Bote de goma

Después de pasar por San Sebastián, Fin de semana llega como un soplo de novedad. Como ex DJ y estudiante de arquitectura, Moroco Colman habla sobre su ópera prima y da una clase de planificación y ritmo.

¿Cómo explicarías la película para alguien que no la ha visto?

Podría encuadrar la película en el género drama, erótico, cruzada de punta a punta por una potente carga sexual de los personajes. También quise experimentar algo que aprendí como diseñador, que fue trabajar con la forma y el contenido y su relación entre sí. Esto llevado al cine: hay una historia dentro de una forma tanto interna como externa. Esta forma va cambiando como una instalación en movimiento según la emoción interna de los personajes. Se van ajustando la geometría de proyección, la fotografía, el montaje, el sonido, tratando de encontrar la mejor manera de representar el estado de los personajes según el momento de la película.

 

La película surge a partir de un corto que realizaste, ¿cómo fue ese pasaje?

Tomé solo el plot principal: una mujer viene desde lejos a visitar a otra mujer después de mucho tiempo sin verse. También tomé la locación principal, donde transcurre gran parte de la película, que es mi propia casa. Está ubicada al pie de la montaña, sobre el lago, en una zona alejada. Creo que era el lugar ideal para desarrollar la historia. Luego para la película agregué más locaciones: un casino, un catamarán, un bote de goma, caminos sobre la montaña, más playas. Pero siempre busqué locaciones sobre el lago, tratando de lograr una unidad visual. Podría decir que el vínculo de las dos mujeres en el cortometraje estaba claro desde el principio, en la película es todo más ambiguo, no solo el vínculo entre ellas sino el de los demás personajes. Nada se explica, cada uno tiene que intuir, y creo que esa es una herramienta narrativa muy potente ya que deja el rol del espectador en un lugar activo, de continua atención.

 

Tenés un pasado como DJ, ¿de alguna manera esa experiencia te ayuda a la hora de filmar?

Para mí, para crear una película uno tiene que tener conocimientos de todo tipo: fotográficos, de actuación, de escritura, de montaje, de lentes, de cámaras, de espacios. Es una acumulación de muchos mini talentos. Y, mientras más sepas, más herramientas tenés para moldear tu película. Haber sido DJ me dio cierto oído musical que me ayudó a la hora de tener que explicar al músico, al compositor, lo que quería. Es muy difícil transmitir climas y sensaciones desde lo musical, y creo que tener este mini talento algo desarrollado me facilitó expresar lo que quería.

 

Siguiendo por el mismo lado, también estudiaste arquitectura. ¿Cómo afecta esa experiencia tu forma de hacer cine?

Creo que fue lo que más me influyó. Muchas veces, a la hora de hablar sobre la película, me encuentro explicándola como lo hacía con una obra de arquitectura. Hay algo sobre la geometría y la relación con el contenido que estoy contando que me fascina y que tengo siempre en cuenta a la hora de poner la cámara y elegir de los espacios, la relación de los personajes con respecto a esos espacios, las perspectivas, los materiales, los colores. El tema es cuando los personajes comienzan a moverse, y ahí es cuando todo toma otra perspectiva, otra luz.

 

Fuiste seleccionado en la sección Nuevos Directores del festival de San Sebastián. ¿Hiciste la película pensando en festivales? ¿O sólo se piensa en el público?

Muchas veces en los festivales se ve un cine latinoamericano que trata la miserabilidad del tercer mundo, la pobreza, la diferencia entre clases sociales. En mi caso evité esos tópicos. Es muy difícil pensar en el público, y no concebí la película desde ese lugar. Lo que hice fue tratar de hacer la película que me gustaría ver. Por ejemplo, no dar la información servida, tratar de romper lo previsible, buscar una forma de contar donde haya riesgo en las búsquedas.

 

Luego de esta experiencia con tu ópera prima, ¿qué repetirías y qué no en un futuro rol como director?

Repetiría la planeación. Generalmente en el cine (y más en este tipo de películas), por presupuesto, la variable tiempo es escasa. Uno tiene que armar una estrategia para poder tener el mayor tiempo para filmar las escenas y que ese tiempo no se diluya en traslados, armados, puesta de cámara y demás cuestiones. Y lo que trataría de evitar sería filmar escenas de sexo explícito en un bote de goma muy pequeño con dos actores y 5 técnicos, todos apretados, en el medio del lago, navegando a toda velocidad y con llovizna.

 

Fin de semana

De Moroco Colman

2016 / Argentina / 74’

Estreno: 4 de mayo (Tren Cine)