Dos para una aventura

En la que es una de las combinaciones más extrañas de nuestra producción reciente, el cine de género independiente y dos emblemas de la factoría Tinelli se unieron por primera vez en una película destinada al público familiar. Cómo evitar hacer una película televisiva, y por qué filmar “a lo grande” no significa que todo sea más fácil: la respuesta la da Nicanor Loreti, uno de los dos directores de Socios por accidente.

Luego de varios años de filmar películas de bajo presupuesto, el director de Diablo y el de La corporación se animan a realizar una película mainstream con el desafío de conquistar un nuevo público. Nicanor Loreti y Fabián Forte se alejan de algunos de los tópicos que suelen transitar en sus películas, aunque siempre moviéndose dentro del cine de género: Socios por accidente es una comedia de acción familiar que tiene como protagonistas a los debutantes José María Listorti y Pedro Alfonso. Esta buddy movie argentina reemplaza las calles de San Francisco de 48 horas por las selvas tropicales de Misiones para narrar la historia de una pareja despareja que tendrá que hacer el esfuerzo de dejar atrás el desprecio que se tienen con el objeto de cumplir una misión ultra secreta. Como los protagonistas de Rush Hour, Nicanor Loreti y Fabián Forte se complementan para vencer los prejuicios, demostrando su versatilidad profesional y abriendo caminos vírgenes e inciertos en sus carreras como realizadores cinematográficos. Socios por accidente, producida por Cinemagroup, fue filmada a cuatro manos, pero solo dos de ellas estuvieron presentes en esta entrevista, ya que las otras dos, las de Fabián Forte, estaban en pleno rodaje en Bolivia.

 

Cuando filmaste tu ópera prima, el documental La H (2011), contaste que, por falta de presupuesto, tuviste que ingeniártelas para construir, en la misma locación, espacios diferentes a través de la iluminación,porque no podías trasladar a todo el equipo a la casa de cada uno de los entrevistados. Para Fabián y vos, la creatividad siempre fue la gran aliada para superar las limitaciones monetarias que tenían sus películas. ¿Cómo vivieron el salto de hacer películas de bajo presupuesto a filmar un tanque como Socios por accidente?

En un puntoestá buenísimo,porque creo que fue la primera película en la queni Fabián ni yo estuvimos involucrados en la producción. Bueno, La corporación (Fabián Forte, 2012) también fue una producción de Cinemagroup, o sea que ya ahí Fabián no estuvo tan involucrado en la producción como lo estuvo en Malditos sean, la película que hizo antes.Yyo en Diablo no fui el productor per se, pero conocía los números y todo;me decían “cortá acá porque no alcanza la plata”, “no hay horas extras”,y cosas así. En esta película estábamos al margen y, además, ninguno de los dos la había escrito. Entonces, el proceso fue mucho más relajado, de alguna manera. Pero, por otra parte, es una película mucho más grande y ambiciosa, y que sea más grande no significa que todo sea más fácil. Habíaalgunas imposiciones, como que no nos pasáramosde horas extra, que las escenas de acción fueran detantos días,pero hubomuchasretomas y muchosdobles de riesgo, y ahí teníamosque ver cómo usarlos. En Argentina, una película en la querealmente tenés el presupuesto que necesitás es El secreto de sus ojos,pero en general estás justo en el límite. En esta película, la verdad es que no nos faltó nada: nos dieron todo e incluso más de lo que necesitábamos en varios momentos. Muchas cosas se sumaron y todo eso ayudaba, pero esta película no se podía hacer más chica; era imposible. Lo que tiene la película es que conseguimos hacer un montón de cosas que antes no podíamos realizar. Por ejemplo, un steady para un plano secuencia que los sigue, después el contraplano, después el insert, y todo eso quedamucho mejor; cinematográficamente es más ideal. Ese sí es un gran beneficio.

 

¿Cómo fueron convocados para dirigir la película? ¿Pudieron elegir el equipo de trabajo?

Fabián venía laburando mucho con Cinemagroup como asistente, y había hechoLa corporación con ellos, así que lestenía mucha confianza. Con Fabián somos amigos, laburamos juntos en Diablo, en la serie para televisión que hice para TDA, en la queél también dirigió un par de capítulos. Por otro lado, a la gente de Cinemagroup le había gustado mucho Diablo. Nosotros habíamos empezado a trabajar en un proyecto de terror para presentar en el INCAA y, en el medio de todo eso, apareció la oportunidad de hacer esta película. Nos la ofrecieron sabiendo el criterio que tiene Fabián: la reputación que tiene como asistente es que jamás se va a pasar del tiempo de rodaje.Ycomo yo venía de hacer una comedia (negra,pero comedia al fin) que también tenía como protagonista a unapareja despareja, nos propusieron filmarla juntos. Nos presentaron el proyecto con el guion escrito y con José María Listorti como protagonista, y nos dijeron quela condición era que fuera ATP, ya que esta esuna película bastante familiar. Ellos nos pusieron esas condiciones y nosotros leshicimos una contrapropuesta con las nuestras: marcamos cuál sería el límite del tiempo de rodaje y les dijimos que trabajaríamoscon nuestro director de fotografía, entre otras cosas.

 

¿Cuánto tiempo de rodaje tuvo la película?

Fueron tres meses de ensayo con los actores, en los querevisamosel guion con ellos para ver lo que funcionaba y lo que no, y siete semanas de rodaje.

 

A la hora de dirigir, siempre filmaron películas con guiones propios. ¿Cómo fue trabajar en una película que no escribieron ustedes?

Es una movida. Lo bueno para nosotros fue que leímos el guion y nos pareció que estaba bueno y podía funcionar. Entonces, sobre eso, hicimos alguna que otra modificación para sumar acción,más que nada. A veces, como director-guionista, tenés en la cabeza cosas como “acá se puede poner algo para que fluya la acción”, o “esto puede durar menos”,pero, igualmente, tenés que confiar en el guion. Los productores estaban muy conformes con el guion, había que trabajar respetando eso, pero también nos dieron carta blanca para modificar lo que necesitáramos, y así lo hicimos. El INCAA lo aprobó,y a nosotros nos pareció bien. Quizás si a míme pidieran que escriba un guion con esta historia, yo escribiría otra cosa, pero ya estaba hecho. Y también hay una realidad, y es que, por ejemplo, vos agarrás una comedia yanki de Will Ferrell y ves las 85 escenas borradas con 90.000 improvisaciones, donde bardean hasta que pegan un chiste. En cambio, acá tenés el guion, las siete semanas, y hay que adaptarse a eso. Hicimos un poco de improvisación, alguna cosa, pero el guion de hierro hay que filmarlo porque si no no te alcanza el tiempo. Entonces, el desafío estaba en confiar, sobre todo, en algo que para nosotros es nuevo: el público familiar. Y eso está bien,porque en el cine argentino hay que tratar deque haya películas que tenganla intención de convocar. Después, todos nos podemos hacer los artistas porque está el INCAA;yo puedo hacer mis propias películas que funcionarán mejor o no dependiendo de la providencia pero, por lo menos, esta película tiene la función de ser masiva. Y, en ese sentido, te permite tener otra salida como director.

 

Tanto Fabián como vos están acostumbrados a trabajar con actores que ya conocen, como si fueranuna gran familia de trabajo. ¿Cómo fue para ustedes dirigir a los protagonistas de la película, José María Listorti y Pedro Alfonso, que no tenían experiencia en cine?

Es relativo porque, por ejemplo, muchos de los actores secundarios que yo usé en Diablo y que también metí en Socios por accidente eran no actores. Yo más o menos tengo un ojo de casting;a vecespienso: “Eesta persona va a hacer bien este personaje”,y después funciona. Entonces, estoy acostumbrado a trabajar con no actores, a no tirarlesel fardo de “metete en un método”. Y Fabián es una persona que dirigió teatro, él también es actor, entonces está acostumbrado a sacarle una actuación a alguien que no es actor, a decirle “ponete más abajo”, “esto decilo de esta manera”; formas más automáticas de funcionar que hacen que el otro se sienta cómodo sabiendo que, si lo hacede cierta manera, sale bien. Es ese sentido, Fabián, sobre todo,lo manejómuy bien, más que nada con Pedro Alfonso,que tenía menos familiaridad con lo que era la actuación delante de cámara, porque José María Listorti hace veinte años que trabaja con Tinelli: las cámaras ocultas también son actuaciones. Con Pedro tuvimos que encontrarle el tono para su personaje,ya que el de José María estaba escrito específicamente para él.

 

¿Quién propuso a Pedro Alfonso como el coprotagonista de la película?

Fue una idea de José María Listorti. A nosotros nos pareció que podía funcionar pero, como ninguno tenía experiencia previa en cine, les propusimos ensayar tres meses antes de comenzar el rodaje. Entonces, ensayamos y ensayamos para sacarlesel tono a las escenas. Laburamos mucho para que él pudiera sentirse cómodo, queno estuviera tenso en el set y, básicamente, para que fluyeratodo en las escenas. Lo que me sorprendió mucho es que Pedro, al tercer día, ya estaba acostumbrado a estar en una película.

 

Si bien ambos ya habían transitado el terreno de la comedia, Socios por accidente presenta un tono diferente. ¿Qué influencias cinematográficas tuvieron para construir el tono de la historia y los contornos de los personajes?

Lo que hicimos fue mirar un poco a Steve Carrell para usarlocomo referencia para el personaje de Listorti,porque es un chabón que puede ser súper histriónico, y tiene una cara tan fuerte que se pone triste con solo mover un poco la ceja. También estudiamos cómo maneja la comedia Edgar Wright, el director de Hot Fuzz (2007) y Scott Pilgrim vs. the World (2010), porque usa mucho el sonido para apoyar momentos todo el tiempo. Le dimos Hot Fuzz al montajista para que la usaracomo referencia pero, bueno, tampoco se puede filmar una película tan así, porque Hot Fuzz tiene 1500 planos y seis veces el presupuesto que teníamos nosotros. La referencia sirve más que nada para conocerel ritmo que tienen que tener las cosas, para crear los climas necesarios. Esa erala película que todo el tiempo se nos venía a la cabeza, así que fuimos directo hastaahí porque, además, esta película está más cerca dela comedia yanki que dela argentina, más allá de que tenga argentinismos. En lo visual pensamos en Steven Soderbergh,y le pasamos a Mauricio, el director de fotografía, las películas de Ocean’s Eleven para que miraraalgo industrial pero con un toque autoral; usamos ciertos lentes,y en un par de momentos metimos unos angulares medio deformantes. La idea era poner un poco más que lo clásico. No hubo mucha referencia nacional salvo Vino para robar (Ariel Winograd, 2013);lo llevé a Fabián a verla porque era lo más cercano en el tiempo a una película argentina industrial y mainstream con un toque de comedia y algo de acción. Nosotros no queríamoshaceruna película televisiva.

 

¿Cómo siguen sus carreras a partir de Socios por accidente? ¿Qué proyectos tienen por delante?

Bueno, ahora vamos a presentar unapelícula de terror. Después tengo aprobada Kryptonita, que es una película de superhéroes que voy a filmar a principios del año que viene, pero no es una película industrial. El proyecto está basado en un libro de Leonardo Oyola, y es un poco marginal: superhéroes contra la Bonaerense. La película está producida por Jimena Monteoliva, que es la productora de Pompeya (Tamae Garateguy, 2010) y Mujer lobo (Tamae Garateguy, 2013). La idea es que esté Juan Palomino de vuelta, también Diego Capusotto, y algunos más. Estamos armando el reparto, es una especie de Superamigos dark, y se necesitan muchos personajes, muchos actores. Y quizás hagamos Socios por accidente 2, no sé.

 

Luego de la gran repercusión que tuvo Diablo, desde espectadores ultrafanáticos hasta premios en distintos festivales, ¿pensaste en la posibilidad de realizar una segunda parte, o un spin off de algún personaje?

Sí, ya hay algo escrito que ojalá se filme después de Kryptonita. No es Diablo 2, pero sí una especie de spin off; se repiten algunos de los personajes,pero hay otros protagonistas. La idea es construir un universo que tenga una continuidad, de alguna manera.