Correr el velo

Publicada originalmente en 2006 en Estados Unidos, llega a la Argentina Fun Home de Alison Bechdel, una obra crucial e inquietante, que es estandarte del auge y consolidación del género novela gráfica.

Reseña publicada en la edición impresa del número de mayo de 2012.

 

Denominar "novela gráfica" a la narrativa dibujada, le dio status artístico a un lenguaje históricamente bastardeado, como el del comic. A esta altura nadie va a sentirse extrañado acerca de ese rótulo... si, incluso, pueden encontrarse librerías que le dedican alguna escuálida sección de sus anaqueles. La novela gráfica ya está incorporada a la esfera del arte con su halo de respetabilidad. Sin embargo, salvo por el trato discrecional que hace el mercado con esa etiqueta, no es fácil precisar los límites de la novela gráfica. ¿Son la consecución de capítulos, el sello de autor adosado a la obra y la presentación en una edición "cuidada",  aquellos rasgos que constituyen a la novela gráfica? ¿Es la equilibrada combinación entre las retóricas lingüísticas y las artes gráficas? ¿O la dimensión literaria tendría que primar por sobre el resto? Lo cierto es que Fun Home, la obra de Alison Bechdel, puede ser una obra clave dispuesta al debate.

Bechdel no es una virtuosa del dibujo, su punto neurálgico es el lenguaje verbal. Por eso muchas veces la dimensión gráfica de Fun Home parece ser una mera nota al pie acerca de lo que se narra con palabras. El nivel de la ilustración termina subsidiando un arte lingüístico que tracciona el relato como recurso privilegiado. Sus detractores podrán profundizar y decir que, al nivel del lenguaje historietístico, el dibujo no articula su verdadera potencia narrativa.

Contado como un diario íntimo, Fun Home es una historia de descubrimiento, una propuesta autobiográfica que apunta a correr el velo a una trama familiar intrincada, contexto en el que también se nos convida a recorrer el proceso de afirmación sexual de su autora. En su nivel temático, se le han objetado varias cosas a Fun Home, sobre todo el hecho de decorar su historia con culturismos y cierto gesto snob por sus numerosas referencias literarias. Pero lo cierto es que las obras que orbitan en la historia -nutriendo extensos diálogos y la voz en off- funcionan para dar intensidad y complejidad a los personajes de Fun Home. Si la cita a textos de Fitzgerald, Proust o Joyce están allí, es para trazar un paralelismo atmosférico entre las ficciones de esos autores y los protagonistas de esta tragicomedia familiar, una manera más de expresar un determinado estado emocional nacido de la relación padre-hija.

Uno de los ribetes más destacables de Fun Home es su voluntad -astucias del montaje en viñetas- de ser esquiva a las sensiblerías y los golpes bajos, utilizando atinados elipsis y fuera de cuadros.No es un dato menor, ya que muchos motivos que circulan por la historieta -el suicidio de un padre, la sujeción degradante de una madre, la represión de la identidad sexual de una hija durante años- podrían ameritar abordajes más obtusos y efectistas. Sin embargo, Bechdel decide tomar cierta distancia reflexiva -sin restarle emotividad- con aquello que cuenta, interrogando sus propios recuerdos con un cuidado y un pudor únicos. Allí reside el fundamento para considerar que Fun Home es una de las obras más inquietantes de la época. Una historieta para leer y releer.