Amados amantes

Con su llegada al cine, Entourage se convierte en la segunda serie de HBO enpegar el salto a la pantalla grande. Repasamos la serie de Doug Ellin –que, según dicen, estuvo inspirada en Mark Wahlberg y su pandilla de amigos–; una crítica a la salvaje industria de Hollywood, filtrada por galones de alcohol, toneladas de estupefacientes, orgías y muchas caminatas masculinas.

Hay algo que no funciona en aquella gastada frase que dice: “Esta es una película ideal para amantes del X”. ¿Y qué es el X? Por lo general, esas equis suelen ser categorías absurdas que sirven para justificar que una película que es mala puede ser una obra maestra para un público determinado. Es una forma de despreciar no solo al público, sino también a la película en sí. Las buenas películas son buenas y punto. Pero uno se traiciona a sí mismo, tarde o temprano, y quienes manejan esas máximas no tardan en dejarse seducir por ellas. Pasó con el estreno de Dragon Ball, porque era prácticamente imposible que alguien ajeno al universo de Toriyama se entusiasmara con esa película. La nueva película de DBZ no se trataba de una película isla, sino de un pedazo de historia que se integraba a un relato macro que jamás podía interesarle o gustarle a alguien que ya hubiera rechazado los capítulos previos de esa saga. Y acá es donde esa frase inicial muestra tener algo de lógica, y acá sí que no necesariamente tiene que ver con desmerecer ni al público ni a la película. Si te gusta Dragon Ball, si viste los tres millones de episodios en la tele, es probable (pero no obligatorio) que te guste la película. Entonces esa frase, utilizada con respeto y no como una herramienta diplomática para hablar “bien” de una película que es un desastre, tiene algo de razón. Entourage, obviamente, forma parte de ese mundo, porque este nuevo pedazo de historia en la saga de Vince y sus amigos se convierte en una pieza de lo más atractiva para los familiarizados con la historia, pero poco convincente para los ajenos a ese mundo.

Una vez Tevez le dijo a Susana Giménez que, cuando se fue a vivir a Inglaterra, se llevó con él a un par de amigos de su infancia. Susana lo miró extrañada, y el jugador dijo que lo hizo porque, teniendo en cuenta que iba a vivir en un lugar nuevo, en el que probablemente muchos se acercarían por interés, sus amigos eran un valiosísimo cable a tierra, y con ellos podría disfrutar de todo lo que tenía. Ese mismo concepto es el de Entourage, la serie de HBO que, a lo largo de ocho temporadas, cuenta las vicisitudes del joven actor Vincent Chase cuando decide mudarse a la meca de la industria del cine, junto a sus más queridos amigos y a su hermano mayor. El origen de la serie es incierto; si bien en los papeles figura como creador el guionista Doug Ellin, es sabido que Entourage se inspiró bastante en la vida personal de Mark Wahlberg y de sus amigos. De hecho Mark fue, desde el minuto cero, el principal productor de esta serie centrada en un grupo de amigos. Y acá hay que hablar de los universos masculinos. Entourage es una serie sobre la amistad entre los hombres, con sus plenitudes y sus miserias, con sus lealtades y sus dudas, pero, ante todo, es sobre cómo las amistades de la infancia se trasladan a la adultez. El quinteto se completa con Ari Gold, el hiperquinético representante del protagonista que sirve como un disparador desde el cual la serie abre juego hacia distintos lugares, muchos de ellos impensados a priori, y esto hay que decirlo sin mucha vuelta: Entourage funciona porque explica los carnívoros mecanismos de Hollywood, pero los camufla bajo mil capas de mujeres desnudas, alucinógenos, autos, borracheras y el nivel más elevado de falsa superficialidad que pudo verse desde Seinfeld. También como aquella sitcom, Entourage comprende que, para denunciar tres o cuatro verdades, lo mejor es escribirlas en servilletas más que en pasacalles, y siempre lo hace desde la burla, exhibiendo el costado más miserable de un lugar que, irónicamente, es el mejor para vivir de fiesta en fiesta. En muchos sentidos, se apresuró un juicio al entender a Entourage como una serie machista, que básicamente reflejaba un frívolo estilo de vida y que utilizaba a las mujeres como piezas de decorado. Esta es una verdad a medias, una lectura casi maliciosa. Entourage refleja un mundo, un estilo de vida y una forma de entender la fama. Pero pensar que es una serie misógina porque muestra mujeres desnudas es como pensar que Indiana Jones es un film nazi porque de fondo se ven esvásticas. Son historias que transcurren en universos determinados y con códigos totalmente irreemplazables. De hecho, Entourage presenta un universo colmado de mujeres fuertes, desde la propia Dana Gordon hasta la también hiperquinética Shauna (que es madre, y no por eso deja en un segundo plano su vida profesional).

Volviendo al representante, la figura de Ari Gold se convierte en el vehículo que utiliza la serie como trinchera ideológica para denunciar el gigantesco desfile de miserias que atraviesan aquellos que pretenden triunfar en Hollywood. De esa manera, Entourage revela cómo se arma una película, quiénes son los que realmente toman las decisiones (la figura de un director respetado y de calidad en la serie está más cerca de Jack Horner que de Scorsese) y cómo se construye la siempre apasionante imagen de la “estrella de cine”. Llegados a un punto, cuando la serie parece una seguidilla de fiestas y sexo, y cuando el espectador entiende que está viendo concretada la mayor fantasía masculina sobre la amistad y sabe que ninguno de los protagonistas va a sufrir jamás por absolutamente nada, la serie, de forma sutil, comienza a denunciar los vicios de la industria, y no duda en hablar con el mismo tono despreocupado tanto del enorme drama que significa “cruzar espadas” con otro hombre en un trío como de la forma en que el más miserable ejecutivo de un estudio puede estropear la película de un director talentoso o archivar un proyecto jugoso con tal de darle más manija a la franquicia de turno. La inteligencia de Doug Ellin como principal responsable de la serie radica en que, desde el punto de partida, supo hacia dónde pretendía dirigir su ficción, y entendió que sería insoportable sostener a largo plazo una serie cuya única gracia sea ver la vida de un multimillonario hollywoodense al que solo le gusta la buena vida. Entourage utilizó esa máscara superficial para convertirse en una serie política. Como si fuera un film de denuncia, Entourage reflejó como nadie cómo se construyó Hollywood y cuáles son las reglas del juego. Y disparó munición gruesa utilizando como artilleros al grupo menos pensado que pudo dar la televisión. Gracias a todo esto es que existió Entourage, una ficción que, si bien les mojó la oreja a todos los amargos ejecutivos que empobrecen la industria del cine, decidió pasar desapercibida y hacerlo desde la Mansión Playboy: esa fue la gran movida de Doug Ellin.

A cuatro años de su último episodio (con un final que, en varios aspectos, se sintió un poco caprichoso), Entourage pasa a la pantalla grande, lo que la convierte en la segunda serie de HBO que logra dar el salto al cine. Con la excusa de poner a Vincent al frente de un nuevo proyecto, la película cuenta una nueva historia centrada en el grupo de amigos. En poco más de una hora y media, el grupo vuelve con su esencia intacta, y la película busca condensar todos los ingredientes clásicos de la serie en una sola historia: el desfile de modelos, las apariciones de famosos, las anécdotas de alcoba, los ataques de Ari, la necesidad de Vincent por crecer en su carrera y, por sobre todas las cosas, las caminatas de esos amigos por las calles de su ciudad. Esos momentos en los que ellos caminan mientras discuten todo tipo de situaciones son la firma de una ficción que es mucho más ambiciosa de lo que parece en una primera instancia. El mérito de Entourage,la película, es haberles dado a los fans de la serie la posibilidad de reencontrarse con este grupo de amigos. Porque, para disfrutar de esta película, en gran medida hay que haberlos aceptado previamente, conocerlos y entenderlos como compañeros. Y quizá por ese motivo ahora necesitemos esa frase inicial tan odiosa, porque la película de Entourage es ideal para los amantes de esa ficción.

 

Entourage

Doug Ellin

Estreno: 20 de agosto

2015 / Estados Unidos / 104 minutos

Warner