"Clementina": El enemigo está dentro

Jimena Monteoliva dirige un premiado thriller psicológico sobrenatural que se estrena en la pantalla del BAMA Cine Arte.

Después de ser atacada brutalmente por su esposo, Juana regresa a su casa. El marido está prófugo y ella inicia sola su recuperación. Sonidos extraños, objetos que aparecen y que luego se pierden, sombras y voces que la persiguen: Juana no sabe si su esposo está oculto acechándola, si todo es obra de su imaginación. O quizás algo más siniestro está con ella...

Esa es la premisa de "Clementina", un thriller psicológico con aristas sobrenaturales que se estrena en la pantalla del BAMA Cine Arte este jueves 16. Su directora, Jimena Monteoliva, eligió el camino de la independencia (léase el bajo presupuesto sin el INCAA) para su debut como realizadora. Monteoliva lleva una larga carrera como productora en el cine nacional ("Kryptonita" entre otras se cuentan en su haber) y, habiendo filmado "Clementina" en 2016, se adelantó justo a la movida cultural del #metoo y del Niunamenos.

¿Porqué decidiste que “Clementina” fuera tu primera película como directora en solitario?

La verdad que de alguna forma sentí la pulsión de contar esta historia. Yo quería que fuera un cuento chiquito, porque al ser mi primera película necesitaba intentar tenerlo todo bajo control, pero al mismo tiempo quería que fuera una película de personajes, con mucho sentimiento. Entonces magicamente la historia de Juana se me vino a la cabeza. En especial después de conocer a Cecilia Cartasegna, que como actriz transmite algo que va mucho más allá de la cámara. Tenía mi historia chiquita y a la actriz leona que le daría vida.

Fuiste productora de casi una decena de largometrajes. ¿Qué fuiste viendo en los directores con los que trabajaste que te ayudó a encarar este proyecto?

La verdad que todo/as son muy distinto/as entre sí, pero  sorprendentemente siento que hay algo que tienen una en común, al menos con los que trabajé yo, y es la capacidad de adaptación. Creo que este fue el factor que más me animó. ¿Por qué no iba a poder yo hacerlo también?

¿Porqué lo encaraste desde la independencia? ¿Cómo fue el armado de la producción en ese sentido?

Sobre todo por esta sensación de pulsión que te contaba. Si lo hubiera encarado de la forma más tradicional hubiera tenido que esperar un tiempo largo hasta que se dieran las cosas, y de alguna manera yo sentía que ese era el momento de contarlo. Si hubiera pasado ese tiempo, no sé si hoy existiría CLEMENTINA. El diseño producción fue todo para la película. Como vengo de la producción y sé el trabajo que cuesta hacer una película, pensé esta historia al revés: ¿qué puedo hacer con lo que tengo?

¿Qué ideas visuales y narrativas tenías y qué trabajos te inspiraron para “Clementina”?

Cuando escribimos el guión con Diego A. Fleischer habíamos conocido La Llavi, que es la casa donde la filmamos. Entonces siempre estuvo en nuestra cabeza esta locación, que es casi un personaje más de la historia. Y después pensamos mucho en dos películas como referentes: REPULSIÓN de Polanski y POSESSION de Zulawsi.

¿Cómo fue la elección y el trabajo con Cecilia Cartasegna, en un rol tan demandante?

En cuanto la conocí supe que quería hacer algo con ella, y cuando escribimos el personaje de Juana siempre fue con ella en nuestra cabeza. Ceci tiene algo instintivo y a la vez es tan profesional que terminó resultando fácil dirigirla. En seguida se metió en ese papel y entendió a Juana mejor que nadie. Creo que ninguna otra actriz hubiera podido hacer y entregar todo lo que dio ella. Tengo mucha suerte de haberla conocido.

Ya estás en la post de “Matar al dragón”, tu primera película como directora a nivel industrial. ¿Qué te sirvió de la independencia que sentís te pudo hacer el trabajo a nivel industrial más fácil?

Yo creo que sin dudas sentir independencia a la hora de filmar hace las cosas más fáciles. Si tuviera a alguien por encima mío que me dijera cómo debo hacer las cosas o qué resultados se esperan de mi, entonces el arte muere, filmar ya no sería un disfrute, sería una obligación. El día que filmar deje de ser divertido, o el día que no tenga nada para contar, entonces dejo el cine.