Doble poética

Escuelavida recorre el ciclo lectivo de una escuela secundaria pública que se encuentra en medio de un bosque, al lado del mar. Entre todos deben hacer una sola obra de teatro actuada, musicalizada y realizada íntegramente por ellos. Hablamos con Silvina Estévez, directora de esta película que se estrena el 5/11 en el Gaumont.

¿Cómo surgió la idea del proyecto? 

Creo que siempre tuve un interés particular por la educación. Mi formación fue inicialmente en ciencias sociales, y siempre creí que, si hay una revolución posible, debe ser a partir de una modificación consciente del sistema educativo. Por otro lado, me crié y pasé toda mi infancia en el partido de la Costa; no es casual que haya sido el lugar donde filmé Escuelavida, que es mi primer largometraje. La idea de Escuelavida surgió en 2012, cuando fui a ver la muestra de fin de año de la escuela secundaria pública de Bellas Artes de San Clemente del Tuyú. Quedé impactada por una obra de teatro en medio de un bosque realizada por 200 pibes de entre 12 y 17 años. Había músicos, cantantes, bailarines, actores, escenógrafos, productores, sonidistas, iluminadores, etcétera. Todos formaban parte de un solo proyecto colectivo. Me acerqué a hablar con el director de la escuela, Gustavo Romagnoli, para proponerle filmar la obra al año siguiente, y él me comentó que la riqueza radica en el proceso de realización y no en el resultado final. A partir de ahí empezó la etapa de investigación y de observación del trabajo que hacen a diario docentes y alumnos. La escuela no se coloca bajo ningún paradigma teórico en particular, como sucede con instituciones privadas a las que tiene acceso un sector social pequeño; sino que se trata de una escuela pública que integra la enseñanza oficial con actividades artísticas y colectivas que rompen la división por edades reagrupando a los jóvenes a través de ramas del arte, entretejiendo una red de cooperación y lazos afectivos que suavizan las jerarquías y generan un espacio de pertenencia tal que llegué a escuchar masivamente la frase “A nosotros nos gusta ir a la escuela”. En el documental no hay entrevistas, la cámara juega el rol de ser un alumno más, que oscila entre los 12 y los 17 años. El desafío para mí fue transmitir lo más fielmente posible la experiencia, y poner al espectador en el lugar de un integrante de la escuela. 

 

El arte escénico suele ser tema de tus películas. ¿Por qué? 

Nunca me lo había preguntado. Creo que forma parte de mi interés por el concepto de integración. La combinación del arte escénico y el arte audiovisual genera una suerte de doble poética. La expresión artística considero que es la expresión de lo que sucede en un plano sutil. He realizado dos películas en las que hay arte escénico: una es Bailabilonia (2015), que a su vez es un híbrido de videodanza y documental, que retrata una compañía de danza en la que coexisten diversos lenguajes corporales y clases sociales; y la otra es Escuelavida (2016). Creo que el objetivo en ambas es revelar a través de lo audiovisual una mirada sobre el sentido de lo multidisciplinario, la magia de la integración. 

 

¿Cómo fue para los chicos adaptarse al registro de los ensayos y cómo fue para vos trabajar con ellos?

Trabajar con los chicos fue una de las mejores experiencias que tuve. Son chicos que están acostumbrados al hecho artístico y a no juzgar. Eso se nota en su vida cotidiana, y creo que se ve plasmado en la película. Hablando de juzgar, nosotros teníamos muchos prejuicios a la hora de meter equipos dentro de la escuela, creíamos que íbamos a alterar la naturalidad con la que se desenvuelven y era justo eso lo que queríamos captar. Finalmente nos costó mucho más a nosotros darnos cuenta de que inmediatamente nos aceptaron como parte del entorno que a ellos aceptar convivir con una cámara. 

 

¿Qué proyectos tenés? 

Estoy en la etapa de escritura de dos proyectos que surgieron con mi último cortometraje, que aborda el universo femenino, lo generacional, el rol de la mujer desde distintos paradigmas; en él participó mi abuela, quien es autora de la historia, y mi tía, la actriz Inés Estévez. Siguiendo con el tema de la integración, uno de los guiones que estoy escribiendo explora el límite entre la ficción y el documental y trata sobre el puerperio, etapa que atraviesan las mujeres después de parir, y las presiones internas y externas a las que se ven expuestas. Y el otro es un guion de ficción en el que se mezclan las costumbres de oriente y occidente, retratadas a través de las vivencias de una adolescente en las afueras de La Paz. Los tiempos del cine son tan largos que no tengo idea de qué saldrá de todo esto. 

 

¿Qué esperás del estreno? 

El sábado va a ser el preestreno de Escuelavida dentro de la 10º Muestra DOCA. Luego recorrerá algunos festivales y se estrenará definitivamente en abril del año que viene. La educación claramente esté en crisis, no solo acá sino en todo el mundo. Así que visibilizar adolescentes que disfrutan de una escuela pública creo que puede generar algún interrogante.