Cambio de funciones

Singular es el caso de María Eugenia Sueiro. Consagrada en la dirección de arte (ostenta colaboraciones en películas de Walter Salles, Lucrecia Martel, Alejandro Agresti, Albertina Carri, Daniel Burman, Anahí Berneri, entre otros), estrena su ópera prima Nosotras sin mamá. Se trata de una película que muestra a una realizadora muy consciente de las herramientas que emplea.
Tres hermanas, tres duelos.

Entrevista publicada en la edición impresa del número de enero/febrero de 2012.

 

En el último Festival de Cine de Mar del Plata pudimos ver Abrir puertas y ventanas, la película de Milagros Mumenthaler que –a tono con lo que viene ocurriendo en otras latitudes- se alzó con dos importantes galardones. En la Competencia Nacional tuvo un paso menos mediático el opus uno de Sueiro en donde, al igual que en el citado film, conocemos el vínculo entre tres hermanas. Sueiro, que por entonces estaba embarazada de ¡nueve! meses, no pudo ver la película de su colega.  Apenas pudo asistir –con toda lógica- a las proyecciones de su film. “Estuve en las funciones de Nosotras sin Mamá y no pude ver mucho más. En cuanto a la recepción, fue mucho público a verla y fue muy enriquecedor e interesante escuchar las opiniones y preguntas de la gente. Creo que ahí se cierra el proceso creativo de una película, cuando tenés la suerte de escuchar qué le pasa al otro. Y además te ayuda a pensar la historia de otros modos” sostiene la directora, recordando su paso por el festival costero.

Nosotras sin mamá nos presenta a Teresa (Eugenia Guerty), Amanda (Vanesa Weinberg) y Ema (Nora Zinsky), tres hermanas que han perdido recientemente a su madre. Reunidas en la casa en donde alguna vez crecieron juntas, deben debatir sobre el destino del inmueble. Una tarea mucho más prosaica que los sentimientos que subyacen al forzado encuentro. De forma inevitable, para cada una de ellas el diálogo con el otro implicará una mirada sobre sí misma.

 

Conocemos casos de montajistas, directores de fotografía y productores que asumen la dirección.  ¿Cómo fue, en tu caso, el pasaje de experimentada directora de arte a realizadora?  Más allá de la relación con el medio cinematográfico, ¿cómo se fue gestando este interés, a través de tu experiencia en el diseño artístico?

 

En realidad, en mi caso fue al revés. Siempre me interesó dirigir y contar historias, y lo de interesarme en la dirección de arte fue a raíz de empezar a trabajar por accidente, casi te diría, con Jorge Sarudiansky.  A partir de ese encuentro comenzó mi amor por la escenografía. Pero en ambos casos  se da la posibilidad de contar una historia, que es lo que me fascina. Como directora de arte te sumás al mundo de un director, y tratás de potenciar lo que quiere contar con los medios expresivos de la escenografía. Y como directora gestás un mundo.

 

¿Cuál fue el origen del guión? Tanto en su temática como en el trabajo con el escenario único, y el desarrollo del vínculo entre las tres hermanas. 

El origen del guión tiene que ver con la muerte de mi abuela Manuela. Y ver cómo mi madre y sus hermanos tenían un vínculo tan diferente con su madre, además de diversas miradas sobre ella.  Y el tema del escenario único tuvo que ver con pensar un guión posible y simple, en términos de presupuesto y de logística, y que además me permitiese concentrarme en atender y desarrollar los vínculos entre las hermanas, por lo que era fundamental concentrarme en la dirección de actores.

 

¿Por qué decidiste trabajar con el blanco y negro y con secuencias con sesgo teatral adrede (plano general estático)?

El blanco y negro tiene que ver con concentrar la mirada del espectador en el vínculo entre ellas, que la imagen no te distraiga. Y lo del plano general estático que mencionás tiene que ver -al igual que todos los planos de la peli-, con cómo miraba yo las escenas en el momento previo a filmarlas.  Simplemente decía “pongamos la cámara acá”. Es decir que no hubo ningún tipo de premeditación ni de búsqueda de lo teatral, en todo caso se dio.

 

La película aborda la hermandad a partir de una puesta minimalista, dialógica, con un humor muy bien definido y por momentos absurdo. En ese sentido, observo un trabajo muy marcado sobre el rol de cada hermana y el modo en el que cada una se destaca en relación a la otra.  ¿Cómo fue el proceso de ensayos?  ¿Siempre pensaste en trabajar con esas actrices?

Las actrices estuvieron elegidas dos años antes del rodaje de la película, durante ese tiempo nos fuimos encontrando esporádicamente y eso, además de conocerlas, me permitió pensarlas y definir cuestiones específicas de cada personaje. Con respecto a los ensayos, estuvimos ensayando dos meses antes del inicio del rodaje. Los ensayos estuvieron marcados por coreografías definidas que había en cada situación, que estaban punteadas por acciones específicas de cada una de ellas, y por seguir la línea de diálogos tal cual estaba marcada en el guión.

 

Teresa, Amanda y Ema están atravesadas por rasgos generacionales, rasgos de clase, y vínculos amorosos de diversa índole. ¿Sentís que tu film esboza una imagen de la mujer contemporánea? ¿Crees en la mirada femenina dentro del cine como legitimadora de un sentido particular?

En principio te diría que en Nosotras sin mamá no busqué esbozar una imagen de mujer contemporánea. Tampoco sé si lo está o no. Y con respecto a la mirada femenina como legitimadora, yo más bien creo que las miradas, vengan de quien vengan, si son profundas e interesantes, legitiman cuestiones o, en todo caso, cuestionan o hacen preguntas.

 

Salas: Gaumont, Showcase Norte, Hoyts Quilmes, Village Avellaneda y Cinemark Malvinas Argentinas.