Cine en 140 caracteres

Desde Tailandia llega esta alocada e ingeniosa película, tal vez la primera combinación exitosa entre un arte y una red social. Otro punto fuerte de la Competencia Internacional.

No iba a pasar mucho tiempo hasta que Twitter sirviese como eje formal para una película, pero afortunadamente la primera (o una de las primeras, al menos) es esta muy buena de Nawapol Thamrongrattanarit, basada en 410 tuits consecutivos de una adolescente tailandesa anónima. Lo que surge del encuentro entre la narración tuitera y la cinematográfica es tan apasionante como desconcertante, y tiene la forma de un recorrido fragmentado, anárquico y siempre absurdo, en el que queda presa su protagonista, Mary, una chica sin mayores problemas, un poco slacker y un poco hipster.

Los tuits que ordenan la narración no tienen mucho de particular. Son los tuits que se pueden encontrar en el timeline de cualquier chica globalizada con ciertos aires de soñadora: contundentes conclusiones crípticas sobre el amor y la amistad, breves descripciones sin contextualizar, deseos repentinos e imprevisibles, reflexiones sobre el mundo, relatos de mucho menos de 140 caracteres. Los tuits ordenan la narración con su estilo deshilvanado y errático, mientras que Mary por momentos se entrega a esta locura que rige su vida, pero por otros resiste, al mismo tiempo que otras luchas la sobrevuelan y determinan: la de Twitter por imponer su dinámica, y la del cine por contraatacar y apropiarse de sus mensajes, deformándolos y liberándolos hacia el caos. Seguramente su estructura alocada y su absurdidad traigan a la mente del cinéfilo películas como Sedmikrásky,deVěra Chytilová, Céline et Julie vont en bateau, de Jacques Rivette, y, ¿por qué no?, las más recientes obras de Katsuhito Ishii, el maestro japonés del sinsentido y la asociación libre. De cualquier manera, Mary Is Happy, Mary Is Happy es sin dudas una película para ver, pero sobre todo para favear.

VI 4, 22.05, V. Recoleta 6; SA 5, 14.25, V. Recoleta 6, DO 13, 20.00, V. Caballito 7