¿Quién es esa chica?: Lali González

Lali González es la protagonista de 7 cajas, thriller paraguayo auténtico boom en el país vecino. Con mucha frescura y una gran capacidad para la comedia, Lali enamoró a medio Paraguay y fue definida en San Sebastián como “la Natalie Portman paraguaya”.
Lali González, la protagonista de 7 cajas.

Nota publicada en la edición impresa del número de diciembre de 2012.

 

Martes 0.45 hs. Última función del día en el festival de Mar del Plata. Ante una sala llena y la atenta mirada de su madre, Lali González ofrece algunas palabras antes de la proyección de 7 cajas. Luego se sentará y verá la película entera. Le digo que eso es raro, que en general los invitados se van de la sala una vez presentada la película. “¿Cuántas veces viste ya la película?”, pregunto.  “Unas 20, 25 veces, y me sigo riendo en las mismas partes. Además me gusta quedarme para ver cómo se percibe la película en distintos lugares”.

Lali González personifica a Liz, la amigovia/ángel guardiana de Víctor, el carretillero que debe cargar con siete enigmáticas cajas en el famoso Mercado 4 de Asunción. “Pienso que Liz es un homenaje a la mujer paraguaya, que siempre está para darte una mano, para solucionar las cosas, que se hace la dura pero que es enamoradiza. Por todo eso es tan querida por el público”.

7 cajas es una verdadera película acontecimiento en la historia del cine guaraní. Con más de 160.000 entradas vendidas se convirtió en la película paraguaya más exitosa de la historia. El motivo principal de su éxito es simple: se trata de una muy buena película. Fue filmada en el famoso Mercado 4 de Asunción, un lugar humilde e icónico, pero está lejos de ser una película de pornomiseria, sino que se vale del ambiente y sus recursos como fuerza narrativa y expresiva (son fabulosas las escenas en las que un convoy de carretillas persigue a otra). Como afirma Lali, la película gusta porque no está concebida desde el victimismo o la condescendencia.

7 cajas es popular, divertida, inteligente y no subestima jamás la inteligencia del espectador, ni con la construcción narrativa (las cajas son una especie de MacGuffin camaleónico, que cambia de significado constantemente) ni en el uso del humor, donde hay una apuesta arriesgada y eficaz por el humor negro, un tipo de humor muy presente en la cultura popular de nuestra región, pero al que se le teme a veces en la cultura de masas. Los directores, Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori, no dudan en incorporar esa oscuridad en momentos inesperados, interrumpiendo escenas emotivas o de tensión. Entienden perfectamente la importancia de la sorpresa para hacer reír.

 A pesar de este éxito, Lali se sigue dedicando a su trabajo como abogada (es funcionaria judicial en la Corte) y a su vocación teatral. “No creo que mi vida cambie demasiado. No hay en mi país una industria del cine lo suficientemente grande como para que ahora tenga mucho más trabajo”. A la pregunta de si cree que la falta de una mayor industria se explica sólo por carencia de recursos, respondió como siempre, sin cassette (ni mp3): “No creo que no haya dinero para el cine en mi país. Creo que es un problema de ley, de falta de apoyo a la cultura en general”.

Si alguien necesita más razones para amar a Lali González, le comentamos que jugó al handball en primera división y que fue definida en el Festival de San Sebastián como la “Natalie Portman paraguaya”. “Me definieron así porque se enteraron de que soy abogada, de que fui a la universidad, como ella a Harvard, nada más”, afirma, sin querer admitir su parecido físico.

Este año filmó Lectura según Justino, la ópera prima de Arnaldo André, y el año que viene empezará el rodaje de una tercera. Más allá de lo importante que es para la justicia del hermano país contar con funcionarias judiciales de calidad, todos sabemos que en realidad lo más importante en la vida es el cine. Queremos más películas como 7 cajas y más actrices como Lali. Pero lo que más queremos es que se estrenen en nuestro país, más allá de las salas de un festival.