Al diablo con el diablillo

A&E convocó a Glen Mazzara (productor de The Walking Dead) para resucitar a La profecía en forma de serie. Damien cuenta la historia del antes pequeño demonio y ahora crecido y amnésico anticristo, quien, con flashbacks de la película original, empieza a recordar al diablo que lleva adentro.

La numerología es importante en las historias que merodean los climas infernales, así que esta serie que llega exactamente 40 años después que su fuente de inspiración ya tiene ese puntito a favor. En 1976 se estrenaba La profecía y, a escasos tres años de la llegada a los cines de El exorcista (1973), fue una de las películas más aterradoras de la época. Y si a eso se le agrega que ocho años antes Roman Polanski se había encargado de dirigir El bebé de Rosemary (1968), en menos de una década tenemos algo así como una Santa Trinidad, pero al revés, claro.

El argumento de La profecía iba más o menos así: un diplomático interpretado por Gregory Peck decide, junto a su mujer, adoptar a un niño huérfano cuya procedencia se irá explicando luego. Este pequeño en cuestión, Damien, resulta ser uno de los peores planes que pueda ocurrírsele a una familia. Luego de la visita de perro pesadillesco, la niñera se cuelga en el cumpleaños número cinco del chico, al que le dedica el hecho. A partir de ahí, todo va en franco horror. Alertados de la posibilidad de estar frente al Anticristo, Peck inicia, junto al fotógrafo Keith, una búsqueda de respuestas que son, a cada paso, más determinantes. La única opción era darle muerte: las siete dagas de Megido debían usarse para apuñalar al niño en tierra santa. Sin embargo, el final del film dirigido por Richard Donner encuentra a la criatura sonriendo de forma perturbadora directo hacia la cámara. ¿Fin?

Es cierto que años más tarde la película tuvo una serie de secuelas y que en 2006 hubo una remake, pero todo eso no importa demasiado para la apuesta fuerte en forma de serie de A&E: Damien. Glen Mazzara –quien se desempeñó como productor ejecutivo de TheWalkingDead– es el responsable de esta nueva aparición, y para eso va hacia un nuevo punto cero. Damien, con sus treinta años, está listo para hacer cumplir la profecía que rezaba el título original. Hasta acá todo muy horripilante pero, como no todo es tan sencillo, sucede que él no tiene la menor idea de quién es (o, mejor dicho, de quién es realmente). Un joven amable, repleto de convicciones y una pasión profesional que lo lleva como fotógrafo a meterse en el medio de una guerra, se verá arrojado a la tarea de encontrar su verdadero camino. Con pantallazos del viejo film que funcionan como flashbacks, el protagonista recuerda imágenes que se le presentan inconexas y, muy de a poco, irá sintiendo el escalofrío que supone lo peor.

Ahora bien, ¿es necesario ver la película antes que la serie? Bueno, en principio no. El que llegue haciendo zapping undomingo por la noche va a encontrarse con una historia que tiene su propio comienzo, sus incógnitas y extrañezas. Pero también es cierto que, en el momento en que un perro se fija en la vereda mirando fijo hacia su objetivo, el largometraje aquel cobra un protagonismo arrollador.

Sucede que lo que antes era la promesa de futuro negro y lejano para todos los seres humanos ahora es un nombre propio, un sujeto listo para encarnar en su totalidad el mal que hará marchar hacia el apocalipsis. Ya no se trata de impedir que algo suceda sino de ver qué hacen los habitantes de este mundo para librarse de todo aquello.La producción de Mazzara se apropia de su antecesora, no intenta rehacerla ni mejorarla, y en todo el tiempo que pasó en el medio es como si ese niño hubiese sido reseteado para olvidar su costado vil.

Con ese borrón de recuerdos y cuenta nueva, Mazzara logra ubicar en el centro de la trama ese dilema imposible que hay entre la voluntad y el destino. El personaje encarnado por Bradley James es un campo de batalla sin reglas, y ese anticristo que se supone que debe ser es, en principio, su principal rival. Su alma heroica ha sido tomada por asalto por el más grande de los villanos y, como si esto no fuese suficiente, BarbaraHershey (Once Upon a Time, la mamá de Natalie Portman en El cisne negro) aparece para intentar con todas sus fuerzas que esa carrera de fotógrafo se tuerza todo lo posible directo hacia el infierno.

 

Damien

Glen Mazzara

Estados Unidos