Atención al público (Parte 2)

Cuando imaginamos a nuestro público, lo pensamos siempre en salas de cine, y siempre en las mismas veinte salas. Al olvidar las otras pantallas nos olvidamos de otro público que, tarde o temprano, también nos olvida. ¿De qué manera puede el INCAA aportar al fomento de estas otras pantallas y su público de siempre, y a la creación de públicos nuevos, en su plan por conquistar a la audiencia?

1. Me formé como distribuidor en una compañía especializada en cine de autor. El esfuerzo para traer películas que el resto del negocio calificaba como imposibles no era menor. Forzosamente, por la dinámica de este negocio, las películas se estrenaban más tarde, y no siempre en las condiciones ideales. Los foros de cinéfilos estallaban de quejas, y justificaban con nuestro aberrante proceder su búsqueda de esas mismas películas, antes online. ¿Por qué iban a esperar, cuando podían no hacerlo? Nuestra empresa viajaba, veía películas, las compraba, pagaba su publicidad y, gracias a ese servicio gratuito de curaduría y promoción, el cinéfilo local podía detectar, del universo de contenido disponible, algo que podía valer la pena ser descargado y, eventualmente, visto. Internet ofrecía (ofrece) la disponibilidad absoluta, pero no la posibilidad de abarcarlo. Hay una necesidad de filtrado de este contenido, y una necesidad de un criterio para filtrar. Una necesidad que, paradójicamente, tiende a favorecer en Internet a un fenómeno que parecería contrario a su esencia: repetimos nuestros agentes de filtrado, y aportamos a la concentración; curiosamente, el mismo mal que aqueja al negocio de cine más tradicional, hoy igual que entonces.

2. La concentración, online y offline, no se destaca por su moderación. Es famosa la anécdota del enviado de una major que, consultado por el 90% de participación de mercado que las compañías norteamericanas tenían en nuestro país, respondió “el 10% es mucho dinero”. La concentración de un tipo de negocio, de un tipo de contenido, solo se detiene cuando los otros negocios y contenidos ya no existen. Es deseable que esos otros negocios puedan prosperar, y ese contenido ser visto, pero si el box office no es suficiente, ¿habrá una política pública que defienda un tipo de negocio, y un tipo de contenido, amenazado por la concentración?

3. La diversidad de contenidos nos obliga a pensar en una diversidad de públicos, y esta en una diversidad de pantallas. Cualquier política de Estado tendiente a regular el mercado tiene que ser multipantalla, para generar espacios de encuentro entre un público y un contenido diversos.

4. Trabajemos en las pantallas nuevas, pero trabajemos también en las que ya estamos atrasados, las pantallas del negocio tradicional más postergadas. Un plan federal de generación de audiencias puede ser una forma de combatir la concentración en contenidos, desde la diversidad de pantallas.

5. El viejo modelo de distribución, que estrenaba en las plazas importantes para después ir a las secundarias, y al final al interior, nos hizo creer que nada fuera de Capital y GBA era muy importante. Ahora que tenemos la posibilidad de acceder inmediatamente a las plazas más recónditas, seguimos postergando salas ansiosas por programación, conectadas con un público ávido de contenido más diverso, que en nuestro descuido termina, también, viendo lo único que tiene a mano.

6. En la medida en que el INCAA no lo subsidie, el VPF es una herramienta pensada como peaje. Un costo de entrada a una sala demasiado alto para mucho material valioso.

7. Un plan federal debería contemplar la creación de una Red de Pantallas que incluya a los Espacios INCAA, pero también a las salas independientes que compartan un criterio de programación, a los cineclubes y al cinemóvil. Una buena articulación entre la demanda localmás algunas mejoras en la comunicación y administración, podrían significar un cambio drástico en la realidad de una cantidad enorme de pantallas, películas y público.

8. Estrenar en el interior no es solo tener una película, una sala y una fecha. Hay que formar especialistas locales para la difusión de cine, y fomentar la existencia de espacios en los medios para establecer contacto con cada público local.

9. El Gaumont es un caso de éxito que hay que repetir en el interior del país, como una forma de estímulo a las plazas más pequeñas y descentralización de las más grandes. Un Gaumont por región, que funcione como cabecera para más de una provincia y ciudad, podría ser más útil que cinco salas que funcionen a medias, y la semilla de una red federal.

10. Trabajemos por una unidad de criterios, artísticos y administrativos, en las redes de espacios que ya existen. Reconozcamos con capacitación, equipamiento y subsidios a las salas que fomentan el cine argentino y de diversidad cultural. Que haya una Ley de Cineclubes en nuestro país. No pidamos más salas, pidamos mejores salas.

11. La información surgida de los relevamientos de Fiscalización, más los analíticos surgidos del funcionamiento de Odeón, más otros sistemas diseñados ad hoc, podrían ser usados para generar un Mapa de Audiencias que establezca el acceso de cada regióna determinados tipos de contenidos, para así determinar por un lado las afinidades locales por tipo de contenido, y por el otro la cuota de cinediversidad de las poblaciones menos favorecidas en el acceso al contenido audiovisual.

12. Para cuando esta nota se imprima, ¿el valor de la entrada de los Espacios INCAA ya habrá sido actualizado a, al menos, $20?

13. ¿De qué manera se incluirán en el mapa de la circulación de material las nuevas pantallas? ¿De qué manera INCAA TV y Odeón, dos espacios potentes, pasarán a considerarse como verdaderas ventanas para nuestro cine, y no meros depósitos? Los estrenos de contenido televisivo deberían dejar de emitirse en la TV Pública y pasar a estrenarse en INCAA TV y en Odeón, siguiendo el ejemplo de otras plataformas online, y estos también deberán aspirar a generar y estrenar contenido propio y de calidad, con concursos específicos y presupuestos específicos.

14. Milagrosamente, Odeón tuvo un nombre propio, y evitó el automático INCAA VOD, probablemente porque nadie sabe lo que significa VOD. ¿Y qué porcentaje del público sabe lo que significa INCAA? Como esos padres que les ponen a sus hijos su propio nombre, INCAA TV y Espacios INCAA hacen más referencia al lugar de donde vienen que aquel adonde van. El INCAA hasta acá le estuvo hablando, en cuestiones de exhibición, más a la industria que al público.

15. Que Odeón no sea el juguete roto de la gestión anterior sino una verdadera plataforma para un cine argentino on demand, de alcance realmente federal y disponible para una nueva generación de espectadores, depende completamente de si hay o no una verdadera vocación política de desarrollar audiencias. Odeón no va a ser el espacio que determine el éxito o el fracaso de este proyecto, pero sí va a ser su termómetro.

16. Si hay una intención real de potenciar una plataforma VOD con contenido de calidad, y de dirigir al contenido online que hoy sufre sus estrenos en salas, debería extenderse el subsidio de recuperación industrial a los views de los estrenos online. Este dejaría de ser llamado también subsidio de sala, dado que el theatrical no debería ser considerado la única forma de estrenar una película, y esa sería una gran noticia. La cultura monopantalla de nuestra industria tiene que cambiar para sobrevivir. Películas diferentes para públicos diversos necesitan distintas pantallas.

Primera parte: http://www.haciendocine.com.ar/node/42622