCAA. El subsidio no se actualiza en base de la variación de la moneda. Entonces uno hace una inversión hoy, y cobra el subsidio de hoy a un año y medio. En términos nominales pareciera que uno va reduciendo riesgo y recuperando la inversión, pero en términos reales teniendo en cuenta el valor del peso sobre el dólar al final no termina cerrando el negocio”.

Esto es de importancia para las películas que se realizan en coproducción, con proveedores internacionales que cobran en moneda extranjera.

Esteban Mentasti, quien acaba de cerrar la producción de “El hijo”, con Joaquín Furriel, agrega que los rodajes actuales pueden cerrarse a valores sin indexación en cuanto a equipos. Pero el problema de la depreciación incide (negativamente) en el cashflow para el rodaje, y en interesar a futuros inversores para proyectos pendientes. “El problema actual es la financiación. Cuando le decís a un proveedor que le pagas a 60, 90 días, se ponen reacios. A la suba de la inflación se le suma ahora esta escapada. Ahora todo es incertidumbre para el proveedor que sabe que con esa cadena de pagos pierde valor su dinero”.

Además, agrega: “Cuando tenés inversión privada en tus proyectos,  los tipos evalúan: ´Si pongo 4 millones, tiene que volver con un retorno de 30% de inflación. Y a eso sumarle la potencial devaluación. Ya de entrada pongo la plata y pierdo el 40%´. Es una complicación a futuro. Una más”.  

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