"Así habló el cambista": Préstamos sangrientos

En “Así Habló El Cambista”, el realizador uruguayo Federico Veiroj, analiza el avance de un oscuro grupo de personajes, enmarcados en el contexto de las últimas dictaduras en la región.

“Acné”, “La Vida Útil”, “El Apóstata”, “Belmonte”. La obra del uruguayo Federico Veiroj es una de las más destacadas del cine de autor rioplatense. Pero con “Así Habló El Cambista”, el director firma su obra más grande en términos de producción y ambición. Con un elenco internacional encabezado por Daniel Hendler, Dolores Fonzi y Benjamín Vicuña y una cuidadosa reconstrucción de época, su quinto opus se centra en la historia de un prestamista (Hendler) de dudosa moral, que decide ser el número uno en el negocio. Mientras desarrolla una exitosa carrera profesional, sus vínculos y mundo interno se desmoronan, construyendo el principal inconveniente para salir ileso de los propios sucesos en los que se involucra.

Haciendo Cine habló con Veiroj, Hendler, Vicuña y Luis Machín, otro de sus coprotagonistas.

“La adaptación de la novela, que comenzó hace siete años, fue casi cuando comencé a leerla. La encontré de manera azarosa y el prólogo del libro ya me hizo imaginar una escena para recrear. No tenía experiencia en esto de adaptar. Pero me animé. Hubo una especie de enamoramiento inmediato, de descubrir un personaje (que en el libro no tenía nombre) y de contar un cuentito en base a una estructura que tampoco está en la novela: llegar a la respuesta de la pregunta ‘cómo me he convertido en esto’ de este personaje”, afirma Veiroj sobre la transposición de la novela de Juan Enrique Gruber al cine.

Fueron muchas primeras veces para el realizador: primero, manejando un elenco de renombre internacional en una producción millonaria. Y también: “Es la primera vez que hago recreación de época”, cuenta. “Fue difícil, porque aparecían cosas que no me cerraban, pero quisimos avanzar con una paleta ocre de colores. Fue intenso, con un diseño hecho a medida para cada plano y escena. Fue un desafío que ahora me encanta. Pensaba en un acercamiento de época más clásico, sin empalagar con colores. Lo que logramos es muy fiel, con texturas. Lo que sí sabía es que no quería trabajar la moda de cada tiempo, porque eso muchas veces distrae en las películas”, indica Veiroj sobre la cuidada reconstrucción para retratar las tres décadas presentadas: la del cincuenta, sesenta y setenta.

El resultado se estrenó en el festival de Toronto el mes pasado y se verá en San Sebastián y en el festival de Nueva York. Además, “Así Habló El Cambista” representará a Uruguay en los próximos premios Oscar.

LOS PERSONAJES

“Nosotros los cambistas somos el origen de los males: esa es la frase con la que el protagonista se pone en ese lugar, al igual que en una película de cine negro. Es gente con una doble moral y queríamos contar la doble o triple moral de este personaje en Montevideo. No quisimos que el espectador se acercara al personaje por la empatía, sino por el impacto. Con los códigos que tenemos hoy, el cambista que interpreta Hendler es una persona condenable y el desafío fue mantener la tensión sobre él en 95 minutos”, suma Veiroj.

Daniel Hendler habla sobre su rol: “Trabajamos mucho sobre ese borde que uno nunca tiene atrapado, un equilibrio entre el punto de vista del personaje y una serie de valores inadmisibles para la ética media de un espectador. Esa frontera es más difícil que cuando uno trabaja de un lado u otro de la luz, y esa tensión está nutrida por un humor que nos acerca y aleja constantemente. Federico me conoce, conoce mis limitaciones y fue muy incisivo y punzante como director, algo que agradezco mucho”.

Junto a Dolores Fonzi, Luis Machín es uno de los coprotagonistas argentinos de esta producción filmada con capitales nacionales, uruguayos y alemanes. “No conocía la novela y tampoco lo conocía a Federico. El guion me llega y me resultó interesante, principalmente para la coyuntura que estamos atravesando. Me resultó muy triste que la mirada sobre la economía en una novela publicada a fines de los setenta continúe vigente cuarenta años después. Entonces no solo era atractivo y convocante para mí como actor, sino por la temática de la película y cómo se humaniza el horror de este tipo de individuos que especulan con la economía de las personas”, agrega Machín sobre el atractivo de participar del proyecto.

“El horror más grande es que se toma de manera natural el ámbito de los cambistas, la especulación sobre los que menos tienen. La película nos refresca sobre el pasado y lo que nos sigue hundiendo: seguimos tropezándonos todo el tiempo con la misma piedra”, finaliza Machín.

Benjamín Vicuña es otro de los coprotagonistas. “Compartiendo un café con Federico me contó del proyecto hace dos años. El guion es sofisticado y hubo un acto de fe y confianza en que él me haya convocado”, dice Vicuña sobre su llegada al proyecto. “Es una historia con la que todos nos sentimos identificados: nuestros países (Uruguay, Argentina y Chile) comparten dictaduras, abusos, extorsión, torturas. Es algo que conocemos y que está en el ADN de los países hermanos. Jamás me imaginé que este malo del cine iba a compartir espacio con el otro malo, Torcuato, que interpreto en ‘Argentina: Tierra de amor y venganza’. Es un voto de confianza y agradezco que me convoquen para experiencias como esta”.