Editorial

Haciendo Cine

Es hora de entrar a imprenta y aún no tenemos escrita la editorial. La situación no es nueva. Pero esta vez hay algo diferente. No es que estamos indecisos entre dialogar con el número que están por leer o la selección de un tema coyuntural de nuestro medio. Tampoco es el caso de cuando nos demoramos relevando información de último momento, esperando esa primicia exclusiva que alimentará la editorial de una manera única. No se trata de eso, ni de ninguna de nuestras otras habituales excusas.

Esta vez la editorial se retrasa por algo inédito. El lunes 14 de mayo a las 7,30 de la mañana, en el pasaje Ruffino de la Ciudad de Buenos Aires, se producirá un hito histórico en la vida de HC. En ese instante se dará inicio al rodaje del primer largometraje producido por esta casa. Después de tantos años de escribir sobre películas, nos pasamos del otro lado del mostrador. Estamos excitados, ansiosos, emocionados. Todo eso que les oímos contar a cientos de realizadores que desfilaron por nuestras páginas. Pero -aceptemos el cliché- hacer películas es lo más parecido a tener hijos: en cierto sentido, la experiencia es intransferible. Podés leer libros y escuchar a otros cineastas, pero cada película es única, y su resultado es la mezcla de una multiplicidad infinita de factores; la mayoría impredecibles. Y eso es lo mejor.

Los periodistas tenemos la gimnasia de intentar cerrar conceptos. Tratamos de definir si una obra es moderna, si es autobiográfica, si forma parte de un movimiento, si discute con otras obras, si... Nos encanta preguntarles a los directores cómo surgió la historia, qué otros artistas homenajean, qué idea tienen del mundo y de la vida. Y está bien, porque pensar esas cuestiones le agrega sentido a la obra, la infla, la completa, y el goce es mucho mayor. Pero lo cierto es que lo apasionante de esta actividad es su esencia inexacta.

Sabemos los riesgos que corremos. No todo el mundo es amable ante nuestra decisión de estar en varios territorios a la vez. Editar una revista de cine, distribuir, exhibir, curar secciones de festivales y mercados de cine, producir cursos y, ahora, producir un largo. El último sacrilegio para una revista de cine, dirán algunos. Nuestra vocación, contestamos nosotros. Aquello para lo que estudiamos y que nunca perdimos de foco. Y lo que nos condujo a una línea editorial mantenida a lo largo de 17 años.

Hoy nos toca a nosotros ponernos los cortos y salir a hacer un largo. Nos toca honrar el nombre de nuestra publicación: estamos, más que nunca, haciendo cine.

 

Los directores