Cambio de canal

¿Cómo son los nuevos conceptos en cuanto a sonido envolvente? ¿Los canales son tema del pasado? ¿Qué es Atmos, la última novedad de Dolby? Todas las respuestas en esta detallada nota, que solo sería más clara si se las leyéramos al oído.

Históricamente, el sonido en el cine ha ido aumentando el número de canales para lograr una sensación más envolvente. Los primeros cambios eran mucho más notorios que los últimos. Por ejemplo, el paso de sonido mono (un canal) a estéreo (dos canales) es mucho más audible que el paso de 5.1 a 7.1. El último avance en la escala de canales fue de 11.1 a 13.1, pero no tuvo mucho éxito. Ahora lo último en sonido envolvente o inmersivo viene de la mano de un nuevo concepto que ya no habla de canales sino de objetos o elementos, es decir, de un sonido que se puede mover libremente en una matriz de parlantes.

Con este concepto se lanzó primero Dolby Atmos, y ahora se acaban de agregar otro dos sistemas: Auro de Barco y DTS-X de DTS. Los tres representan un gran avance sobre los sistemas tradicionales, pero uno de los tres, Dolby Atmos, le saca una enorme diferencia al resto. Esta gran diferencia no surge de parámetros técnicos o de tecnología aplicada; la principal diferencia es que Atmos tiene detrás una marca con historia, que es sinónimo de sonido de avanzada y de alta calidad desde que salieron las primeras máquinas de cinta abierta. Desde la aparición del mítico Dolby Noise Reduction de los viejos pasacasetes, la marca Dolby con su logo DD ha estado presente en la mente de los consumidores, asociada a una buena calidad de audio en cada avance del sonido, tanto en el cine como en las caseteras, las videocaseteras, los equipos de home theatre, las notebooks, los equipos de sonido para autos, etcétera.

Y esta historia se está reescribiendo en este mismo momento. Con el lanzamiento al mercado de todo tipo de dispositivos electrónicos compatibles con Atmos, estamos frente al nacimiento de un nuevo standard de sonido, como lo fueron el Dolby Surround, el Dolby ProLogic y el Dolby Digital. Adicionalmente, Atmos tiene dos ventajas económicas que juegan en favor del exhibidor que incorpore su tecnología:

1)Tiene una marca reconocida por la cual el espectador está dispuesto a pagar un extra a la hora de adquirir la entrada.

2)Es el que tiene más títulos masterizados con su tecnología y más títulos comprometidos a masterizar en el futuro.

Esto es muy importante porque de nada sirve que se instale un sistema de sonido espectacular si no existe un número de estrenos masterizados en ese sistema que le permitan al exhibidor recuperar su inversión en un plazo razonable..

 

¿De qué se trata Dolby Atmos?

Se trata de un nuevo sistema que está compuesto por dos etapas: la masterización o mezcla y la reproducción. Es decir, no es un efecto como el virtual surround, que se puede aplicar a un sonido estéreo. Atmos funciona solamente con contenidos masterizados en formato Atmos.  Por lo tanto, una película masterizada en 7.1 reproducida en una sala Atmos sonará muy bien pero en 7.1.

En la mezcla Atmos hay dos conceptos bien diferenciados: las bases o camas, y los objetos o elementos. El sistema permite trabajar con 10 bases de sonido y 118 objetos simultáneamente. Las bases sirven para generar ambientes; son sonidos más bien estáticos, similares a los que se usan en los sistemas tradicionales. Los objetos están compuestos por un sonido y una instrucción de movimiento o posicionamiento; por ejemplo, con un sonido de helicóptero que pasa en diagonal desde el frente al fondo por encima de la cabeza de los espectadores. La gran diferencia es que ahora la instrucción de movimiento se genera en el estudio pero se ejecuta en vivo en la sala.

El procesador de sonido Atmos (Dolby CP850), instalado en cada sala, mueve el sonido según la instrucción recibida en vivo de acuerdo con la información que tiene precargada de la sala en la cual está instalado, y de acuerdo con la cantidad, la potencia y la distribución de parlantes de esa sala en particular. Esto garantiza que el efecto suene tal como lo creó el director y tal como lo soñó en la sala de mezcla en cualquier cine, sin importar si es una sala grande o chica, de techos altos o bajos.

Ahora, no se puede instalar Atmos en cualquier sala así porque sí; no es cuestión de comprar equipos y listo. Las salas deben tener determinadas proporciones, aislación acústica y un nivel de reverberación para ser convertidas en salas Atmos. Todo comienza con una evaluación de planos y cálculos de acústica. Luego se ingresan los datos de la sala a un programa de cálculos llamado Dolby Atmos Designer. Este programa determina la cantidad de parlantes, su ubicación y la potencia de amplificadores para cada canal. Los datos exportados de este programa deben ser, a su vez, certificados por Dolby antes de su aprobación. Una vez que se aprueban los planos finales, se efectúa la instalación y, una vez terminada, es necesario que la sala sea inspeccionada por personal certificado de Dolby para recibir la aprobación final.

Típicamente, una Sala Atmos de 300 butacas lleva 5 sistemas frontales de audio; detrás de la pantalla, de 14 a 22 parlantes laterales; en el techo, de 14 a 22 parlantes; en la parte posterior, de 4 a 8 parlantes; y también hay de 2 a 4 Subwoofers  (SW) de Bass Management. En general, cada parlante está conectado a un canal de amplificador independiente y, por lo tanto, se lo puede seleccionar individualmente. Esta también es una gran diferencia.

Todos los laterales derechos o los izquierdos (left / right surround) manejan el mismo programa. Por ejemplo, no hay forma de hacer que un sonido vaya avanzando desde la pantalla hasta el fondo, pasando de parlante en parlante, porque están todos conectados a la misma fuente. Es decir, un sonido que sale de la pantalla hacia la derecha y va hacia el fondo de la sala en un sistema 7.1 tiene solo tres pasos: comienza en el canal derecho de pantalla (right front), pasa a estar presente en todos los parlantes laterales al mismo tiempo (right surround) y luego suena en todos los posteriores (right back surround). Veamos el gráfico 3.

Y, obviamente, al no contar con parlantes en el techo, el recorrido de sonidos por encima de la cabeza de los espectadores es imposible de lograr de forma convincente. En las instalaciones Atmos los parlantes no están agrupados en sectores como lateral izquierdo o derecho, sino que cada uno recibe un programa diferente. Por eso Atmos permite poner un objeto de sonido en cualquier parte de la sala y hacer que esa experiencia se repita de forma similar en cada uno de los cines certificados.

Para darse una idea del poder que tiene el CP850, el equipo puede calcular en tiempo real (renderar) 128 objetos en movimiento (10 bases o camas y 118 objetos) y ajustarlas según las instrucciones de mezcla para exportarlas en hasta 64 salidas independientes cada una, según los parámetros de la sala en la que está instalado el sistema en particular (gráfico 4).

Este es realmente un nuevo horizonte en las posibilidades que nos brinda hoy la mezcla de sonido. Lo resume muy bien el director Alfonso Cuarón luego de haber masterizado Gravedad con Atmos: “El sonido es un elemento de narración muy importante porque es parte de la experiencia inmersiva. Particularmente en Dolby Atmos, se puede sentir la música girando a tu alrededor. Cuando empecé a mezclar mis películas, siempre pedía posibilidades de mezclas en la sala que no eran alcanzables, y ahora, por fin, con este sistema  Dolby Atmos, este sueño se hizo realidad. Usted realmente puede explorar las posibilidades de la profundidad y de la separación como nunca antes”.

La buena noticia es que no solo Alfonso Cuarón puede mezclar en Atmos. En este momento hay dos proyectos bien avanzados de salas de mezcla Dolby Atmos en Argentina: uno de los dos es de un estudio privado, y el otro pertenece a una universidad nacional. Y, afortunadamente, ya tenemos dos cines Atmos instalados, tres más en desarrollo y muchos más por venir.