“Nuestro deseo es superar las 8 películas anuales”

Telefe es, hasta hoy, el único comprometido en la tarea de intentar cumplir con el artículo 67 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Axel Kuschevatzky, gerente Jefe de desarrollo y producción de cine del mismo, cuenta qué hicieron y qué están haciendo para adecuarse a ella.
Axel Kuschevatzky, Jefe de desarrollo y producción de cine de Telefe.

Entrevista publicada en la edición impresa del número de octubre de 2012, como parte del informe sobre la llamada Ley de Medios y su vinculación con el cine argentino.

 

Poco tiempo antes de que se promulgara la ley, en 2009, Axel Kuschevatzky se hacía responsable del área de cine de Telefe, logrando cambiar la cara del canal con respecto al tipo de películas que solía involucrarse cuando su antecesor, Carlos Mentasti, estaba al frente. De la era Un argentino en Nueva York se pasaba a la de Los Marziano y El hombre de al lado. Kuschevatzky se niega a plantearlo en esos términos (“Es un poco injusto. Esas películas reflejaban una búsqueda específica de un momento. Me parece que hay que entenderlas desde el contexto.”) pero reconoce que desde entonces “hay estilos diversos, diferentes voces; no hay un único tipo de película”. Desde óperas primas a directores consagrados, el largo listado de títulos en los que el canal se asoció, ya sea como productor, o aportando estructura de lanzamiento, incluye, entre muchos otros, El secreto de sus ojosFase 7Plumíferos y la reciente Todos tenemos un plan. Y para el año que viene, anticipa, se suman películas como Metegol (Juan José Campanella), La reconstrucción (Juan Taratuto), Tesis sobre un homicidio (Hernán Goldfrid) y No somos animales (Alejandro Agresti). “En realidad la ley refuerza lo que nosotros veníamos haciendo antes de que se promulgara”, dice con respecto al cumplimiento del artículo. “Queremos tirarnos de cabeza. Nuestro deseo más profundo sería  generar la rentabilidad y la estructura suficiente como para superar las ocho películas anuales. En ese planteo de la ley nosotros tenemos una oportunidad para hacer películas buenas.”

 

¿Están pudiendo cumplir tanto con la compra de los derechos de antena como con la emisión de las películas?

Cuando se promulga la ley, la decisión del presidente del canal (sostenida por el actual), fue seguirla a rajatabla. Desde entonces la búsqueda fue llegar a las ocho películas. Ha sido un trabajo gradual porque tuvimos que pasar de las películas en las que participábamos sólo porque nos parecía que estaba bueno hacerlo, que eran dos o tres por año, a un número como ocho, que no es uno chico. De hecho, las películas en las que Telefe participa son consecuentes con la identidad de la marca, y con su búsqueda de calidad; con lo cual no es que cualquier película que esté dando vueltas va a entrar. No. Hay una elección en el tipo de contenidos en el cual el canal se asocia. Eso hace que el proceso no sea tan simple, tan rápido de “pum, llegamos a ocho películas y somos todos felices”. Sí nos interesa como estructura generadora y gerenciadora de contenidos ser parte del hecho creativo y acompañar en el proceso de comunicación y de lanzamiento de estas películas generadas por productores independientes.

 

Julio Raffo dice que como en general la norma no se está cumpliendo, en los hechos, y ante la falta de control, los canales acuerdan canjes por segundos de publicidad…

Nosotros somos coproductores de las películas salvo que sea específicamente una con la que se haga un acuerdo comercial. Somos coproductores de la película con inversión real, concreta, específica, y más allá de eso se hace un acuerdo de lanzamiento que no tiene que ver con la inversión directa. La ley hay que cumplirla más allá de si hay control o no.

 

¿En qué porcentajes participan en la producción?

Solemos participar entre un 10 y 20 por ciento del presupuesto argentino. Es la forma más saludable. De hecho, nosotros empezamos con este modelo de inversión antes de que la ley estuviera promulgada. Esta dice que los canales pueden tener o participar hasta en un 49 por ciento del costo de la película durante el proceso previo a rodaje.

 

¿Cuánto tarda actualmente una película en llegar a la televisión abierta?

Es muy interesante ver cómo el ecosistema va cambiando no sólo a partir de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual sino ante la aparición de las nuevas plataformas, el cambio de consumo. Creo que no hay que repensar la tele, sino el consumo audiovisual en general, que se complejiza. Entender las ventanas de explotación, cómo las películas pueden cubrir sus costos.

Dicho eso, el  mecanismo normal de explotación de una película cualquiera es bastante parecido: primero la exhibición en cine, luego una ventana de pay-per-view en lugares como hoteles o aviones, después lo que antes era el video home, que hoy es un poco DVD/Blue Ray pero también VOD (Video On Demand); le sigue el cable premium (como HBO), y después una ventana de TV por aire o de cable básico.

En ese proceso tenés algunas de máxima y una de mínima. Hay estudios de Hollywood que plantean una ventana de 2 años y 8 meses para la TV de aire. Y otros una de 4 años. Nosotros en las películas que somos coproductores planteamos una ventana de 2 años y 8 meses, como para que la película no pierda valor en cada una de sus ventanas. Pero esto también está mutando  en la medida que se están cortando ventanas. Lo que hoy es válido no lo va a ser en dos años. Y eso en términos de consumo, ni siquiera pensando en las crisis económicas de Estados Unidos y Europa, donde hoy les cuesta mucho pagar los costos.

 

Con lo cual los canales deberían estar emitiendo las películas cuyos derechos hayan adquirido desde la promulgación de la ley…

De 2010 a esta parte algunas ya deberían empezar a estar disponibles. También puede pasar que un productor decida no aplicar una ventana de dos años porque decide no explotarla internacionalmente. De todas maneras, sería complicado decirle: “Quedate tranquilo que en seis meses la podés estrenar”. Para mí eso le quita la posibilidad de ingresos panregionales, y no sólo es un ingreso que a las películas les viene bien, sino que además, el efecto cultural de una película se minimiza, porque dejás de tener una película que se ve en el cable y en diez países al mismo tiempo…