De cara al futuro

¿Será que en el cine argentino sucede un cambio radical cada diez años? A la sanción de la ley de cine de 1994 le siguió el renovador plan de fomento del INCAA de 2004. Y hoy, una década después, en las primeras jornadas CAIC para el Estudio y Desarrollo de la Industria Cinematográfica, se radiografiaron y diagnosticaron aspectos que podrían ayudar a un mejor desarrollo de la actividad audiovisual industrial en el país. En el encuentro se trataron temas relacionados con los modelos de producción, la calificación, la financiación, la cuota de pantalla y la actualización anual del costo medio de película nacional, entre otras cosas. Objetivos y conclusiones de unas jornadas esenciales para el futuro del cine argentino.

Los días 1 y 2 de septiembre los productores de las empresas cinematográficas más importantes del país se reunieron en el Hotel Dazzler de Campana en el marco de las primeras jornadas CAIC* para el Estudio y Desarrollo de la Industria Cinematográfica. Su objetivo fue debatir sobre la actualidad de la industria cinematográfica y desarrollar en conjunto propuestas que abarquen a todos los sectores del cine nacional.

En las jornadas participaron Maximiliano Dubois de Habitación 1520, Muriel Cabeza de 100 Bares, Hernán Musaluppi de Rizoma, Vanessa Ragone de Haddock Films, Matías Mosteirín de K & S, Diana Frey  de Delta Producciones, Gastón Rothschild e Ignacio Rey de Sudestada Cine, Diego Dubcovsky de BD Cine, Marcelo Schapces de Barakacine, Luis Sartor de Zarlek Producciones, Andrés Longares de CEPA, Daniel Pensa y Miguel Rocca de Pensa & Rocca, Carolina Álvarez de Lagarto Cine, Nicolás Batlle de Magoya Films, Alejandro Israel de Ají Molido Films, Fernando Sirianni de Nomad VFX, Nestor Sánchez Sotelo de Mr. Films, y Benjamín Domenech y Santiago Gallelli de Rei Cine. También participó Viviana Dirolli, gerente de la CAIC, y durante la tarde de la segunda jornada concurrieron en representación del INCAA los funcionarios Lisandro Teszkiewicz y Ariel Direse, ante quienes se expusieron las evaluaciones y propuestas de cada comisión. El primer día también estuvieron presentes los directores de Haciendo Cine,  Hernán Guerschuny y Pablo Udenio.

Las jornadas estuvieron dedicadas a realizar un diagnóstico de la situación de la producción cinematográfica actual y a proponer caminos a seguir. Los puntos que se trabajaron fueron los siguientes:

·         La definición de los distintos modelos de producción cinematográfica y una posible regulación alternativa a las actuales vías del INCAA.

·         El debate sobre un sistema de calificación de productoras complementario al número de películas producidas.

·         La búsqueda de alternativas de financiación canalizadas a través de la CAIC.

·         La aplicación efectiva de la cuota de pantalla en televisión.

·         La preparación del proyecto de ley de Promoción Industrial.

·         El cumplimiento de la actualización anual del costo medio de película nacional sobre la base de parámetros objetivos que den previsibilidad al sector.

·         La regulación y el fomento al desarrollo de proyectos por parte de los productores.

Además, la empresa Ultra Cine presentó un convenio con la CAIC que permitirá acceder a un servicio de reportes diarios sobre la evolución de la taquilla cinematográfica (películas, películas por formato, ranking de películas, películas por complejos, salas, salas con recaudación) al 50% de su valor. 

Hernán Musaluppi, productor de Rizoma y presidente de la CAIC, fue el encargado de dar inicio a las jornadas con un texto introductorio en el que dio pie a los temas que se tratarían más adelante durante el encuentro: “En nuestro país, más del 90% de las películas que se estrenan comercialmente lo hacen en el radio de la Ciudad de Buenos Aires. Esto quiere decir que 9 de cada 10 películas que hacemos no cruzan ni siquiera la Av. General Paz. (...) Si además pensamos en el permanente incremento en los costos producto de la inflación, el desfasaje en la actualización de los subsidios a la actividad, la inexistencia de fuentes alternativas de financiación (incentivos fiscales, compra anticipada de derechos de TV o ayudas regionales, como ocurre en otras partes del mundo) y la enorme competencia local y regional que existe a la hora de buscar financiación internacional, es evidente que nos encontramos ante una realidad alarmante. (...) Sin embargo, como por arte de magia, seguimos haciendo películas que nos representan y que, en muchos casos, logran comunicarse con el público nacional e internacional de la mejor manera (...) ¿Por qué insistimos en el capricho de hacer películas? La respuesta es sencilla: porque es lo que nos gusta hacer, y lo que sabemos hacer. Y esta es una razón más que suficiente para que todos nosotros estemos reunidos hoy acá, intentando imaginar cómo va a ser nuestro futuro y el futuro de nuestro cine”.

Con respecto a las políticas de apoyo al cine nacional desde el Estado y el rol de los productores, Musaluppi aportó: “El fomento al cine en la Argentina se ha sostenido desde 1945 como una sólida política de Estado que mantuvieron todos los gobiernos y que permite que existan desde las películas más artísticas y las más experimentales hasta las más comerciales y populares. (...) La industria del cine genera decenas de miles de puestos de trabajo, constituidos por actores, guionistas, técnicos, directores, músicos, proveedores de servicios y una innumerable gama de trabajadores de las más diferentes ocupaciones. Y los productores, como generadores de los proyectos, estamos detrás de todo ello. (...) El productor es el dueño de una posibilidad (la de hacer una película y que todo funcione relativamente bien), es el administrador de una duda. Es el beneficiario de lo impalpable. Sería bueno que estas jornadas nos sirvan para encontrar, entre todos, un camino para hacer palpable, posible y, por qué no rentable y más sencillo, este hermoso capricho de hacer películas”.

 

*La CAIC es la entidad de empresas productoras más representativas del sector cinematográfico. Durante más de 25 años ha participado activamente en todos los procesos políticos e institucionales que han recorrido a nuestra actividad, proponiendo una aportación decidida a la problemática que atraviesa el cine argentino.
 

 

“La actividad necesita un cambio profundo”

Consideraciones sobre las Primeras Jornadas CAIC para el Estudio y Desarrollo de la Industria Cinematográfica, por Ignacio Rey (Secretario de la CAIC).

La primera conclusión es que se necesitaba un espacio como este en el cine argentino. Estoy en condiciones de afirmar que estas jornadas se repetirán en el futuro. Sería saludable y necesario que se realicen todos los años. En segundo lugar, resultó muy importante haber obtenido un diagnóstico bastante preciso sobre el estado de situación actual de la producción y comercialización de películas. Pero quizás lo más importante haya sido concluir que la actividad necesita un cambio profundo como los ocurridos en 1994 y en 2004. El recambio tecnológico ha modificado las estructuras de producción, distribución, exhibición y consumo de los materiales audiovisuales.

Hoy en día existen nuevos modelos de producción que son muy diferentes entre sí, modelos que obedecen a una nueva lógica de mercado. Esto obliga a replantear todo el sistema de fomento del INCAA, organismo que tiene la tarea de legislar para cada uno de los nuevos modelos de producción entendiendo sus alcances, problemáticas y necesidades específicas.

La producción cinematográfica entraña muchos riesgos, aunque estos no siempre son idénticos ni se replican de forma automática en cada uno de los modelos. En estas jornadas se identificaron los diferentes modelos de producción existentes y se establecieron los riesgos y necesidades de cada uno. Por lo tanto, se concluyó que es imprescindible que el sistema de fomento se adecúe a estos nuevos modelos, teniendo como premisas principales las particularidades de cada uno de ellos y que en todos los casos deben generarse puestos de trabajo formales y calificados.

Este nuevo paradigma también nos obliga a los productores a insistir con la búsqueda de nuevos caminos a la hora de buscar financiamiento y distribución de nuestros materiales. Es necesario que existan bancos que puedan dar créditos flexibles con tasas competitivas y que tengan en cuenta las particularidades de la producción. También hay que solucionar el tema de las garantías; una opción posible podría ser el establecimiento de acuerdos con sociedades de garantías recíprocas.

Conseguir apoyos al desarrollo, establecer una posición respecto del VPF, el tratamiento en el Congreso de la Ley de Promoción Industrial, la reglamentación de los artículos de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual relacionados con el cine, y los problemas de la distribución y de la exhibición fueron otros de los temas que se trabajaron.

Como conclusión final, podemos decir que el cine argentino genera al año miles de puestos de trabajo altamente calificado, trabajo en blanco y de un alto valor agregado. El cine argentino exporta calidad, generando presencia en los festivales internacionales más importantes del mundo y consiguiendo infinidad de premios y reconocimientos. El cine argentino es Marca País, lo que le permite la salida al mundo a productos industriales de diversa índole. Si un país es bueno haciendo cine, no solo su cultura es bien recibida en el mundo, sino que además sus productos tecnológicos e industriales encuentran una mejor forma de penetración en otros mercados. Por estas razones los productores creemos que el camino iniciado con estas primeras jornadas debe continuarse en el tiempo para seguir fortaleciendo y consolidando la industria cinematográfica argentina.