Cada vez elijo más cantar que actuar

Entrevista con Mike Amigorena

¿Qué fue lo que te atrajo de la película en general y de tu personaje en particular?

Me atrajo que el personaje cantaba y encima cantaba canciones de Sandro. Era un desafío poder hacer de padre y vivir ese vínculo tan conflictivo que tenía con su hijo. Eso fue lo que más me atrajo, además del hecho de que es una road movie.

 

¿Qué sentís que le aportaste al protagonista?

Siento que le aporté sencillez. Mario es una persona sencilla y apasionada por la música. Le di notas de ternura, para que no diste tanto con el público y no parezca una persona irresponsable. No quería que fuera leído como un descuidado por su familia y por su hijo. Lo que más le volqué al personaje fue familiaridad, características de un hombre común.

 

¿Cómo es tu relación personal con la música de Sandro?

Siempre fui muy afín a su música. Por una cosa o por otra, Sandro siempre estuvo en mi vida, desde muy chico. Cuando él arrancó yo era muy chico y no me interesaba su música, pero siempre me llamó la atención su personalidad, la manera de moverse, su seguridad. Si hay algo que es Sandro es que es muy seguro, y eso lo aprecio mucho de cualquier artista. Tener que interpretar sus canciones me llena de orgullo. Y confirmo el cariño que le tengo. He generado un vínculo con él, con su música, que ha surgido con mucha naturalidad.

 

La historia del protagonista, en algún punto, tiene contacto con la biografía de cualquier artista: la lucha por que te escuchen, por que te vean y te reconozcan y el éxito que llega de repente. ¿Lo sentís así? ¿El éxito es una búsqueda o una consecuencia?

La verdad es que a cualquier personaje que esté vinculado con la música yo lo miro de otra manera. Me nutre mucho, la música es lo que más me nutre. Y el amor. Pero no hay otra disciplina que me guste más que la música. La verdad que la historia de Mario no se diferencia mucho de la mía. Yo soy un poco más responsable que él, pero desde muy chico quiero que me escuchen, que mi música se conozca, que la bailen, que la canten. Y ese es un camino que hay que recorrer. Si bien no estoy en la misma instancia que Mario, siento esa esperanza, el desafío, la búsqueda de no abdicar al sueño de que se conozca mi música y dedicarme a eso. Cada vez elijo más cantar que actuar. De modo que el éxito es una consecuencia, no es una búsqueda ni mucho menos, por lo menos para mí. Hay que desapegarse del éxito, disfrutarlo, pero desapegarse.