Abrancancha

Un grupo de realizadores independientes se organizaron (palabra poco usual en el aguerrido mundo de los directores de cine) para conformar “No sólo en cines”. ¿La iniciativa? Oficializar los circuitos alternativos de todo el país, llevando las películas a salas no oficiales pero cortando tickets INCAA mediante la figura del Exhibidor Ambulante.
El Centro Cultural Konex, una de las salas que se sumó a la iniciativa.

Nota publicada en la edición impresa del número de marzo de 2013.

 

El cine que no proviene de Hollywood en general se las está viendo cada vez más en problemas para encontrar pantallas de exhibición en todo el mundo. Y la Argentina, obviamente, no es la excepción. Pero la situación en nuestro país se agrava al no contar con un circuito formal de exhibición alternativa para el cine menos comercial, o aquel realizado de manera más independiente.

Por lo tanto, se llega a una situación desesperante para la cinematografía local: se filma mucho, pero no hay lugares donde mostrar eso que se produce. La situación empeora si el director o productor tiene aunque sea la “idealizada” concepción de tratar de recuperar lo invertido para, sencillamente, vivir del cine.

Ante la discusión menos subsidio - más subsidio; estreno en Internet – pero Internet no deja ganancia, algunos realizadores empezaron a buscar espacios alternativos de exhibición que se pudieran ubicar en un término intermedio entre el canibalismo de las multipantallas,  y la gratuidad de la red.

Por suerte, esa búsqueda fue acompañada por los dueños de muchos espacios que, sin ser  necesariamente salas de cine (o que al menos no empezaron con ese propósito) conforman un  circuito alternativo en expansión.

Pero faltaba un detalle fundamental: la “oficialización” de ese sistema, en un mercado de exhibición como el argentino en el que todo debe pasar por el INCAA para poder acceder a beneficios de recuperación económica. Eso era, hasta ahora, la mayor desventaja con la que se corría al exhibir en salas no comerciales.

La iniciativa No sólo en cines se generó con el propósito de, a pasos lentos pero firmes,  sacar ese perjuicio del camino del exhibidor y distribuidor alternativo.

Como su nombre lo indica, No sólo en cines se inició con el propósito de difundir y llegar a los distintos espacios de exhibición no comercial para exhibir cine argentino de forma oficial. Esto es, cortando tickets fiscalizados por el INCAA.  De esta forma, sin depender del circuito tradicional de exhibición, las películas pueden encontrar su público a lo largo de todo el país, y al mismo tiempo, contabilizando las entradas y cantidad de espectadores, lo que sirve para el recupero por entrada.

Lo que habilita a hacer esto es la figura de exhibidor ambulante, en la que un particular puede registrarse en el Instituto de Cine y pedir calificación como Exhibidor ambulante. Una vez obtenida, puede ir con cualquier película, tenga ésta apoyo o no del INCAA (pero con la venia del productor o distribuidor, por supuesto), y pedir ser calificada para crear un código de película. De esa manera, donde se estrene podrá cortar ticket oficial, en un cine ambulante o sala alternativa.

Dentro de la figura de No sólo en cines, la primera película en exhibirse de esta manera fue Topos, dirigida por Emiliano Romero, y gestor de esta campaña de exhibición. Topos se estrenó sólo en pantallas oficiales (Gaumont, Arte Cinema, y algunos espacios INCAA del interior) sin conseguir espacio en las multisalas. Pero su director (también productor y distribuidor de su ópera prima) se movió llevando el film a decenas de centros culturales y espacios de exhibición donde la película consiguió más que triplicar las cifras conseguidas en el puñado de salas estatales donde se exhibió por unas semanas. 

En el caso de Topos, su realizador cuenta cómo fue la experiencia de distribuir su película a través de estos espacios. “Vamos nosotros con el proyector y la pantalla HD a cada lugar y la pasamos en Blu ray, para asegurarnos que la película se vea y escuche en excelentes condiciones. Topos empezó a darse en salas alternativas de distintos barrios y tuvo funciones todos los días en esas salas, llenando teatros y centros culturales”.

Esa diferencia de “patear” las salas y no contentarse con un estreno técnico (o sea, sólo para cobrar subsidio) es lo que llevó a que estas películas, de a poco, vayan encontrando su público. Romero: “No iba a dejar que  una película a la que le dediqué 8 años de laburo muera en el Gaumont en una semana...”

Topos vendió algo más de 2.000 entradas en sus funciones del Gaumont, Arte Cinema, espacios INCAA, y el Cosmos-UBA. La cifra crece cuatro veces más al contar los espacios alternativos. En 53 funciones reportadas en distintas salas, se sumaron 6166 espectadores. Si bien la cifra empalidece ante los números que se suelen conseguir en las multipantallas, los más de 8.000 espectadores de Topos la convierten en una de las películas alternativas más vistas del cine nacional 2012.

Entre los distintos espacios de exhibición que participaron de esta movida pueden mencionarse el Centro Cultural Konex, el Borges, Chacarerean, Casa Brandon, Matienzo, La Oreja Negra, Ay Carmela, Casa Frida y El Ensamble, entre otros (ver recuadro).

Diablo, de Nicanor Loreti, y Malditos Sean!, de Demian Rugna y Fabián Forte, también se están distribuyendo de esta forma tras las dificultades con las que ambos filmes independientes se encontraron para acceder a los Hoyts, Village y Cinemark. “Íbamos a estrenar en noviembre, de ahí se pasó a diciembre pero El Hobbit nos sacó las pantallas digitales. Nos dijeron que de estrenar en enero (que no es muy buen mes para los títulos chicos) conseguiríamos salas en Capital y la costa. “¡Genial!”, pensamos. Pero lamentablemente cayeron los tanques, los cines de la costa nos cerraron las puertas en la cara, y nos quedamos con un estreno a principios de enero en un puñado de salas en Capital”, cuenta Demián Rugna. Ante esta situación adversa, No Sólo en Cines empezó a revertir un poco las cosas, con las herramientas disponibles.  Esta iniciativa alternativa “se está gestando y dando forma recién ahora. Por el momento, la gente de No Sólo en Cines nos pasa los lugares donde poder exhibir y arreglamos nosotros con los encargados de los espacios”.

Pero muchos de los involucrados consideran que este es el camino a seguir para conseguir estreno oficial de las películas más independientes sin necesidad de acceder (o de depender exclusivamente) a las salas comerciales. “El día de mañana yo sé que ellos serán como una especie de distribuidor en espacio alternativo, encargándose de las tareas completas de un distribuidor”, prevé el director de Malditos Sean! José Chiappa, que participa de la iniciativa, coincide: “Hay que reflexionar sobre el sistema de programación de proyección. Tal vez se agotó eso de poner un mes la peli dos o tres veces por día en los cines como el Gaumont... Si en cambio la ponemos una o dos veces por semana junto a más películas, y al otro mes se rota el horario y el día, pero se sigue exhibiendo así por seis u ocho meses, entonces la vería más gente”.

Mucho se ha hablado de cómo el cine más independiente debería dejar de pelear por acceder a los espacios cinematográficos y privilegiar la exhibición por medios de acceso masivo y gratuito (léase Internet). Pero por más cómoda que sea la silla en la casa de uno, la experiencia de ver una película en comunión aún no se supera con ningún adelanto tecnológico. Por suerte, la gente de No sólo en cines y de todos los que acompañan este tipo de iniciativas, sean realizadores, salas y espectadores, también lo ven de ese modo.

 

Un circuito en construcción

Cada vez son más las salas que se están sumando a la iniciativa. Los testimonios sobre las distintas propuestas, en la voz de sus responsables.

 

Claro que toda esta movida no hubiera podido generarse (o crecer como lo está haciendo) si no estuviera acompañada de la voluntad de los espacios: lugares que no fueron pensados como cines, que empezaron como teatros, salas culturales o ferias, y que sumaron la exhibición cinematográfica como una forma más de comunicación cultural: salas independientes y multiuso como El Camarín de las Musas, Abrancancha, Elefante, Club de Teatro, y La Oreja Negra, entre muchos otros no sólo en Capital, sino a lo largo de todo el país. 

En La Oreja Negra, por ejemplo, habían hecho premieres de cortos y videoclips. Pero empezaron a exhibir largometrajes al recibir la propuesta de “No Sólo en Cines”, ante la cual accedieron de inmediato. “En nuestra sala tenemos como iniciativa invitar a jóvenes realizadores a proyectar su cortometraje antes de los shows”, comenta Eve Vega, una de las gestoras de esta sala ubicada en Palermo. El primer filme exhibido, Topos, “tuvo buena respuesta del público que viene a La Oreja negra, (un público) que se interesa por iniciativas culturales independientes y auto gestionadas y  No sólo en Cines es un ejemplo de eso".  Tras este filme, la sala exhibió Diablo, de Nicanor Loretti.  Esta sala, al igual que muchas otras, tienen pensado seguir con esta iniciativa. Vega comenta que “cerramos un ciclo los domingos, donde se proyectará cine nacional y también cortos de estudiantes de diseño y dirección de cine”.

En el caso de Topos, además de la proyección hubo plus para los espectadores en las salas.  Al final de cada proyección, se presentaban espectáculos musicales, bandas que acompañaban, y mediante la participación del director y equipo en charlas al final de cada pasada.

“Tenés un circuito que se está inventando”, comenta Chiappa. “Y trabajás para que cada función se llene de gente. Llevas a músicos, poetas, cantantes, todo con la consigna de que sea lo más acústico posible”. Esto tiene un motivo práctico más que estético. “No se puede montar el sonido para una banda y a los dos minutos montar el sonido para la proyección... Es complicado, a veces”.

Esta distribución permite mover la película para que permanezca en cartel más tiempo; pero también para que pueda llegar a zonas del interior del país que de otra manera, no podría llegar a ver estos títulos ni por casualidad.

¡Malditos  Sean!se empezó a exhibir en espacios culturales y alternativos de esta manera, en todo el país. En febrero se exhibió en Mar del Plata; Santiago del Estero; Santa Cruz, Chaco y San Juan, por mencionar algunos. La llegada de la película fue por la movida de los directores, pero también por salas del interior, que enterados de esta iniciativa, se contactaron con Romero o con Rugna para ofrecerles el espacio para exhibir.  Mauro Bedendo se acercó a Rugna para ofrecerles una sala comercial de cine en Paraná (Nuevo Cine Rex) con proyector digital 2K Nec para estrenarla en la zona. “Me parece muy interesante la propuesta para mover un montón de películas que sin apoyo oficial no circulan mas allá de la General Paz” comentó Bedendo.

Lucía De Falco González es gestora cultural de la ciudad de Mar del Plata. Se contactó con Demián Rugna quien a su vez hizo los contactos con Emiliano Romero. González se encargó de conseguir sala en la Feliz, consiguiendo que el filme se estrenara en la costa en el espacio BUA, un centro cultural joven e independiente que se encarga de organizar talleres, muestras, galerías, ferias americanas y más.  González no es parte de la producción del filme, ni participó de ella de ninguna manera. ¿Su motivación para moverse a través de la ciudad, realizar consultas en distintas salas y centros culturales hasta finalmente conseguir sala? “Me encanta el cine; y lo hice porque la película me parece muy buena”.