¿Quieres ser Charly Braun?

Reconocido en Brasil como actor de TV, cine y teatro, pero también por sus cortos y por ser “pionero” en el cine interactivo, Charly Braun debuta con su primer largo como director con la elegante y tierna Por el camino, en la que recorre, de la mano de presencias como las de Naomi Campbell y sonidos como los de Radiohead, tanto el Uruguay glamoroso como el bucólico.

Entrevista publicada en la edición impresa del número de septiembre de 2012.

Por el camino está hablada en inglés, francés y castellano, y lejos de las ensaladas de coproducción, es en ese cruce de fronteras en donde radica la naturaleza misma del film, de su autor y de sus intérpretes. Charly Braun fue elegido mejor director en le festival de Río de Janeiro de 2010 y filma Uruguay desde un cosmopolitismo desprejuiciado y sin pretensiones. El resultado: una delicada road movie del sur, con música de Kevin Johansen, Sigur Rós y Radiohead, entre otros.

 

¿Quién es Charly Braun?

¡Hace 32 años que trato de entender! Soy carioca, criado en San Pablo, en parte argentino, con abuelos de todos lados, viví en Buenos Aires, Boston, París y Los Ángeles. Durante toda mi vida pasé dos meses al año en Uruguay (país de mi abuela paterna), o sea: ¡un gran mix!

En EE.UU. fui asistente de producción en cine, videoclips y publicidad, y durante una época operario de rodajes. Pero fue un periodo breve, luego me harté de la manera tan industrial de Hollywood y entendí que si quería prosperar como artista ese no era el lugar y me volví a Brasil, donde curiosamente empecé trabajando como actor antes de retomar mi camino como realizador.

 

¿Por qué te decidiste por Uruguay?

Por razones puramente afectivas. Es un lugar en el que sentí mucha felicidad. Construimos, en familia y con mucho esfuerzo, un lugar muy lindo que mi padre tuvo que vender. Eso significó una gran tristeza. Al mismo tiempo noté como todo el país cambiaba mucho con el avance del progreso, de la misma manera que en un contexto mayor lo hacía el mundo. Eso fue justo antes de la crisis de 2008 y sentía algo raro en el aire, una época de excesos; y creo que los personajes de la película van a buscar un sentimiento que en aquel momento se perdía.

 

Es bella cierta frescura que emana del film, por momentos parece que están filmando sólo vos y los actores.

¡Es que por momentos lo estábamos! Era la idea. El equipo de rodaje era mínimo. Además, tuve mucha suerte con los actores, los no profesionales en el sentido estricto, y los que sí lo son.Hay algo que los une, que es una cierta dosis de locura y una personalidad exuberante, que se presta bien para la cámara. Desde el campesino a Naomi Campbell, es un rasgo común a todos.

 

Son muy buenos los retratos que lograste de la clase alta de Punta del Este, de una comunidad hippie y también el de la gente de campo, describiendo a la vez la estratificación latinoamericana, ¿te planteaste esta perspectiva regional?

Es que lo que me fascina de Uruguay es la cercanía geográfica de tantos grupos humanos diferentes. Manejando 80 kilómetros vas de Naomi Campbell a Chiquito Machado, un campesino que vive hace 20 años en una estancia sin luz. Eso en Brasil es imposible. Además siento que el cine latinoamericano, y en especial el de Brasil, siempre estuvo muy enfocado en el retrato de la miseria. No lo juzgo, creo que fue muy importante. Ahora en Brasil, con la bonanza económica, cada vez menos películas se dedican al tema. En ese sentido me parecía importante expandir el universo temático de nuestro cine. No sé cómo lo tomarán esto en Argentina, en Uruguay generó cierta polémica.

 

¿Qué fue lo que sucedió en Uruguay?

Se generó un debate entre críticos que fue muy interesante. Fue cuando recibí la primer critica negativa, que además era casi un ataque personal muy agresivo, además de poco serio (el título era “Cómo lanzarse como director y pasarla bomba”). Primero me puse mal y pensé en responder. Pero luego salió una enorme crítica en el diario Búsqueda, que decía “esa gente existe y anda por acá, si no los conocemos es otra cuestión”. Así que la película fue defendida sin tener que hacerlo yo, por suerte.

 

Imagino que en ese sentido habrá chocado el uso que hacés del lenguaje extranjero.

Decidí que ella no hablaría español, ni él el francés, porque así debían comunicarse en inglés, como es el caso de muchas parejas con nacionalidades distintas. Eso los obliga a expresarse de otro modo, me interesó observar cómo se construye una relación en un idioma que no es el propio.

 

¿Hubo algún film que te inspirara esta puesta o que funcionara como referencia?

Pensé en rever algunas road movies que me impactaron, más que nada por el tema del género, como Y tu mamá también, de Cuarón; Familia rodante, de Trapero; Terra Estrangeira, de Walter Salles; The Passanger, de Antonioni... Pero al final no tuve tiempo y además, curiosamente, pocas road movies retratan una historia de amor.

 

La música es muy importante en el film. ¿Cómo trabajaste con ella, la tenías en la cabeza durante el proceso de escritura o la buscaste más tarde?

Me gusta mucho la música. Y hablando de referencias, siempre tuve muy presente la música de Stealing Beauty, de Bertolucci, que a su manera es un viaje de descubrimiento, de amor cosmopolita...En Por el camino, aparecen Radiohead o Sigur Rós pero también algo de música local. El que abre y cierra el film es Kevin Johansen, que tienen tanto él como su música un poco de todo esto que hablamos: un argentino que creció en Alaska, con padre norteamericano y madre argentina, que después anduvo por Uruguay, etc. Abrimos con la canción Campo Argentino, que está cantada en ingles, español y francés, los idiomas del film, y cerramos, como no podía ser de otra manera, con otra que se llama Road Movie.

 

 

Una mirada al futuro

 

Antes de filmar dos cortos en Brasil: Quiero ser Jack White en 2004 y Do Mundo Não Se Leva Nada en 2006, Charly Braun experimentó con un formato de cine interactivo.  “Como éramos muy jóvenes y teníamos muy poco tino para los negocios nunca supimos cómo promocionarla”, reconoce.

 

 

Fue en 2002 y la tituló 17 Life Fables. Al respecto, cuenta: “En rigor, lo primero que filmé lo hice en EE.UU., justo cuando empezaba la revolución digital; fue la primera película “live-action” interactiva para Internet y la hicimos con un amigo español. Esto fue muchísimo tiempo antes de YouTube. El espectador iba eligiendo qué hacía el protagonista. Como éramos muy jóvenes y teníamos muy poco tino para los negocios nunca supimos cómo promocionarla, pero en los festivales de nuevos medios donde se exhibió tuvo muchísimo éxito y creo que es de las mejores cosas que hice. Hoy me siguen interesando estos nuevos formatos. En su momento lo idealicé un poco, pero me parece que allí hay una nueva herramienta para contar historias de una forma diferente.”

En cuanto al futuro del cine y sus modos de consumo, Braun dice: “Me preocupa que se vean tantas películas en computadora. Creo que la relación con el film no es la misma cuando se lo interrumpe para atender el teléfono o actualizar Facebook. Con Cuevana, la piratería, etcétera, el cine mainstream camina cada vez más hacia lo que son los grandes blockbusters... En general, el mercado ha cambiado mucho en los últimos cinco años, y no sé que espacio tendremos en el futuro. Pensar que el 60 por ciento de las películas brasileñas estrenadas el año pasado no alcanzaron los 2 mil espectadores en las salas, es ¡un horror! De todas formas, no creo que el cine como lo conocemos hoy desaparezca, la experiencia de ver cine en salas seguirá siendo atractiva. ¡Por mi parte espero seguir haciendo películas como Por el camino dentro de diez años!”.