Cuerpo de guerra

Coproducido entre Argentina, Austria y Corea del Sur, Los decentes, el segundo largometraje de Lukas Valenta Rinner, explora la tensión entre dos territorios vecinos y heterogéneos a través de planos pictóricos, bordeando los códigos de la ciencia ficción social.

Como aquellas películas de los años 70 donde la sorpresa y las acciones con destino fatal estaban siempre al acecho, Los decentes, guionada a ocho manos, recupera una libertad creativa, narrativa y visual que perdió fuerza y espacio cuando los años 80 asomaron las narices. Lukas Valenta Rinner se atreve a narrar un enfrentamiento entre un club nudista/swinger y los propietarios de un barrio privado, ubicado en las afueras de Buenos Aires. Un desfile de cuerpos desnudos y anatomías dispares invaden la pantalla en cuadros que parecen pintados. Una belleza viviente, en la que puede percibirse el gesto de las pinceladas de un director con una mirada personal filosa, que no le teme a la violencia que oscila entre la metáfora y la literalidad. Así, Los decentesse convierte en una de las obras cinematográficas más rupturistas de los últimos quince años, y presenta una huella autoral que dejará marcas en el cine argentino.

 

Iride Mockert es un hallazgo como actriz. ¿Cómo llegaste a ella y por qué elegiste que fuera la protagonista?

Cuando iniciamos el casting para Belén, yo todavía no había llegado a Buenos Aires; los tiempos que se plantearon para la producción, a partir del premio en Jeonju Cinema Project (realizar una película desde la primera idea hasta su estreno en siete meses), fueron extremadamente veloces. Con lo cual el equipo de dirección y producción comenzó a castear un gran grupo de posibles actrices para el rol de Belén, nuestra protagonista. Uno de esos días me llamaron y me contaron muy emocionados que habían visto una actriz absolutamente cautivante. No me revelaron quién era en ese momento pero, una vez que hicimos el segundo llamado y comenzamos a probar la escena inicial de la película ya con Iride, me di cuenta enseguida de que era ella la actriz de la que hablaba el equipo. Era perfecta para interpretar a Belén y lograr la transformación física y emocional muy delicada que plantea la película. Luego supimos que es muy conocida y respetada en el ámbito teatral; espero que la película pueda ayudarla a posicionarse como una gran actriz de cine nacional.

 

Los decenteses una película visualmente muy poderosa. ¿Cuál fue el puntapié para bocetarla? ¿Alguna imagen en particular?

Durante la escritura de la película me acompañó una pintura de Henri Rousseau que en ese momento sentía que me conectaba con el mundo que estábamos buscando. Muchos elementos que aparecen en sus pinturas finalmente terminaron siendo parte de Los decentes: el desnudo, un mundo exorbitante, selvático, seductor pero que también tiene sus misterios; ese lado violento y sangriento. Cuando uno comienza a buscar la película está como caminando en absoluta oscuridad; en mi caso trato de agarrarme siempre de pequeños puntos de luz para sentir que son el camino hacia donde quiero llegar. Las pinturas de Rousseau fueron algunas de estas islas de luz. Ahora, con la película terminada, tratamos de recordar este espíritu inicial con el diseño del afiche que juega con el mundo visual de Rousseau.

 

La manera en que componés los planos es tan pictórica que incluso hacés referencia explícita en algunos casos a obras de arte famosas. ¿Por qué te interesó construirlos de esa manera?

Fue un trabajo en conjunto con Roman Kasseroller, director de fotografía de la película. Hicimos una investigación muy extensa tratando de analizar y encontrar una manera de retratar, de acercarnos visualmente a cuerpos desnudos. Como las referencias cinematográficas se nos agotaron bastante rápido, justamente por lo poco que aparecen los cuerpos desnudos en la historia del cine, terminamos recurriendo a obras clásicas de pintura. Nos ayudaba a anticipar la relación entre los cuerpos y la naturaleza, pensar los encuadres. Lo sorprendente fue que el mismo parque selvático de la locación en conjunto con los cuerpos desnudos nos llevó directamente a aquellos encuadres que terminan siendo casi pinturas en movimiento. Es decir, volvimos a encontrarnos con las obras que habíamos estudiado durante la investigación de la película.

 

En la película se presenta el enfrentamiento entre los habitantes de un country de clase alta y los de una comunidad-tribu neo hippie que practica el nudismo. ¿Lo pensaste como una representación extrema de la lucha de clases?

En principio partimos de una situación totalmente documental: el club nudista/swinger donde filmamos verdaderamente bordea un barrio cerrado bastante conservador en el conurbano bonaerense y ahí mantienen una fuerte pelea vecinal. Sentía que estos dos mundos y su enfrentamiento me permitían hablar de los choques ideológicos que vivimos hoy, no solamente en Argentina sino a nivel mundial. Quería hacer una película “política” sin necesariamente dibujar los dos frentes que ya nos son fáciles de identificar: los ricos y los pobres. Elegí el camino de la exageración y el humor, pero siempre espero que el público salga de la sala y pueda iniciar una discusión política sobre el mundo que nos rodea. Pienso que debemos pensar y repensar los sistemas políticos e ideológicos que nos rodean, la lucha de clases, que es finalmente también una lucha ideológica, para no dejar que esto se convierta en esa realidad que ya se vive de forma cada vez más feroz alrededor del mundo.

 

Tanto Parabellum, tu primera película, como Los decentes podrían verse como películas de ciencia ficción en la línea de El señor de las moscas. ¿Estás de acuerdo con eso? ¿De qué manera te relacionás con ese género?

Es interesante la comparación ya que el libro de Golding, como el género mismo de la ciencia ficción, muchas veces toma el relato-género como excusa para hacer un análisis crítico de lo que es nuestra sociedad o hacia dónde podría dirigirse, como en el caso de las películas más utópicas/distópicas. Me siento cercano a esto ya que mis películas se plantean estas preguntas. Hay elementos implícitos en el género de la ciencia ficción que también son centrales en mis películas, como pensar la fina línea entre la civilización y la barbarie, que es un elemento central en Parabellum. Y por supuesto la alegoría. Me fascinan fenómenos y grupos que son poco visibles en la sociedad, encontrarlos, explorarlos y exponerlos, esperando que algo de lo oculto pueda revelar indicios sobre la sociedad en general que tal vez no queremos admitir.

 

EnParabellum el espacio de acción era un club de supervivencia en el Delta; en Los decentes es una comunidad nudista y armada en un country en las afueras de Buenos Aires. Elegís espacios que esquivan lo urbano…

La provincia me parece un campo de exploración con infinitas historias aún por contar. El cine es también una excusa para empujarme a conocer mundos que hasta el momento desconocía. Es esa tradición herzogiana del cine que explora y es aventurero; insertarme con un pequeño equipo en estos mundos y traerle algo de esta experiencia al espectador en la sala de cine. Me parece que algo de la exploración y del riesgo nos transforma como equipo haciendo la película y nos fortalece; espero que también pueda llegar algo de lo que vivimos al público.

 

En un momento en el que en el cine los cuerpos desnudos no abundan te animás a mostrar hombres y mujeres, de diversas edades y anatomías, con total naturalidad. ¿Eras consciente de que estabas haciendo algo que no se ve habitualmente en la actualidad? ¿Es deliberado mostrar la desnudez sin morbo sexual?

Estamos viviendo en un mundo en el cual nuestras segundas vidas (nuestra representación virtual) cobran más y más importancia. Una imagen de nosotros y nuestros cuerpos, nuestras actividades en Instagram o Facebook, es lo que para muchos hoy los define. Es un fenómeno del capitalismo tardío en el cual hasta nuestros cuerpos se convierten en mercancía. Queríamos hacer una película que se opusiera a esta experiencia. Espero que cuando la vean puedan olvidarse de ese primer choque inicial que tenemos al ver un cuerpo desnudo y que poco a poco volvamos a encontrarnos con algo más bien humano, ver cuerpos no perfectos, no comercializados y no cargados de sexualidad.

 

Tu primera película fue una coproducción entre Argentina, Austria y Uruguay, y esta la produjiste con Austria y Corea del Sur. ¿Cómo es trabajar con tres países tan distintos?

Ante un panorama en el cual el financiamiento local es muy difícil y tedioso, encontramos que las coproducciones no solamente nos ayudan a completar la financiación, sino que también amplían la visibilidad de las películas a nivel internacional. Puntualmente en esta coproducción, al principio dudamos de cómo Corea iba a recibir la idea de la película, especialmente el nudismo. Sin embargo, fue completamente al revés de nuestras expectativas: les gustó la idea desde un primer momento y fueron ellos los que dieron el financiamiento inicial del proyecto e insistieron mucho en la libertad creativa que debíamos tener a la hora de embarcar la película en todas sus etapas.

 

Los decentes

De Lukas Valenta Rinner

2016 / Argentina - Austria - Corea del Sur / 104’

Estreno: 2 de noviembre