Atención al público (Parte 1)

Una nueva bandera se agita en el INCAA. Sobre la premisa de la continuidad con cambio, la gestión Cacetta apunta todos sus cañones a saldar una vieja cuenta pendiente para el cine argentino: el desarrollo de audiencias. Mientras las primeras medidas de un proyecto que podría ser revolucionario están aún por verse, ¿con qué escenario se va a encontrar esta idea, y qué direcciones sería deseable que tome?
  1. Todos escuchamos alguna vez decir que el negocio del cine es una ruleta. Uno apuesta mucho a algo que no sabe, con certeza, si puede funcionar o no, y lo hace muchas veces por año. El negocio sigue funcionando así, aunque con la cantidad de contenido hoy disponible, la realidad de nuestro circuito de cines y los cambios de hábito del espectador promedio, estamos jugando con una ruleta de 100 números.

  2. El cine argentino no se encuentra con el público argentino. Pero esto no es un privilegio exclusivo del cine nacional. El cine español, el brasileño, el italiano y el francés la mayoría de las veces tampoco se encuentran con nuestro público. Tenemos un problema particular dentro de un problema general.

  3. El cine, además, compite con el cine de hoy, y también con la historia del cine completa. Tenemos a disposición, virtualmente, el universo completo de la producción cinematográfica a disposición. Un espectador de hoy tiene de hecho más acceso al cine de los ochenta que un espectador de los ochenta.

  4. Un espectador cuenta con un presupuesto fijo para una oferta de entretenimiento variable. Creciente. El cine compite con el cine, pero ahora también con, por ejemplo, todas las redes sociales. YouTube solo suma ¡por minuto! 300 horas de video. Con ese ritmo harían falta 36.000 personas para, en turnos de 12 horas por día, por el resto de su vida, ver solo lo que hay en esa red. Hay contenido que no va a ver nadie, y hay otro que va a verlo mucha menos gente de la que su creador hubiera deseado. Es estadístico.

  5. Las dificultades de nuestro cine en términos de audiencia reclaman acciones de Estado, y es una buena noticia que el INCAA tenga la mayor predisposición para eso. Pero este escenario reclama también aportes de los que producimos y trabajamos con el cine argentino. Aportes en forma de ideas, pero también de trabajo. Aportes que sean reformas.

  6. Quizás, más que acciones, lo que se precisa del INCAA es un plan. ¿O el INCAA realmente pretende cambiar el estado de las cosas a fuerza de resoluciones? Un plan tiene que pensar en el final (las pantallas), pero si llega al final sin comenzar por el comienzo (las películas) vamos a seguir indefinidamente con el show del parche. Las resoluciones, incluso las que sirven, suelen ser respuestas puntuales a demandas particulares. Nada de fondo. Nada perdurable. Nada común.

  7. El INCAA tomó, en este tiempo, tres medidas concretas para resolver tres problemas puntuales. La Cuota de Pantalla, que obliga a las salas de todo el país a programar al menos una película argentina por pantalla en cada trimestre, debía asegurar el ingreso de nuestras películas a las salas. La Media de Continuidad debía establecer un parámetro sub standard para la duración de las películas en esas salas. El Arancelamiento de Copias Extranjeras es un peaje para los tanques, o para cualquier estreno extranjero de más de 20 copias, destinado a dejar espacio al cine argentino que quería estrenarse o perdurar en salas. Años después, podemos decir que ninguna debe haber movido demasiado el amperímetro si nuestra principal preocupación sigue siendo el público.

  8. Basándome en mi experiencia como programador de cine argentino, diría que para que sea realmente eficiente habría que implementar una Cuota de Pantalla que aplique solo para salidas de, digamos, menos de 40 copias. Los estrenos más grandes se van a programar de cualquier modo y, en la medida en que se cumpla la cuota con películas que no la necesitan, se impide que lo obtengan las películas que sí precisan ayuda.

  9. ¿Cuál es el porcentaje y el tipo de películas que realmente se benefician con la Media de Continuidad? La mayoría de las películas no alcanzan la Media y no pasan a segunda semana en salas, aun cuando, en términos de cifras, tienen una puerta de acceso a la continuidad tres veces más grande que el resto de las películas del mercado. Y no es que la Media no ayuda a las películas, sino que las películas no ayudan a la Media.

  10. ¿Para qué sirvió el Arancelamiento de Copias para las películas extranjeras? ¿Ayudó a que los tanques de Hollywood salgan con menos copias? ¿Sirvió solo para hacer caja? ¿Y esa caja se usó para algo que ayude a las salidas de las películas medianas y chicas, o sea las que necesitan de protección? No que yo sepa. ¿Y para las salidas de películas argentinas con 200 o 300 copias no hay un límite? Tampoco. Y la concentración es un mal sin bandera.

  11. La última medida de la gestión anterior fue, probablemente, la resolución que establece el subsidio a los VPF, o Virtual Print Fees, ese aporte que distribuidores y productores hacemos a la conversión digital de las salas y que, entre sus efectos colaterales, convierte en inviable el estreno en muchas salas del interior del país. Esta resolución puede contarse entre los parches pero mostró, sin embargo, una comprensión del negocio y una vocación de protección a la industria nacional y a la diversidad cultural extraordinarias. La medida todavía no está en funcionamiento, y hay quien duda de que efectivamente se instrumente algún día. Mi duda es otra: ¿no serán útiles estas semanas de demora para que las salas y las distribuidoras extranjeras quieran modificar, a su favor, el detalle de la resolución, subvirtiendo el espíritu original de esta intervención del INCAA? Veamos cómo resulta esto, y dilucidemos de qué lado de la soga va a estar tirando, de ahora en más, el brazo del Instituto.

  12. Si Francia, como asegura el presidente del INCAA, es el espejo en el que vamos a mirarnos, ¿no convendría imitarlos y crear una Oficina o Gerencia específica para el Desarrollo de Públicos, como tiene el CNC? No hay ningún otro departamento en el INCAA que pueda dedicarse a esto, y si nadie lo hace no hay ninguna chance de que el proyecto germine, incluso con un plan.

  13. Una Gerencia de Desarrollo de Públicos tendría un rol de investigación para determinar el estado de situación, planificación para concebir un plan integral y articulación para convocar y comprometer a otras gerencias del INCAA, Ministerios y actores privados de todo el país, en la implementación de un programa de desarrollo de audiencias nacional que incluya la creación de una Red de Pantallas y un programa serio de Formación del Espectador. A diferencia de la oficina francesa, que se dedica a extender un contacto con el público que ya está instalado a públicos/regiones con dificultades de acceso al contenido, el INCAA debería consolidar un contacto fluido entre el público y las películas nacionales que hoy solo se da de manera esporádica, en una ecuación que casi nunca beneficia a las películas y a los públicos más frágiles.

  14. Un plan integral quiere decir para todas las películas, en todas las pantallas, para todos los públicos, tengan estas pantallas, películas o públicos repercusión mediática o no. Y especialmente si no la tienen.