Días del futuro pasado

Un repaso histórico por los distintos momentos del 3D, las crisis de la industria y su eterno rol de salvavidas. ¿En qué momento nos encontramos ahora? ¿Otra vez el 3D cumplió su tarea y vuelve a recluirse o ahora llegó para quedarse? Sergio Neuspiller, de Full Dimensional, nos abre los ojos, no sin antes ponernos los lentes.

El 3D no es algo nuevo en el cine. De hecho, esta es la tercera vez que acude en forma de salvataje de la industria cinematográfica. Su primera entrada tuvo lugar en los 50, cuando la industria cinematográfica se vio seriamente amenazada por la llegada de la televisión a los hogares y los productores temieron que los espectadores, atraídos por la caja boba, abandonaran las salas. En ese periodo se estrenaron muchas películas 3D de gran inversión que tuvieron una gran difusión y alcance masivo. La tecnología tridimensional en ese momento funcionaba con dos proyectores de 35mm, uno para el ojo izquierdo y otro para el derecho. Imaginen las enormes dificultades que enfrentaban los operadores para mantener sincronizadas las dos copias a lo largo de toda la película; y ni hablar de lo complicado que resultaba grabar, editar y hacer efectos. Las cámaras eran en realidad dos, no una, montadas en un chasis mecánico con un sistema de espejos. Pasada la euforia por la novedad, el 3D terminó apagándose por las enormes dificultades que implicaban sus cuestiones técnicas.

20 años después, la televisión atacó de nuevo al volverse colorida, y a la industria cinematográfica se le despertaron sus peores fantasmas. Se realizaron muchos títulos en 3D; algunos de ellos llegaron a nuestro país, aunque sin los proyectores especiales requeridos para la experiencia. Aquí se proyectaron con equipos 35mm convencionales, mientras la audiencia usaba lentes 3D tipo anaglifo (cian y rojo). Sin embargo, en Estados Unidos y en algunas capitales del mundo se instalaron proyectores 3D especiales con pantallas y lentes muy parecidos a los que se usan hoy. Ya no eran dos proyectores sino uno solo con un lente especial; cada cuadro-película contenía las dos imágenes (izquierda y derecha), ya sea una arriba de la otra (over-under) o una al lado de la otra (side by side). La razón por la cual esto no prosperó es que el formato de proyección y filmación no se estandarizó: prácticamente cada estudio tenía su formato, y esto hacía muy difícil la distribución y la proyección. Sin embargo, por su comprobada eficacia en el público, los formatos 3D, lejos de desaparecer, migraron y evolucionaron fuera del cine tradicional, convirtiéndose en protagonistas de los parques temáticos (Disney, Universal, etcétera) y las salas IMAX. Los últimos estrenos en 3D del cine comercial llegaron en los años 90.

La última y actual entrada del 3D al cine tuvo un doble motivo. Primero, como siempre, hacerle frente a la TV, esta vez a la de alta definición y al concepto de Home Theater. Por otro lado, y más importante, ser el motivador principal para el inicio de la digitalización de la proyección cinematográfica a nivel mundial. Hacía muchos años que el sector de producción, y principalmente el de distribución, venía empujando la digitalización del cine, pero encontraban una enorme resistencia en el sector de proyección. Los dueños de salas se oponían a tirar todo el equipamiento y hacer enormes inversiones que aparentemente solo beneficiaban a los distribuidores. Imaginen la diferencia entre mandar a cada cine una copia de 35 mm con un costo superior a 1000 dólares y con un peso de decenas de kilos, y mandar un simple disco rígido o, mejor aún, enviar el archivo por fibra óptica o satélite. Los ahorros en copias y logística eran enormes, pero ¿cómo convencer a los exhibidores? ¿Cuál podría ser el beneficio que justificara semejante inversión?

Tras años de idas y vueltas, encontraron la fórmula. Hollywood se comprometió a producir contenidos “tanque” en 3D que atraerían a los espectadores a las salas de forma masiva. Se estipuló que las entradas 3D tendrían un precio superior a la estándar y que esto ayudaría al recupero de la inversión; se elaboró un meticuloso estándar mundial llamado DCI (consorcio del que participan los siete grandes de Hollywood) para evitar los problemas del pasado, y adicionalmente se puso en funcionamiento un programa llamado VPF (virtual print fee), algo así como un pago virtual por copia. Con este programa, básicamente el productor /distribuidor pagaría al exhibidor que digitalizara su sala el equivalente de lo que se ahorra al enviar un disco rígido en vez de una copia 35 mm. Estas dos acciones combinadas lograron que se alcanzara la digitalización de las salas comerciales en todo el mundo. En Argentina el VPF no fue muy exitoso y solo funcionó con algunas cadenas, pero el 3D arrasó con las ventas e incluso ayudó a derivar espectadores a las salas 2D cuando las funciones 3D se agotaban.

En la actualidad se acaba de terminar la digitalización de salas (más del 95% en el mundo), y el furor por el 3D pasó a segundo plano. En los hogares el 3D fracasó por completo, y los nuevos televisores ya ni siquiera lo ofrecen y privilegian otras características, como resolución 4K (UHD), 120 HZ de velocidad de refresco de pantalla, pantallas curvas, etcétera. ¿Estamos frente a la tercera caída del 3D en el cine? Analicemos algunos indicadores.

Producción

Deluxe, la compañía más importante de posproducción y distribución en el mundo, compró la totalidad de Stereo-D (una empresa especializada en 3D) y potenció el crecimiento de la empresa fuera de Estados Unidos, empezando por Canadá. El nuevo sistema de conversión de 2D a 3D revolucionó la producción de contenidos 3D, ya que redujo tiempos y costos y simplificó enormemente el workflow de posproducción. De hecho, casi todas las últimas grandes películas 3D fueron convertidas desde el 2D, y contaron con muy pocas escenas generadas en 3D nativo.

Esta tecnología ya empieza a hacerse presente en la región. La productora Anima de México está a punto de estrenar Guardianes de Oz, la primera película latinoamericana 100% convertida de 2D a 3D cuyo proceso, para orgullo de nuestra industria, se hizo en Argentina. Los distribuidores apelaron a la conversión a 3D para entrar en nuevos mercados y mejorar la distribución internacional.

Equipamiento de proyección

La empresa de sistemas de proyección 3D MasterImage acaba de lanzar al mercado un equipo (MI Horizon) que por primera vez logra romper el techo de eficiencia de luz del 28%. Este techo de eficiencia había sido sostenido por Real D con su producto XL Cinema System, pero el sistema de MasterImage no solo aumenta la eficiencia al 33% sino que, a diferencia de Real D, no exige el pago de fees o regalías a los exhibidores, lo que derriba uno de los obstáculos económicos para la implementación de la tecnología.

Por su parte, Severtson Screens acaba de lanzar al mercado la primera pantalla 3D plegable. Este novedoso avance reduce mucho los costos y la logística: hay que tener en cuenta que, hasta hace unos meses, las pantallas de 3D se enviaban enrolladas en un tubo rígido embalado en un enorme cajón de madera. El largo de ese cajón equivale a la altura de la pantalla más un metro, aproximadamente, por lo que una pantalla de 15 x 8 metros debe venir en un baúl enorme y pesado de 9 metros de largo. Con estas dimensiones no se puede utilizar el flete aéreo, y al viajar en barco los plazos se multiplican. Además, muchos cines no tiene accesos aptos para mover semejante volumen, y toda la logística de la instalación de la pantalla se encarece. Hoy todo esto puede simplificarse: la pantalla llega doblada en una caja que se despacha por avión e ingresa al cine por una puerta convencional.

Los fabricantes de proyectores más importantes de la industria están enfocados en un nuevo horizonte: la proyección 3D 4K con fuente de luz láser. Esta combinación apunta a subir el estándar de brillo actual en la pantalla 3D de 4,5 a 6,5 Fl (footlambert*) a un nuevo estándar de proyección 3D de 10 a 14 Fl. Si esto se logra, el brillo en las pantallas 3D será similar al de la proyección 2D (14 Fl).

Mercado

En el 2015 se estrenarán 24 películas en 3D, como Avengers, Terminator, Jurassic World, Minions, Fantastic Four, Star Wars, Mad Max y Poltergeist, entre otras. Para el 2016 ya se anuncian otros 23 megaestrenos, y Disney, por su parte, hizo anuncios hasta julio de 2019. Con respecto a las ventas, las películas 3D representan menos del 30% de los estrenos, pero pueden superar el 50% de la recaudación anual del cine. El hecho de que las salas ya estén digitalizadas no solo facilita la distribución de películas 3D, sino que permite que comience a crecer notoriamente la presencia de publicidad 3D en pantalla. En general los avisos son convertidos de 2D a 3D y tendrán un gran desarrollo a partir de este año por la convocatoria masiva que se espera de los estrenos programados.

El 3D en el cine ha encontrado su nicho y su público, y se lo ve posicionado fuerte en el futuro cercano. Eso sí: la tan esperada promesa del 3D sin lentes sigue aún sin fecha de lanzamiento.

 

* Foot Lambert es una medida de luz reflejada por pie cuadrado. 1 Fl equivale a  candelas por pie cuadrado o 3,43 candelas por metro cuadrado.