Dos disparos

Dos policiales, con dos femme fatales (¡Emilia Attias y Graciela Alfano!), que se estrenan el mismo día y que a la vez son segundas películas de dos directores de género. Contrasangre y Testigo íntimo son, para seguir en la aritmética, películas sobre relaciones de a tres. Por supuesto que entrevistamos a sus dos directores, aunque, como sabemos, el todo es más que la suma de las partes.

Las vicisitudes de la distribución argentina tienen sus cosas. En octubre se estrenaron, el mismo jueves, dos películas llamadas Victoria: una argentina dirigida por Juan Villegas, y la otra alemana, filmada en una misma secuencia sin cortes. Ahora, dos policiales nacionales estarían llegando el mismo día a las salas. Afortunadamente, más allá de que comparten género y de que están embebidas por lo mejor del cine negro clásico, las propuestas no podrían ser más distintas. Aunque, como es norma en el cine noir, tanto en Contrasangre como en Testigo íntimo hay una bella mujer por la cual los hombres están dispuestos a lo que sea (y por “lo que sea” entiéndase “matar a quien sea”). Ambas películas, además, son los segundos largometrajes de dos directores que parecen decididos a moverse dentro del cine de género en todas sus vertientes, lo que habla de la versatilidad de ambos dentro de un estilo cinematográfico que viene cobrando notoriedad en cantidad y calidad en estos últimos años.

Nacho Garassino viene de El túnel de los huesos, con Raúl Taibo como un preso del penal de Devoto que en plena fuga hace un espeluznante descubrimiento. Ahora sale de ese espacio tan claustrofóbico y se mueve en otro que puede llegar a ser igual de sórdido y violento: la obsesión de dos hombres por la misma mujer. Esa es la premisa de Contrasangre, en la que Juan Palomino siente la imperiosa necesidad de proteger a Emilia Attias (bueno, ¿quién no?) de un presidiario recién salido de la cárcel (Esteban Meloni) que la acecha constantemente.

Santiago Fernández Calvete, por su parte, estrenó en 2014 La segunda muerte, un thriller de terror sobrenatural con una policía de pueblo (Agustina Lecouna) que investiga unas misteriosas muertes por combustión espontánea. Ahora Calvete sale de la provincia y en Testigo íntimo se mete de lleno en la urbanidad, con Felipe Colombo como un abogado que tiene un affaire con la novia de su hermano (Guadalupe Docampo). En ambos casos, y como es norma en el género, las cosas no saldrán bien para los involucrados.

 

Nacho Garassino: El color noir

¿Cuál fue la génesis de Contrasangre?

Contrasangrecomenzó entre películas. Tengo un proyecto llamado El fusilamiento de Dorrego que, como pasa con los proyectos grandes, parece que se acerca pero cada vez se aleja más. Y con Hernán Findling decidimos hacer un proyecto alternativo con un guion original de Germán Val. Germán iba a dirigirlo, pero por distintos motivos terminó dejando el proyecto. Yo había leído el guion como consultor en su momento y me había encantado; entonces se lo pedí, lo presentamos y fuimos sacándolo adelante junto con Hernán.

 

Se nota la influencia del cine negro. ¿Cómo lo encaraste a nivel estético?

Más allá del guion, la película tiene la impronta que yo quería darle. Es mucho más urbana, y antes era más claustrofóbica; fui dándole esa peculiaridad más de film noir clásico que de melodrama. Tomamos muchas referencias literarias, como El cartero llama dos veces, de James M. Cain, policiales sin policías y en los que la trama policial es secundaria, en algún aspecto, porque lo que importa son las pasiones humanas, o la mezcla entre el amor y la violencia entre los personajes. A nivel cinematográfico referencié mucho las películas de Jean-Pierre Melville, como El silencio del mar. Quisimos usar colores intensos para romper con esa imagen que suele tener el policial o el noir de monocromático (de hecho, si pensás en películas del cine negro te remitís al blanco y negro). Con Carlos Ferro (el DF) fuimos buscando que las pasiones explotaran en los colores que se verían en la película. Queríamos alejarnos de los colores apagados.

 

El uso de la música es muy particular; en general se utilizan tonos más cercanos al jazz dentro de lo instrumental.

La música jazzera nos llevaba a este mundo, a esos climas que estábamos buscando. La música está orgánicamente comprometida con la película; es que no queríamos usar sintetizadores. Nuestra idea era usar instrumentos nobles: que la batería sea una batería, el contrabajo un contrabajo, el piano, el saxo, etcétera.

 

¿Cómo construiste el personaje de Emilia Attias? Ella vendría a ser la femme fatale, pero al mismo tiempo es una mujer de enorme vulnerabilidad. No es el típico personaje de cine negro.

Si este papel no lo hubiera hecho Emilia, probablemente habría salido un personaje completamente diferente. Lo charlamos mucho; ella de por sí tiene un rostro muy cinematográfico. Buscamos ese lado que ella tiene: el de una mujer bellísima, pero con un interior pequeño, frágil, tanto que da ganas de cuidarla. Pero queríamos que detrás de esa apariencia de frágil belleza se escondiera algo más amenazante. Esa característica también la trajo ella al papel. Lo fuimos construyendo juntos, y todo el proceso fue muy agradable.

 

Santiago Fernández Calvete: Tres bien

 

¿Cómo concebiste la idea de la película?

Es una idea que tenía desde hace un tiempo, pero la reescribí para incluir, dentro del triángulo amoroso de dos hermanos con una chica, todo lo referente al uso de la tecnología en nuestra intimidad.

 

Se nota una búsqueda y una preocupación por la elegancia que no suele estar muy presente en el cine argentino actual.

Para la fotografía buscamos crear un clima muy similar a los que nos tiene acostumbrados David Fincher. Puntualmente, con Darío Sabina (DF) y Mariana Quiroga (editora) tuvimos algunas escenas de La chica del dragón tatuado y Perdida (ambas fotografiadas por Jeff Cronenweth) como referencia de fotografía en set y corrección de color y postproducción de imagen. Hay una muy bella frialdad visible en su trabajo, y era eso exactamente lo que necesitaba para mi historia. No solo por la muerte (siempre presente), sino porque las relaciones humanas en el mundo 2.0 se volvieron muy frías y distantes. Creo que la tecnología nos ha restado calor humano. También nos servimos de cuadros y pinturas de Edward Hopper por ese mismo motivo.

 

Con respecto al elenco, mezclás a la (no tan) nueva escuela con una impronta más televisiva, como es el caso de Felipe Colombo, con el regreso de Graciela Alfano al cine.

Cuando de la producción me propusieron que el protagonista fuera Felipe Colombo no tuve dudas respecto de que viniera de la TV. Agustina Lecouna, protagonista de mi primera película (La segunda muerte), también venía de la televisión, e hizo un trabajo formidable que, a mi entender, era incluso hasta merecedor de algún premio. Para mí la televisión no es una disciplina menor, sobre todo en este país, en el que se hace tele de buena calidad. Mis dudas con Colombo, así como con Alfano y los demás miembros del elenco, tenían que ver con si habían entendido la historia que quería contar. Ambos me hicieron una devolución perfecta y enseguida fueron parte de la película. Y con Guadalupe Docampo hacía mucho que quería trabajar; la conozco desde hace años y no habíamos tenido la chance de hacerlo. De ella no tenía ninguna duda acerca de lo bien que nos íbamos a entender.

 

Es particular la contraposición entre las locaciones: pasás del frío urbano a zonas más bucólicas pero misteriosas de bosques y sierras…

Filmamos en Capital, Lomas de Zamora y Tandil. Tandil siempre fue la opción principal para filmar porque tiene un problema con la señal de teléfono entre las sierras que había experimentado personalmente y que necesitaba como plot point para la película. Cuando fui a Tandil Cine con La segunda muerte aproveché y busqué locaciones. Tandil tiene ciudad, bosque, campo y sierra. La gente es espectacular, nos ayudaron muchísimo. En realidad, debería ser tenida más en cuenta como set de filmación, porque además tiene muchos jóvenes profesionales preparados por la universidad de cine que está en la ciudad.

 

Contrasangre

Nacho Garassino

Estreno: 19 de noviembre

2015 / Argentina / 100 minutos

Aura Films

 

Testigo íntimo

Santiago Fernández Calvete

Estreno: 19 de noviembre

2015 / Argentina - México / 96 minutos

Primer Plano