Bertuccelli y yo

No importa si es componiendo un personaje o sentada al lado de Rial o Repetto. Da lo mismo. Bertuccelli va al frente y despliega su ser de manera tan entrañable como intempestiva. Esta entrevista no es la excepción. A propósito de La suerte en tus manos, su primer trabajo bajo las órdenes de Daniel Burman, la actriz argentina más exitosa dice que ya no siente la necesidad de sacarse el mote de actriz cómica, se afirma orgullosa de sus recientes intervenciones mediáticas y sueña con trabajar con Lucrecia Martel.
Foto: Magalí Flaks (Espacio H) Mauqillaje: Karina Camporino.

Fragmento de la nota publicada en la edición impresa del número de marzo 2012.

 

Parece dócil, Valeria Bertuccelli. Así, perdida en la inmensidad de un sillón, en el que espera sin divismos a la maquilladora demorada. Más aún después, cuando se someta con paciencia oriental al vaivén de las manos ajenas de la recién llegada, primero, y a las órdenes y coordenadas de la fotógrafa, después. Pero algo ocurre en ese momento. Entre la intermitencia abrumadora de los flashes, asoma una mirada desafiante que esfuma de un plumazo la sensación iniciática. Es la otra Valeria, la intempestiva, la inauditamente espontánea, la que dice lo que piensa, la que ríe a carcajadas, gesticula y por momentos insulta con una cotidianeidad admirable en un ambiente tan apresto a la tibieza del cassette. “Nunca me imaginé que la sinceridad pudiera causar tanta sorpresa”, confesará líneas abajo, cuando recuerde el affaire Sábado Bus.

Varias de esas características la hermanan con Gloria, la protagonista femenina de La suerte en tus manos, que se estrenará a fin de este mes en la cartelera nacional. El juego de las similitudes sigue con la joven amante de Viudas. Como aquella, su última criatura queda desamparada y a la deriva luego de la pérdida de un hombre querido (en este caso el padre, en la otra su pareja), generando movimientos emocionales y geográficos con profundas consecuencias: de Europa a Buenos Aires y de allí al reencuentro con Uriel (Jorge Drexler), ex novio ahora divorciado y con dos hijos. “Tenía muchas ganas de trabajar con Daniel Burman. El guión mostraba mucho material sobre el que yo podía construir e imaginar marcas que hablaran sobre el personaje, y además me atraía el hecho de que Drexler fuera el protagonista”, resume la actriz en una entrevista exclusiva con Haciendo Cine.

 

¿Fue complicado entrar en el universo cinematográfico de Burman?

 

No, al contrario. Me resultó muy fácil. Tiene una forma de trabajar muy tranquila y clara. Está siempre de muy buen humor y eso enseguida genera un buen clima, entonces uno realmente se distiende y se divierte hasta en las escenas dramáticas. Tiene el grado justo de concentración con falta de solemnidad y buen humor. Además, yo pensaba que se apoyaba en los guiones y en el armado de buenos elencos, pero tiene una forma muy copada de dirigir a los actores, muy sutil y simple, como que el personaje es lo que está escrito y es simplemente cuestión de hacerlo. En ese sentido, tengo una manera bastante parecida de tomarme la actuación. No soy de esas actrices que construyen, sino que voy y hago lo que dice el guión, y eso aplicado a diferentes escenas hace un personaje.

 

¿Ese método actoral cambió a partir de Lluvia? Varias veces catalogaste a ese papel como uno de los más importantes porque habías encontrado un nuevo registro en tu trabajo.

 

Mi forma de actuar es la misma, pero cambié yo. Ahora tengo más experiencia laboral y en la vida. Con el correr de los tiempos voy ganando más seguridad y confianza en mi método. Esas cosas son fundamentales para estar más relajada y actuar en cualquier género.

 

¿La seguridad se traduce en cambios de criterio al momento de elegir un papel, o te siguen atrayendo los mismos roles?

 

Algo cambió, pero no sé decirte exactamente qué. Hace diez años estaba medio peleada con la comedia porque muchos personajes que me ofrecían tenían que ver con eso y me habían agarrado ganas de irme para otro lado. También estaba haciendo televisión y me acuerdo que empecé a trabajar en Verdad/Consecuencia; en el cine también transité otras cosas, y con todo eso me desquité mucho. Ahora siento que puedo elegir simplemente si me gusta o no el personaje y no porque tenga que mostrar algo.

 

¿Tenías miedo que te encasillaran?

 

Sí, tenía miedo de quedar como una “actriz cómica”. Pero no era sólo eso; también sentía ganas de hacer otras cosas, así que lentamente hice papeles como el de Hermanas, Mientras Tanto o Lluvia. Ahí sentí que se había equilibrado.