Con la plata de la gente

Mucho se viene hablando acerca del “crowdfunding” (financiamiento colectivo, en criollo) pero aún faltaba lo fundamental: ver los resultados terminados. Esa espera concluye (al menos en el ámbito cinematográfico) con el estreno de dos películas argentinas producidas gracias al aporte de internautas que oficiaron como mecenas de estos títulos: Hawaii, de Marco Berger; y La Noche del Chihuahua, de Guillermo Grillo. Los detalles del proceso, en esta nota.
La noche del Chihuahua, de Guillermo Grillo. Financiada via crowdfunding y estrenada de forma online.

Nota publicada en la edición impresa del número de mayo de 2013.

 

Breve resumen: el financiamiento colectivo es una campaña que realiza un individuo o grupo a través de internet para conseguir fondos para un proyecto “X” (una película, la edición de un libro, cualquier idea que necesite del vil metal para producirse y/o difundirse). Los interesados donan un monto a convenir de dinero. Una vez que se suma el monto solicitado por el creador del proyecto, los fondos se liberan y el solicitante puede realizar su obra.

Puesto así suena al nirvana de cualquier emprendedor. Pero obviamente las cosas no son tan sencillas. Después de todo, son muchos los proyectos que no han conseguido el mínimo indispensable para ser desarrollados, y el dinero aportado, en ese caso, regresa a las cuentas de cada donante.

En términos cinematográficos, las ideas de largometraje para financiarse de esta manera suman algo más de veinte entre las distintas plataformas existentes de financiamiento colectivo. Algunas consiguieron llegar a buen puerto en los sitios, y otros fueron dados de baja. Pero hay sólo dos títulos locales (de momento) que han completado el círculo (por así decirlo): conseguir el dinero necesario, completar la filmación y lograr un estreno para que los donantes vean lo que su aporte ayudó a realizar.

Hawaii, de Marco Berger (director de las premiadas Plan B y Ausente), se estrenó el mes pasado en el BAFICI, con entradas agotadas para cada una de sus funciones. Y La Noche del Chihuahua, de Guillermo Grillo, creador de Fantasma de Buenos Aires, que ganó premios en el Festival de Cine Inusual, se exhibió a sala llena en el último Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, entre otros, y se apresta a su estreno online el 8 de este mes.

¿Por qué estos directores, que cuentan con una obra reconocida sobre sus espaldas, eligieron este camino para sus nuevos filmes en vez de acudir a los medios tradicionales de producción?

Berger, que había presentado el proyecto al INCAA, lo explica. “Como el proyecto estaba atrasado y vi que no íbamos a llegar a filmarla a fin de año, decidí volver a filmar otra película independiente, sabiendo que los tiempos son más manejables y confiando en el antecedente de haber ya filmado dos películas de esta forma”. “Obviamente preferiría filmar todos los proyectos de forma tradicional, pero como ya se cumplían dos años de Ausente y quería mantener el ritmo de rodajes que venía teniendo, la única forma posible de seguir ese ritmo era ir de nuevo por mi lado, manejando mis propios tiempos”, comenta.

 La necesidad de filmar de forma más inmediata está también detrás de la búsqueda de Grillo. “De alguna manera las vías tradicionales me quitaban libertad, con su burocracia y sus tiempos. La libertad de hacerla de la manera que yo quería, con un equipo mínimo, con jornadas breves, filmando dos o tres días por semana, no la hubiera podido conseguir de otra manera”, explica el director sobre su segunda realización.

Ambas películas son muy diferentes entre sí (aunque, paradójicamente, ambas tienen a una amistad masculina poco tradicional en el centro de sus historias). La Noche del Chihuahua, filmada en blanco y negro, bebe del cine de género puro, mezclando humor, terror, vampirismo y licántropos (hombres lobo), todo en un marco muy deudor del cómic más que de la literatura gótica. Hawaii, por su parte, sigue el derrotero de un hombre desamparado que se encuentra con un amigo de la infancia. Cuando éste le da una mano, se crea un vínculo que sobrepasa la amistad.

Ninguna de las dos películas son obras elitistas. Muy por el contrario, buscan que el público común (aquél que aportó para que esas ideas pudieran hacerse realidad) las disfrute plenamente. El director de La Noche… opina: “Si uno piensa en un filme que se concibe para que no tenga estreno comercial enseguida se imagina una película cerrada, difícil, hermética y aburrida”. Pero tanto La Noche del Chihuahua como Hawaii son todo lo contrario. “Me propuse disfrutar el placer de hacer una película y que el espectador disfrute viéndola”, agrega.

Hawaii utilizó la plataforma Kickstarter (que, de momento, sólo permite proyectos que nazcan en Estados Unidos e Inglaterra), pero con aportantes de distintas partes del globo. La Noche del Chihuahua se financió a través de Idea.me, con base en Argentina y proyectos de toda Latinoamérica.  De las dos,Hawaii fue la más ambiciosa y grande en términos de presupuesto.  Berger explica: “Elegimos Kickstarter en particular porque sabíamos que mis películas tienen muchos seguidores en el mundo y en particular Plan B había sido un éxito en Netflix, la página de view on demand norteamericana. Además pensamos que si lo hacíamos en Idea.me, Argentina, quizás todavía la gente no está tan acostumbrada a sistemas de aporte con tarjeta, cosa ya muy usual en el resto del mundo”.

Ambos directores coinciden en que se decidieron por estas plataformas tras “el experimento Casero”, quien produjo la versión para cine (aún inédita) del clásico de culto televisivo Cha Cha Cha y consiguió más de cien mil pesos a través de Idea.me.Los montos de Hawaii y, en especial de La Noche…, fueron mucho menores. Pese a eso, los aportantes se cuentan en varias decenas para los dos títulos.

El tercer largo del director de Plan B reunió 97 aportantes. Según Berger, fueron un par de donantes “fuertes”,  y el resto colaboró con un promedio de  125 dólares cada uno, algunos aportando 10 dólares y otros hasta 500. Al haber estrenado sus películas anteriores con éxito en el mercado internacional, los aportes vinieron de distintas partes del globo: Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Japón, Argentina, Brasil, Alemania, Italia, España, Noruega y hasta Perú. “Igual, el número de aportantes más significativo fue en Estados Unidos, más que nada porque el proyecto estaba anclado en ese país y es en donde tratamos de centrar la estrategia de lanzamiento”, explica su director.

En el caso de La Noche…, al ser un proyecto más pequeño y “local”, el grueso de la financiación provino de Argentina. “Si lo pensás un minuto es lógico”, comenta Grillo, “porque la campaña de crowdfunding se promociona por las redes de cada uno, por sus amigos, sus contactos, sus seguidores. Creo que no existe, por lo menos para Argentina, el aportante genérico que va por la web pensando ´A ver a qué desconocido le puedo regalar plata hoy…´. Agrega que “si alguien llegó a tu proyecto es porque te conoce, o a alguno de los participantes, o a tu obra. Yo tengo muchos aportantes que no me conocen personalmente, sino como el director de Fantasma de Buenos Aires o el guionista del cómic Animal Urbano. Por eso siento que el crowdfunding es algo difícil para la ópera prima”.

El proceso de producción sí fue distinto en estos dos casos, aunque los directores coinciden en que, si bien arduo, no llevó mucho tiempo el camino de presentar el proyecto, conseguir los fondos y empezar la realización. En el caso de Grillo, “cuando la campaña pasó el 50 por ciento me largué a filmar, porque tenía que hacerlo en invierno cuando las noches son más largas y podíamos empezar a filmar temprano. Después del cierre de la campaña creo que tuve que esperar un par de meses más para finalmente cobrar”. En el caso de Berger fue distinto, principalmente por el hecho de necesitar un socio en Estados Unidos (ya que sólo los ciudadanos de ese país pueden abrir la cuenta de Amazon necesaria para recibir los aportes).

“El proyecto lo comenzamos a armar en agosto pasado, lanzándolo en Kickstarter al mes siguiente. La película se filmó en diciembre”, cuenta el director de Hawaii. “Luego de conseguir el socio norteamericano, pasamos por el proceso de armar la página y publicitar el proyecto que fue la parte que requirió más esfuerzo, sobre todo de Pedro Irusta (productor del filme), que tuvo que hacer un gran trabajo de recopilación de datos de posibles aportantes a través IMDB, Amazon, Netflix y otros sitios. La primera vez que intentamos, no llegamos a la meta de 40.000 dólares y decidimos relanzarlo con una meta que correspondía a lo que habíamos llegado a juntar, alrededor de 20.000 dólares. Obviamente, el segundo lanzamiento fue exitoso y el proceso posterior fue bastante sencillo”.

 Con sus respectivas películas bajo el brazo, Berger y Grillo comenzaron a mostrar las películas por festivales. En el caso de La Noche del Chihuahua, buscar la financiación, realizar la producción, la post, mostrar la película en distintos puntos (no sólo festivales, pero también unas fechas de estreno alternativo en el Centro Cultural San Martín y una exhibición en el festival de comedia del “Friars Club” en Nueva York) y llegar al estreno online, llevó menos de doce meses.

Hawaii, por su parte, recién empieza a llegar al público y su recorrido, según Berger, “dependerá de la recepción de la película en público, festivales, prensa y critica nacional e internacional”.

Pero de más está decir que todavía estarían presentando documentación ante el INCAA o esperando la resolución del comité en el tiempo en que completaron este proceso de manera alternativa. Sin embargo, si bien ambos directores tuvieron éxito en su cruzada, ninguno piensa que la financiación colectiva sirva para desarrollar proyectos más ambiciosos que los hasta ahora presentados. “Hoy por hoy no creo que pueda hacerse a gran escala”, opina Grillo. “No me parece que haya que ponerlo en el pedestal de la salvación de los artistas, que con esto podamos sacarle la lengua a todos los productores y decirles que no los necesitamos. Pero algunas cosas se pueden hacer así, como La Noche del Chihuahua. En el festival de Nueva York al que fui, vi tres cortos y un largo y todos mencionaron que habían hecho campaña en Kickstarter, así que parece que es algo que llegó para quedarse. También puede ser una manera de ir dando a conocer el proyecto antes de que se filme, de publicitarlo”.

De hecho, la recientemente estrenada ¿Quién Mató a Mariano Ferreyra? buscó donantes en Idea.me para pagar los gastos de lanzamiento y promoción del filme.

Berger también opina que, para pequeños proyectos, el financiamiento colectivo es una salida muy útil pero que se complica el panorama al querer emprender algo más grande en escala. “Más allá de que uno tenga seguidores y haya muchos aportes, es muy difícil recaudar el dinero suficiente para filmar un proyecto muy grande”, comenta. “Mucha gente usa esta plataforma solamente para impulsar un proyecto y luego filmarlo de una forma tradicional, pero si uno se acomoda a la situación, puede generar un proyecto de todas maneras”.

Quizás la diferencia fundamental entre un proyecto financiado de esta manera, y el proceso de llevar una carpeta al INCAA y esperar un subsidio, sea la que menciona Guillermo Grillo: “El proceso tiene algo de conmovedor. Si pensás que la gente gana ese dinero con el tiempo de su propia vida, sentís que te están dando un pedazo de su alma, que te están diciendo que sí, que quieren ver tu nueva obra. Entonces uno no puede más que sentirse agradecido y obligado, bellamente obligado a hacer las cosas lo mejor posible”.

 

Las recompensas

Los aportantes, como sucede con cualquier inversión exitosa, no se irán con las manos vacías. Uno de los pivotes del financiamiento colectivo es el de una recompensa que el creador del proyecto da a sus mecenas. La recompensa a entregar varía según el monto aportado, obviamente.

En el caso de La Noche del Chihuahua, aportando los valores mínimos, el productor aparecía en los créditos como “productor colectivo”, y colaborando con un poco más, el creador de la propuesta otorgaba wallpapers de la película además de un link para que el aportante pueda descargar la película en HD. Aportando el máximo valor ($ 5.000.-), uno contrataba a Guillermo Grillo como guionista de cualquier idea que el aportante quisiera transformar en proyecto.

En el caso de Hawaii, por 25 dólares Berger sube la foto, nombre y descripción del aportante al sitio web del filme. Por el monto mayor (US$ 10.000), además de aparecer como “Productor Ejecutivo”,  estará invitado junto con el resto del equipo del filme a la premiere en festivales internacionales del filme.  

“Traté de buscar cosas atractivas pero que no fueran imposibles de cumplir”, comenta Grillo. Sin embargo, tanto él como Berger coinciden que el que quiso aportar, lo hizo por colaborar en la realización del filme más que por el beneficio que podría llegara a reportarle.

“Lo de los premios sabemos que es una excusa para los seguidores”, agrega Berger. “No creo que nadie haga un aporte realmente pensando en los premios, en principio la gente le gusta colaborar y ayudar a que un proyecto se haga realidad”.

 

 

Hawaii

Plataforma:  www.kickstarter.com

Monto Solicitado: US$  20.000 dólares.

Monto Menor a Aportar:  US$ 25.-

Monto Mayor a Aportar:  US$ 10.000.-

Cantidad de Aportantes: 97

Monto Recaudado:  US$ 22.087. Dólares

Monto con mayor cantidad de aportantes:  US$ 100.- ( fueron 36 aportantes)-

 

 

La Noche del Chihuahua

Plataforma:  www.idea.me

Monto Solicitado:  $ 15.150.- (pesos)

Monto Menor a Aportar:  $ 25,50.- (pesos)

Monto Mayor a Aportar:  $ 5.000.- (pesos)

Cantidad de Aportantes:  69

Monto Recaudado:  $ 15.655.- (pesos).

Monto con mayor cantidad de aportantes:   30 pesos (32 aportantes) /  500 pesos.- (10 aportantes)-