Cristina, la primera cinéfila

Editorial del número de septiembre de 2012.

 

Amada u odiada, nunca se le podrá discutir a Cristina su capacidad para ser quien arma la agenda. A fines del mes pasado muchas personalidades del medio fueron convocadas a la Casa del Bicentenario para un nuevo anuncio que haría por Cadena Nacional. Había rumores, pero nadie tenía la somera idea de qué se trataba. “Podría haber decretado que el Fondo de Fomento del INCAA iba a Acción Social y nosotros estábamos ahí aplaudiendo”, comentó uno de los productores de cine presentes. Pero tratándose de una “acérrima cinéfila” como ella misma se ha descripto, se esperaba algo interesante. 

Finalmente, el anuncio, que tenía en primera fila a los más “televisivos” Claudio Villaruel, Pablo Echarri y Gastón Portal, consistió en tres puntos:  1) La firma del decreto 1527 que eleva el monto máximo del subsidio para películas nacionales de 3 millones y medio a 5 millones y medio de pesos “garantizando que la producción nacional compita en el mercado nacional y vayan al mercado internacional”, 2) La firma del decreto 1528, que declara como actividad industrial el trabajo de “productoras de contenidos audiovisuales, digitales y cinematográficos”, ya sean de capitales “públicos, privados o mixtos”, para que puedan contar con los mismos beneficios, y 3) La construcción de un polo de producción audiovisual en la isla Demarchi que abarcará proyectos de cine, radio, música y televisión, con una extensión de 120 mil metros cuadrados.

Era una vieja demanda del sector que se lo considerara industria: las exenciones impositivas, el incentivo para exportar y la posibilidad de solicitar créditos nacionales e internacionales, sin duda va a fomentar la producción. Pero aún no existe el detalle y nadie sabe bien, hasta que no se aplique el decreto, en qué consistirán estos beneficios. Por ahora, nuestros lectores deben saber que el texto habla de la creación de un Registro de Productoras del que habrá que formar parte. 

El proyecto del Polo Audiovisual es realmente atractivo. Es un sueño contar con un lugar como el que describe el video institucional que se exhibió, sobre todo teniendo en cuenta el contexto mundial en el que se cierran vías de ayuda al cine en particular, y se achican presupuestos para la cultura en general. La polémica con el Gobierno de la Ciudad (¨El Polo Audiovisual, nuevo escenario de la guerra Nación-Ciudad¨  tituló La Nación) es sólo de interés partidario, a nadie le molesta que los recursos se multipliquen. Pero sí expone a ambos gobiernos a que los anuncios no se queden en vídeos con mucho After Effect o carteles colgados en galpones vacíos.

Detengámonos entonces en el aumento del tope de subsidios. La medida es clave como una forma de actualizar los costos de producción, pero hay que tener en cuenta que beneficia sólo a aquellos pocos films exitosos del año. ¿Por qué? Como sabemos, hay dos subsidios del INCAA. El subsidio de medios electrónicos (llamado subsidio por otros medios de exhibición) del que se benefician todas las películas nacionales declaradas de interés con solo estrenarse, y el de Salas, que está relacionado con cuantas entradas se vendan. 

El techo de subsidios por todo concepto se subió  a 5.5 milones de pesos. Si la película entra por Primera Vía, accede a un subsidio de Medios electrónicos de 2.2 millones de pesos* y la diferencia entre 5.5 (el nuevo techo) y 2.2 (medios electrónicos), o sea 3.3, es el subsidio de Taquilla. Pero llegará a ese techo siempre y cuando la película tenga un costo reconocido de 5.5 millones de pesos y haga aproximadamente más de 170 mil espectadores (la cantidad a la que se llega de dividir los 3.3 por algo así como 19 pesos, que es lo que pagan por entrada vendida). Es decir que, antes de subir el techo, las películas podían seguir cobrando subsidio hasta 1.3 millones (3.5 menos 2.2), o sea hasta aproximadamente la entrada 70 mil. Ahora pueden seguir cobrando hasta casi 100 mil más. Es una ayuda importante al sistema, porque incentivar que algunas películas vendan más entradas, beneficia al fondo de fomento para todos. Pero como el costo medio de un film sigue siendo 2.8 y la gran mayoría de las películas no llegan a esas cifras de espectadores, la ayuda general debería incluir un aumento en ese costo medio de un film nacional. Algunos productores apuestan por un 25 por ciento más, o sea 3.5 millones, haciendo que el tope de 2.2 millones de medios electrónicos de Primera Vía suba a 2.75 millones. Es, sin duda, el anuncio que la mayoría está esperando.

 

Los directores

 

*Subsidio por otros medios de exhibición en caso de ficción: 100 por ciento del costo reconocido por el INCAA, con un máximo  de 78.50 por ciento del costo de una película nacional de presupuesto medio ($ 2.198.000).