Auténtica decadencia

Editorial La Bestia Equilátera nos acerca un eslabón de la literatura norteamericana que creíamos perdido o inhallable en nuestro país. Bienvenidos al irreverente universo de Kurt Vonnegut y su Cuna de gato.
Cuna de gato, de Kurt Vonnegut ilustrado por Liniers.

 

Reseña publicada en la edición impresa del número de diciembre de 2012.

 

Manual burlesco para profanos y ateos, altanero en su solidez narrativa, entretenida hasta la médula; una simple primera impresión sobre Cuna de gato basta para que nos devuelva la sensación de estar frente a una obra ilimitada en su espectro. Porque aquí Kurt Vonnegut (aunque su relación con el género siempre fue tensa) se anima a coquetear, a salir y entrar por una trama forjada sobre las huellas de la ciencia ficción y la sátira política, con la destreza y la osadía de los grandes narradores. La novela presenta las coordenadas de un mundo distópico encarnado en la isla caribeña de San Lorenzo: territorio regulado por un estado paupérrimo y autoritario, donde se practica una absurda religión llamada bokononismo, deudora de los preceptos del maestro Bokonom, cuyo lema paradójico reza, "lo que dicen todas las religiones, incluida ésta, es mentira". Hasta allí se trasladará el escritor Jonás -personaje que hila todo el relato- con el propósito de encontrarse y entrevistar a Franklin Hoenikker, arquitecto del “plan maestro de San Lorenzo” e hijo del científico Felix Hoenikker, uno de los artífices de la bomba atómica que estalló en Hiroshima. La empresa de Jonás por compilar material para un libro (El día en que terminó el mundo), acerca del rol de algunas figuras ilustres durante el día en que fue lanzada la bomba, sólo sirve como puntapié inicial para desarrollar las bifurcaciones más insólitas y delirantes en esta historia. Obra de culto, publicada en 1963 (edición que vendió solo 500 ejemplares) Cuna de gato escenifica una visión de época demoledora y cínica que se acerca al nihilismo descarnado de escritores como Charles Bukowski y John Kennedy Toole. Esa ridiculización sobre todo de la sociedad americana (los yanquis que caen en San Lorenzo son descriptos como infradotados, una adulterada profusión religiosa que recuerda al fanatismo evangélico, un déspota manipulado por la política exterior americana gobierna San Lorenzo) se da a través de capítulos breves que le confieren a la novela un dinamismo necesario para mantener aferrado al lector a la espera de las próximas tropelías. Kurt Vonnegut aborda la narración literaria como un artefacto lúdico, nutricio en juegos de ritmos, tonos y registros, donde se despliega un amplio fresco sobre el derrotismo del mundo contemporáneo. Aunque pesimista en las conclusiones que deja traslucir, el autor de Matadero 5 nos pone de cara frente a uno de los pasos de comedia más lucidos que se hayan escrito sobre las secuelas generacionales de la Segunda Guerra Mundial, ante una excitante aventura caleidoscópica sobre el efecto material del sueño americano.