Cuando actuar suena bien

El jueves 13 de marzo se estrenó Balada de un hombre común, de los hermanos Coen, protagonizada por el músico Oscar Isaac y con la participación de Justin Timberlake. Aprovechamos para compartir esta nota que publicábamos en febrero de 2012 a partir del estreno de La suerte en tus manos, de Daniel Burman, protagonizada por el también músico Jorge Drexler. A continuación, diez casos más o menos recientes, de acá y de allá, de cantantes que decidieron ponerse frente a cámara.

Björk

Si bien ya pasaron 10 años del film, cada vez que un periodista tiene enfrente a Björk o a Lars Von Trier surge alguna pregunta sobre el proceso de filmación de Bailarina en la oscuridad. El paso del tiempo hizo crecer la leyenda de un rodaje insoportable en el que el director y la actriz protagónica no hacían más que despreciarse. Tortuosa o no, dicha filmación dio como resultado una película excelsa, tal vez demasiado dramática, pero que muestra a la cantante islandesa desplegando todo su talento tanto en el canto como en la actuación. Su personaje era el de una inmigrante checa en los Estados Unidos que iba ahorrando dinero en una lata para poder operar a su hijo y evitarle la ceguera progresiva que ella también padecía por un extraño mal hereditario. Cuando las cosas se ponían demasiado duras para Selma, ella escapaba de la realidad imaginando que todo a su alrededor, la vida, era un musical. Las críticas fueron sumamente elogiosas, el film recibió la Palma de Oro y el premio a Mejor Actriz en Cannes. Sin embargo, a Björk no se la volvió a ver en la pantalla grande hasta la su participación en el film  Drawing Restraint 9, de su esposo Matthew Barney.

 

Vicentico

A pesar de que su debut cinematográfico fue en el film 1000 boomerangs, de Mariano Galperín –en cuyo rodaje conoció a Valeria Bertuccelli, su mujer–, quien le dio el mejor lugar a Vicentico en el cine fue Martín Rejtman. Primero con un papel secundario en Silvia Prieto y finalmente con un rol protagónico y consagratorio en Los guantes mágicos. El tono cansino y monosilábico que Vicentico también utiliza para responder entrevistas pareció funcionar a la perfección en el tipo de registro de los films de Martín Rejtman. Su personaje en esta película era el de un remisero enamorado de su Renault 12 (“un gordito boludo”, dijo alguna vez el propio Vicentico) que en medio de la debacle económica de la década del 90 pensó que a lo mejor podía salvarse con la importación de esos guantes que se adaptan al tamaño de cualquier mano. El excantante de los Fabulosos Cadillacs dejó en la pantalla grandes momentos de humor, y mostró un potencial actoral del que seguramente aún queda mucho por explotar.

 

Jorge Drexler

La suerte en tus manosconstituye su debut oficial en la pantalla grande, pero el uruguayo ya había entrado al mundo del cine acaso por la puerta más grande de todas cuando recibió el premio Oscar por el tema central del film Diarios de motocicleta. En un plan bien diferente, Daniel Burman lo convocó esta vez para encarnar a un hombre divorciado de mediana edad, padre de dos hijos, dueño de una financiera familiar, ludópata y, antes que nada, un mentiroso compulsivo. Un cóctel explosivo del que Drexler sale ileso al utilizar las mismas armas con las que construyó su éxito en la música: trabajo, inteligencia, concentración y pasión por la técnica. Administrando sabiamente sus recursos, fue capaz de asumir con cierta gracia los roles de padre y amante y de asomarse a zonas más oscuras cuando al personaje le toca mirar hacia adentro. Así como alguna vez abandonó la medicina para dedicarse de lleno a la música, nada impediría a un talento como Jorge Drexler colgar la guitarra y pasarse alguna temporada en los sets de filmación.

 

Justin Timberlake

Así, como en la mayoría de los casos el cine entra en la vida de los músicos como una pequeña infidelidad, que los devuelve rápidamente a los escenarios y estudios de grabación, en la vida de Justin Timberlake su papel en Red social llegó para cambiarlo todo. El ex N’Sync aprovechó la convocatoria de David Fincher y un papel tan cool (Sean Parker, el creador de Napster), en una de las películas más importantes de 2010, para reformular su carrera cada vez más lejos de la música (su último disco es de 2007 [N. de la R.: sacó otro disco en 2013]) y más cerca de los sets de filmación. La jugada parece haber rendido sus frutos: además de sus recurrentes presentaciones en Saturday Night Live donde desata su costado más humorístico, tan solo en 2011 Justin participó de tres films al hilo: Amigos con derechos, Malas enseñanzas y El precio del mañana. Su soltura en los rodajes tampoco es casual: Justin, al igual que Britney Spears o Christina Aguilera, pasó toda su infancia en sets de televisión. Pero con mucho esfuerzo y algo de suerte, él ahora ha conseguido convertirse en “un actor serio”.

 

Sergio Pángaro

Si bien existe cierta capacidad histriónica de Sergio Pángaro que se pone de manifiesto en cada una de las presentaciones de su grupo Baccarat, el personaje que crearon para él Mariano Cohn y Gastón Duprat lejos estuvo de resaltar esa faceta de showman. En El artista, Pángaro encarnó a un gris enfermero que se valió de los dibujos de un viejo abandonado por su familia (encarnado por el escritor Alberto Laiseca) para inmiscuirse y triunfar en el mundillo del arte. Sin necesidad de pronunciar demasiadas palabras, Pángaro forjó un personaje bien creíble en un film con excelentes críticas que marcó el saludable ingreso a la ficción de esta dupla de directores provenientes de la televisión y el documental. Afortunadamente, el camino de Pángaro en el cine también se abrió a partir de esta experiencia: primero con pequeñas participaciones en Vaquero y Juan y Eva, y recientemente con un lugar central en el documental Moacir, de Tomás Lipgot.

 

Rosario Bléfari

Luego de haberla filmado en su cortometraje de iniciación (Dolly vuelve a casa), Martín Rejtman escribió su segundo largometraje pensando en Rosario Bléfari para el rol protagónico. En aquel entonces, Bléfari era la cantante y compositora de Suárez, un grupo emblemático del under de los noventa, pero su cara era prácticamente desconocida para el gran público tanto del cine como de la música. El tiempo hizo de Silvia Prieto un film de culto para el cine independiente argentino. Juntos, actriz y director delinearon en ese personaje una suerte de manual del actor de las películas de Rejtman, con ese modo de entonación monocorde, pausado, económico, nunca natural o cotidiano. Luego de aquella primera y recordada experiencia, Bléfari pudo combinar su carrera como cantante –ahora solista– con varias incursiones en cine y teatro. En 2011, su rol en Un mundo misterioso puso en evidencia cuánto hay de Rejtman en el cine de Rodrigo Moreno. Este año se la puede ver en Los dueños, de los tucumanos Ezequiel Raduzky y Agustín Toscano. 

 

Eminem

El caso de Eminem excede al de los músicos que deciden probar suerte en el cine. Aquí estamos frente a una estrella mundial del rap que, en el punto más alto de su éxito, se lanza a la egocéntrica aventura de representarse a sí mismo en una película sobre sus primeros pasos en los escenarios. La premisa, que podía parecer riesgosa en un primer momento, resultó finalmente una grata sorpresa. La dirección de Curtis Hanson (Los Ángeles al desnudo) y la dirección de fotografía de Rodrigo Prieto (Amores perros) generaron el mejor contexto para que Eminem pudiera desplegar cómodamente su capacidad actoral. Bajo el seudónimo Rabbit, Eminem volvió a vivir sus traumas familiares y sentimentales y le presentó al mundo los mil y un escalones que debe subir un rapero blanco para abrirse camino entre la mayoría negra de Detroit. Lamentablemente, la motivación de Eminem no fue más allá de la necesidad de contar su propia historia y nunca más se lo vio en la pantalla grande.

 

Iván Noble

Durante los años en que estuvo al frente del grupo Los Caballeros de la Quema, Iván Noble tuvo en el cine de Raúl Perrone un espacio para explorar otras inquietudes artísticas y dar rienda suelta al histrionismo que demostraría en los años de su carrera solista. Luego de participar con pequeños papeles en Graciadió y 5 pal’ peso, el cantante y compositor se ganó un lugar destacado en Peluca y Marisita. Además de encarnar el rol protagónico y poner su cara al afiche promocional, el músico también fue artífice de algunas ideas y textos sobre los cuales se construyó este film, rodado con la misma calidad y recursos técnicos que las películas anteriores de Perrone, pero estrenado, a diferencia de estos, en salas comerciales. En la pantalla, Iván Noble parecía un actor hecho a la medida del universo del director. Pero al poco tiempo de estrenada la película, con su banda ya disuelta, el ahora solista mostró su versatilidad actoral al aceptar un papel como policía rebelde en la tira de Pol-ka 099 Central.

 

Gustavo Cerati

Luego de las exitosas presentaciones de Bocanada –el primer disco de su etapa solista–, Gustavo Cerati sintió que ya estaba en condiciones de darse algunos gustos. Además de tocar, vestido como El Principito, frente a una gran orquesta, y armar y desarmar diversos proyectos electrónicos, también asumió el rol protagónico en una película. Desde hacía rato el músico sabía que actuaría en una película el día en que Eduardo Capilla, uno de sus más estrechos colaboradores visuales, se animara a dirigir. Finalmente + Bien salió a la luz en 2001 con un elenco que, además de Cerati, integraban la por entonces VJ Ruth Infarinato y el actor Damián de Santo. En su momento, ni la película ni la actuación de Cerati recibieron buenas críticas. Ante esas miradas, el ex Soda Stereo debió reconocer el carácter algo caprichoso del film y destacó el gusto de haber compartido el proceso de filmación con el equipo. Gustavo nunca más volvió a actuar, ni Eduardo Capilla a dirigir cine.

 

Norah Jones

Cuando a My Blueberry Nights le tocó abrir la 60º edición del Festival de Cannes, Wong Kar-wai dijo en conferencia de prensa que había elegido a Norah Jones como protagonista por el color de su voz; que ya conocía su aspecto pero que, al escuchar su voz, vio en ella al personaje central de la película. Esta declaración, que en principio suena bastante romántica, tampoco constituye un gran hallazgo: al momento de elegirla, Norah Jones ya era una cantante de jazz súper conocida cuyo primer disco había vendido más de 20 millones de copias y obtenido 8 premios Grammy. El film en cuestión fue algo así como el debut del director fuera de Hong Kong al dirigir por primera vez en Estados Unidos –en inglés– con actores reconocidos internacionalmente como Jude Law, Natalie Portman y la propia Jones. Trasladando la estética refinada de films como Con ánimo de amar o 2046, en My Bluberry Nights el director vuelve a indagar en los desencuentros amorosos y en la posibilidad de encontrar la salvación una noche cualquiera en los brazos de un extraño. Para Norah Jones la experiencia fue satisfactoria pero no significó mucho más. Desde entonces nunca más se la vio en la pantalla grande.